La muerte del mexicano Lorenzo Salgado Araujo expone la silenciosa ofensiva contra los migrantes en Estados Unidos

En tres meses al frente del Departamento de Seguridad Nacional, el secretario Markwayne Mullin ha agilizado los arrestos con métodos que intentan evitar la atención pública

El País, Patricia Caro, 13-07-2026

La muerte del mexicano Lorenzo Salgado Araujo por un tiro disparado por un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) el 7 de julio en Houston ha sacudido los planes que tenía el secretario del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), Markwayne Mullin, de mantener a la agencia fuera de los titulares. Ese crimen ha devuelto a los medios la imagen de unos agentes migratorios que actúan brutalmente contra la población en su misión de conseguir la mayor deportación de la historia que reclamó el presidente, Donald Trump, al iniciar su segundo mandato. La cascada de noticias que suceden a la muerte del mexicano es la excepción a lo que había sucedido en los últimos tres meses, cuando la actividad del ICE logró esquivar la atención mediática.

“Ha habido un gran cambio. Mullin quiere estar fuera de las redes de comunicación y volver a hacer las cosas como se hacían antes. El ICE ha tratado de cumplir sus metas, pero haciéndolo de una manera que no es pública. Es más un cambio de imagen y menos un cambio de política, porque aún sabemos que el Gobierno tiene cuotas para detener a más gente”, afirma Adriel Orozco, asesor jurídico sénior del American Immigration Council, una organización que da asistencia legal a los migrantes.

Los datos de detenciones confirman que, aunque de forma silenciosa, los arrestos han aumentado. En los últimos días de junio, los agentes federales duplicaron el número de detenciones de meses anteriores, cuando se registraron unos mil arrestos diarios. The New York Times adelantó que en un periodo de cinco días se detuvo a 10.000 personas. En consecuencia, la población en centros del ICE aumentó en 4.000 personas, hasta las 63.000.

Dos funcionarios que pidieron anonimato confirmaron a ese diario que se instruyó a los altos mandos del ICE para que se aseguraran de que la mayor cantidad posible de agentes trabajara los siete días de la semana y de que el 80% de su personal participara en las operaciones de arresto.

En los tres primeros meses de Mullin al frente del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), los cambios introducidos han cumplido el objetivo de continuar la agenda antiinmigración de Trump de una forma más discreta, alejada de las dramáticas imágenes que se publicaban de las operaciones del ICE cuando su antecesora Kristi Noem estaba al mando. En enero, dos estadounidenses, Renee Good y Alex Pretti, murieron tiroteados en Minneapolis por agentes de la policía migratoria cuando participaban en manifestaciones.

El exsenador de Oklahoma anunció su intención de que la agencia mantuviera un perfil bajo durante su comparecencia para la confirmación de su nombramiento ante el Senado. Ya no se exhiben las espectaculares redadas realizadas tras el envío de decenas de agentes a varias ciudades, como fue el caso de Los Ángeles, Chicago, Nueva Orleans o Minneapolis, donde escenas desgarradoras mostraban a los agentes rompiendo las lunas de los coches para sacar a sus conductores o a mujeres gritando para que no las separaran de sus hijos a las puertas de los tribunales.

El ICE prefiere ahora otros métodos: ir tras objetivos concretos y recibir a personas que ya se encontraban bajo custodia de autoridades locales, aunque solo sea por una infracción de tráfico.

“El público en general no va a ver las detenciones en los medios, no van a salir en la televisión. Vamos a asistir a más casos como el de Salgado, en el que una persona sale de su casa para ir a trabajar y la paran los agentes, que van en busca de él o ella en particular. A la vez interrogan a las personas que le acompañan, quienes pueden acabar detenidos también”, prosigue Orozco.

Sin embargo, Salgado ni siquiera era la persona tras la que iba el ICE el día en el que murió tiroteado. Después de varios días vigilando su objetivo, los agentes se confundieron al interceptar su vehículo; un error que acabó con su vida.

Agentes del ICE después de disparar a Lorenzo Salgado Araujo, el 7 de julio de 2026.
La mayor discreción no merma ni un ápice el objetivo de la Administración de deportar a un millón de personas al año, y Mullin confirmó el 6 de julio sus intenciones de continuar con la agenda. “Seguiremos cumpliendo el mandato del presidente Trump de DETENER Y DEPORTAR a los extranjeros ilegales. Estamos haciendo que Estados Unidos vuelva a ser SEGURO. Si se encuentra en nuestro país de manera ilegal, váyase AHORA o afronte una expulsión inmediata”, escribió en su cuenta de X.

Con la vista en las elecciones
Mullin llegó al DHS con la misión de mejorar la imagen de un departamento desacreditado tras las muertes de Renée Good y Alex Pretti por agentes migratorios en Minneapolis. Las tácticas agresivas utilizadas contra los detenidos y los manifestantes que protestaban por las operaciones migratorias propiciaron un descontento de la población en general, muy inconveniente en un momento en el que los republicanos se juegan el control del Congreso en las elecciones de medio mandato, que se celebrarán en noviembre.

