Aliança Catalana carga contra España, pero casi la mitad de sus votantes no apuesta por la independencia: esto revela el CEO
Junts y la CUP conservan electorados claramente independentistas, mientras Aliança incorpora perfiles procedentes de otros espacios políticos
La Razón, , 10-07-2026Desde su irrupción en la política catalana, Aliança Catalana construyó buena parte de su identidad sobre un independentismo de marcado carácter identitario y un discurso especialmente duro contra España. La formación liderada por Sílvia Orriols convirtió el antiespañolismo en una de sus principales señas de identidad, con referencias frecuentes a una supuesta “colonización” de Cataluña y con dirigentes que habitualmente se refieren a los españoles como “los castellanos”. Junto a ello, el partido defendió desde el principio posiciones muy contundentes contra el islam, un control muy estricto de la inmigración —llegando a plantear una moratoria de inmigrantes— y una política de mano dura frente a la delincuencia.
Sin embargo, el crecimiento experimentado por Aliança en los últimos meses parece responder a una evolución de sus prioridades. Sin abandonar el independentismo, la formación ha desplazado parte de su foco hacia cuestiones como la inmigración, el islam, la seguridad ciudadana o la defensa de la identidad occidental de Cataluña. Ese cambio de énfasis le ha permitido atraer a votantes que no necesariamente comparten el objetivo de la secesión, pero sí sus posiciones en materia migratoria y de seguridad.
El último Barómetro del Centre d’Estudis d’Opinió (CEO), publicado este jueves, refleja con claridad esa transformación. Cuando se pregunta cuál debería ser el modelo territorial para Cataluña,
solo el 55% de los votantes de Aliança Catalana considera que debería convertirse en un Estado independiente. El resto de su electorado se reparte entre quienes prefieren una Cataluña integrada en una España federal (36%) y quienes apuestan por mantener el actual Estado de las autonomías (14%).
La comparación con el resto de partidos independentistas resulta especialmente llamativa. Entre los votantes de la CUP, el 89% apuesta por un Estado independiente; en Junts el porcentaje asciende al 82%, mientras que en ERC alcanza el 59%. Aliança, pese a mantener uno de los discursos más contundentes contra España, presenta el electorado menos homogéneo del bloque soberanista.
El CEO también formula otra pregunta distinta: si los ciudadanos están a favor o en contra de la independencia de Cataluña. En este caso,
el 71% de los votantes de Aliança responde que sí
apoya la independencia. Aunque supone una clara mayoría dentro de su electorado, vuelve a ser el porcentaje más bajo entre las principales fuerzas independentistas. En Junts el respaldo alcanza el 95%, en la CUP el 94% y en ERC el 73%.
La diferencia entre ambas preguntas pone de manifiesto un fenómeno habitual en los estudios demoscópicos sobre la cuestión territorial: no todos los ciudadanos que simpatizan con la independencia consideran necesariamente que el mejor modelo político sea un Estado independiente como fórmula de organización territorial, y viceversa. A veces, aunque por cuestiones identitarias o culturales alguien sea independentista, puede considerar poco realista y poco práctico la opción de separarse políticamente de España. Incluso, aunque alguien sea independentista, también puede sentir simpatías con España por vínculos familiares, sociales o culturales y, así, optar por seguir teniendo un vínculo con el Estado.
El propio barómetro dibuja además una Cataluña dividida sobre la cuestión territorial. El 36% de los catalanes cree que Cataluña debería ser un Estado independiente, mientras que el 30% apuesta por mantener el actual modelo autonómico, el 22% prefiere una España federal y el 7% opta por un modelo más centralizado. Sumadas, las opciones favorables a continuar formando parte de España superan ampliamente a quienes defienden un Estado independiente. En la pregunta directa sobre la independencia, el 45% se muestra favorable frente al 51% que se declara contrario.
Los datos del CEO apuntan así a que el crecimiento de Aliança Catalana ya no puede explicarse únicamente por el independentismo. Su discurso sobre inmigración, islam, seguridad y defensa de la identidad cultural parece estar ampliando su base electoral hacia sectores que no comparten necesariamente el proyecto secesionista, pero sí otras de las banderas que la formación ha situado en el centro de su estrategia política.
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