El latido latino de San Fermín

La comunidad latina encuentra en la asociación Asocolon un espacio para sentirse en casa y participar en las fiestas con el parque de Antoniutti como escenario principal de la diversidad cultural

Diario de Noticias, Miguel Serrano Tapia, 10-07-2026

Lo que empezó como unas vacaciones familiares acabó cambiando el rumbo de una vida. Hace trece años, Dayana Alcaraz viajó desde Colombia a Pamplona para que sus padres y hermanos, que llevaban dos décadas viviendo en Navarra, conocieran a su primera nieta. La visita coincidió con los Sanfermines y, aunque regresó a su país como estaba previsto, aquellas fiestas marcaron un antes y un después. “Cada uno disfruta San Fermín desde lo que le llama la atención. Si te gustan las danzas, los trajes típicos o las actividades culturales, encuentras tu espacio. Seas niño, adolescente o adulto, siempre hay algo para ti”, recuerda.

Aquella forma de vivir la ciudad durante nueve días convenció a Dayana y a su marido de que Navarra podía convertirse en su nuevo hogar. “Nos facilitaron mucho las cosas, tanto la documentación como el trabajo, y decidimos quedarnos”, explica. Tres años después de instalarse definitivamente en Pamplona conoció Asocolon, una de las asociaciones latinoamericanas con mayor trayectoria en Navarra. Lo que comenzó como una manera de mantener el vínculo con sus raíces terminó convirtiéndose en un compromiso con toda la comunidad migrante.

“Cuando emigras echas muchísimo de menos tu tierra. Empiezas acercándote a personas de tu mismo país, pero luego descubres que venezolanos, ecuatorianos, peruanos o bolivianos acaban siendo como hermanos. Ya no somos solo colombianos; somos los latinos en Navarra”, afirma. Fundada hace 25 años, Asocolon nació para reunir a la comunidad colombiana residente en Navarra, aunque con el tiempo se abrió a personas de cualquier nacionalidad. “No hacemos distinciones. Es verdad que la mayoría son colombianos, pero nuestras actividades están abiertas para todo el mundo”. Ese carácter integrador también se refleja en sus grupos de danza folclórica, donde participan españoles, bolivianos, ecuatorianos o incluso personas procedentes de Moldavia.

La diversidad en la fiesta

Si durante el resto del año la asociación acompaña a las personas migrantes en su integración, durante los Sanfermines encuentra además una oportunidad para mostrar esa diversidad al conjunto de la ciudad.

Asocolon participa en la programación de la Fiesta de la Diversidad Cultural, cuya jornada principal se celebra el 12 de julio en la plaza de Antoniutti. Entre el 6 y el 14 de julio organiza actuaciones musicales, exhibiciones de danza folclórica, talleres infantiles y para adultos, campeonatos de juegos de mesa y espacios dedicados a artistas y fotógrafos. “Muchos de nuestros artistas tienen otro trabajo, pero también tienen un talento que merece ser conocido. Sanfermines les permite mostrarlo y compartirlo con toda la ciudad”, señala Dayana.

Para ella, formar parte de la programación oficial supone un reconocimiento al trabajo realizado durante todo el año. “Que nos acojan dentro de San Fermín es maravilloso. Nos da visibilidad, participación y nos hace sentir parte de la fiesta”. Aunque internacionalmente los Sanfermines se identifican con el chupinazo, los encierros o las peñas, Dayana asegura que lo que más le sorprendió fue la capacidad de las fiestas para adaptarse a públicos muy diferentes. “Cada etapa de la vida tiene su espacio. Si eres niño hay actividades para ti; si eres joven, también; y si buscas cultura o arte, igualmente encuentras un lugar”.

Un punto de apoyo

Más allá de la actividad cultural, Asocolon se ha convertido en un punto de referencia para quienes llegan por primera vez a Navarra. La asociación orienta a las familias en cuestiones relacionadas con la documentación, los servicios sociales, la educación, los trámites administrativos o el acceso a recursos públicos. El colectivo se enfoca en mantener vivas las raíces colombianas y fomentar la integración mediante actividades comunitarias, celebraciones del Día de la Independencia, eventos infantiles y su participación en los Foros de Diversidad Cultural de Pamplona.

“No es lo mismo llegar sin saber a dónde dirigirte que tener a alguien que te acompañe y te explique cómo funcionan las cosas. Eso alivia muchísimo la carga”, explica. También ayuda a salvar pequeñas diferencias culturales que pueden dificultar la adaptación. “A veces la forma de hablar aquí es distinta y algunas personas creen que las están atacando cuando simplemente las están orientando. Cuando entienden cómo funciona la sociedad, todo resulta más sencillo”.

Al mismo tiempo, la integración no significa renunciar a la identidad. Por eso la asociación mantiene vivas celebraciones como el Día de la Colombianidad o su tradicional fiesta navideña en la plaza de los Fueros, especialmente dirigida a las familias y a los más pequeños.

Trece años después de aquel viaje que comenzó casi por casualidad, Dayana sigue recordando los Sanfermines como el momento que cambió su vida. Una visita para presentar a una nieta terminó convirtiéndose en una historia de arraigo, integración y comunidad. Para ella, y para muchas personas migrantes, las fiestas no solo son la celebración más internacional de Navarra, sino también el lugar donde descubrieron que es posible construir un nuevo hogar sin dejar atrás las propias raíces.

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)