Las encuestas mostraron que la mayoría de la población no aprobaba el manejo de la política migratoria y que muchos votantes que apoyaron a Trump en 2024, sobre todo en la comunidad latina, no pensaban volver a hacerlo.

Mullin ha dado marcha atrás en algunas de las decisiones más polémicas de su antecesora. El secretario ha interrumpido los planes para convertir almacenes en centros de detención del ICE, descartando así un elemento clave del plan de Noem para ampliar la capacidad de detención.

La Administración confirmó a las autoridades de Social Circle (Georgia), Romulus (Michigan), Tremont y Hamburg (Pensilvania) que ha descartado los planes de ubicar dichos centros en sus localidades. El Gobierno federal gastó más de mil millones de dólares en adquirir 11 almacenes para convertirlos en centros de detención. Los funcionarios federales planean deshacerse de siete de ellos, ya sea transfiriéndolos a otras agencias federales o vendiéndolos.

Lo que no está claro es si el cambio de planes sobre los centros de detención mejorará las condiciones de los que están activos. Las denuncias sobre la insalubridad de las instalaciones, la falta de asistencia médica, la pésima alimentación y el maltrato por parte del personal no han cesado. Como tampoco han dejado de morir personas que estaban bajo custodia.

En lo que va de año, incluido el periodo de gestión de Mullin, 21 personas han fallecido en centros del ICE. Este ejercicio lleva camino de superar las 33 muertes ocurridas en 2025, la cifra más alta en más de dos décadas.

Más entrenamiento, pero misma cultura
El secretario del DHS también acabó con el recorte del tiempo de entrenamiento de los agentes que Noem aprobó para aumentar el reclutamiento de personal del ICE. Mullin anunció que desde el 1 de julio se volvía a la instrucción anterior. Noem aprobó un programa de capacitación de entre seis y ocho semanas, frente al curso de formación básica de 72 días que recibían los reclutas.

La falta de una preparación mínima se ha considerado una de las razones de los abusos cometidos por los agentes. En febrero, Ryan Schwank, exinstructor del ICE, presentó ante el Congreso una denuncia, calificando el proceso de capacitación de la agencia de “deficiente, defectuoso e inoperante”.

Schwank advirtió que la Administración corría el riesgo de incorporar a miles de agentes del ICE que no están capacitados para llevar a cabo sus labores de manera legal. Hace un año el Congreso inyectó miles de millones de dólares para añadir 10.000 agentes más al ICE, que entonces contaba con 6.500.

Los críticos opinan que para que los agentes operen con más rigor y menos agresividad no basta con que tengan más horas de entrenamiento. Hay una raíz que no se ataja y es la creencia de que los migrantes a los que van a buscar son criminales, una narrativa repetida desde el Gobierno y que contradicen las estadísticas, que muestran que en torno al 70% de los detenidos no ha cometido delitos.

En el caso de Salgado, el DHS ha continuado la estrategia que usó Noem con la muerte de Good y Pretti, afirmando que los agentes actuaron en defensa propia. No hay evidencias de que así fuera. Los agentes no portaban cámaras corporales y familiares, y políticos y organizaciones de defensa de los migrantes han pedido una investigación, que ha asumido el FBI.

La agencia federal también se encargó de los casos de los dos ciudadanos estadounidenses asesinados, impidiendo la participación de las autoridades locales y estatales, lo que despertó muchas suspicacias sobre la objetividad en las pesquisas.

retrato de Lorenzo Salgado Araujo durante una conferencia de prensa en Houston, Texas, este miércoles.
Retrato de Lorenzo Salgado Araujo durante una conferencia de prensa en Houston, Texas, este miércoles.
David J. Phillip (AP Photo/David J. Phillip)
“Se necesita que el Congreso apruebe algún tipo de cuerpo independiente fuera del DHS que investigue y haga rendir cuentas a los oficiales del ICE y la Patrulla Fronteriza, en la que también ha habido un problema de décadas por cómo funcionan en la frontera. Un cambio en el entrenamiento es insuficiente para modificar la agresividad de los agentes”, sostiene Adriel Orozco, del American Immigration Council.

En junio, el DHS liberó al ICE de ciertas responsabilidades que antes tenía. La agencia dejará de informar sobre los fallecimientos de detenidos que han dejado su custodia, una medida que puede ocultar el costo humano de las políticas de detención masiva. Desde 2021, el ICE debía informar al Congreso e investigar las muertes de detenidos ocurridas dentro de los 30 días posteriores a su liberación. El objetivo de la política aprobada por la Administración de Joe Biden era garantizar que el ICE no pudiera eludir su responsabilidad ante los fallecimientos liberando a personas gravemente enfermas.

Mullin, por su parte, continúa mostrando su lado más amable, con una visión más humana para desempeñar su papel al frente de la campaña migratoria. En un video publicado en su cuenta de X este mes, el secretario del DHS enseñaba la historia detrás de la sede del departamento un antiguo hospital psiquiátrico que fue construido en 1855 y alojó a heridos durante la Guerra Civil. La imagen afable de profesor de historia o guía turístico que da la bienvenida a su nueva casa dista mucho de la que ofreció Noem, cabalgando a caballo entre agentes fronterizos dedicados a la caza y captura de nuevas presas.

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