Collboni parte como favorito a un año de las elecciones, ERC sube y caen Junts y BComú
El 73% de los barceloneses viven ajenos a la elección del próximo alcalde en mayo del 2027 en un sondeo en el que despunta la inquietud por el turismo y la inmigración, aunque vivienda e inseguridad siguen en cabeza
La Vanguardia, , 10-07-2026El barómetro municipal es como los videos del rival que el entrenador le pasa a sus jugadores para afrontar un partido. Pone la pausa, se detiene en un detalle, señala una fortaleza, un error, busca oportunidades. Todo, para marcar la estrategia con el objetivo de ganar. El sondeo presentado este viernes ahonda en situaciones ya conocidas, como la inquietud por el acceso a la vivienda y la inseguridad, exhibe un repunte de desafíos como la gestión del turismo o la integración de la inmigración y premia la política de pactos de PSC y ERC, situando al alcalde Jaume Collboni como favorito para ganar las elecciones del 23 de mayo del 2027. La encuesta también arroja un dato que augura un año de intenso trabajo: el 73,2% de los entrevistados no son capaces de aportar un nombre como futuro alcalde de Barcelona. Hay partido.
Cada gobierno aprovecha el barómetro para legitimar alguna de sus políticas públicas. En el caso que nos ocupa, el equipo de Collboni inquiere a los barceloneses (800 entrevistas realizadas entre el 26 de mayo y el 3 de junio por la empresa Opinòmetre) sobre las medidas impulsadas para abordar la crisis habitacional y para frenar la masificación turística de Barcelona.
Jordi Hereu preguntó sobre el tranvia, Joan Clos sobre el Fòrum de les Cultures, Xavier Trias consultó sobre la prostitución y Ada Colau expuso el tema de las supermanzanas. Un barrer para casa de manual que ahora, como antes, arroja resultados favorables a los intereses del convocante: el 75% de los barceloneses están a favor de prohibir los pisos turísticos, cosa que debería pasar a partir de noviembre del 2028; el 76,4% verían bien regular el precio de alquiler de los locales comerciales, y el 69% se posicionan a favor de limitar la obertura de supermercados 24 horas, cosa que ya sucede, y durante un año, desde el pasado mayo. Más ajustada está la votación sobre la guerra contra los cruceros que hacen escala en la ciudad y a los que el gobierno del PSC ha colocado una diana para que desaparezcan. El 60% están a favor de cargarse este modelo de negocio.
¿Y quién debería ser la persona que pusiera orden en todo esto? El barómetro pregunta a los entrevistados quién les gustaría que fuera el próximo alcalde de Barcelona. Jaume Collboni gana de calle, pero cosecha solo un 11,5% de los apoyos. Curiosamente, los tres siguientes de la lista no se presentan, por ahora, a las elecciones. Son Ada Colau (3%), Xavier Trias (2,4%), y Gabriel Rufián (2%). Les sigue en la clasificación la aspirante de ERC, Elisenda Alamany, con un 1,7% de respaldo. Los porcentajes son tan bajos porque son una inmensa mayoría los que no tienen ni idea (61%), no apuestan por nadie (9,1%) o no responden (3,1%). Todos juntos, los que viven ajenos a la elección del próximo regidor de Barcelona suman el 73% de los encuestados.
La candidata de Esquerra, sin embargo, se coloca la primera en valoración de líderes municipales, después de que en el anterior barómetro, presentado en diciembre, empatara con Collboni. Obtiene un 5,2%, aunque todavía hay un 58% de los barceloneses que no sabrían reconocerla por la calle. Es la crudeza y la invisibilidad con la que a diario lidia la oposición. Llama la atención, sin embargo, que haya un 15,8% de los sondeados que no tengan ni idea de quién es el alcalde de Barcelona. El barómetro deja claro que más allá de las propuestas electorales, los pretendientes a la alcaldía tienen el trabajo de previo de conseguir que más gente les ponga cara.
En cuanto a la intención de voto, la encuesta premia claramente la sólida política de pactos de PSC y ERC, que han pactado, amén de importantes votaciones en el pleno municipal, los presupuestos de la ciudad de los últimos tres años, aunque solo las cuentas de este 2026, gracias a una cuestión de confianza, han podido salir adelante tal y como se acordaron. Los socialistas suben nueve décimas porcentuales respecto a diciembre y Esquerra escala 3,3 puntos, la mayor subida de todos los partidos.
Junts cae hasta el 2,6% (aún no tenía candidato cuando se hizo la encuesta) y BComú desciende hasta el 4,7%. PP y Vox, en cambio, suben en intención de voto, mientras que Aliança se deja seis décimas por el camino pero se mantiene en cuarto lugar. La teniente de alcalde Laia Bonet, que ha presentado los datos, ha compartido la preocupación por el aumento “de opciones que solo buscan genera miedo y enfrentar a los vecinos”. Con todo, todavía hay un 45% de indecisos, que al fin y al cabo son los que terminarán por decantar la balanza.
en el cuadro de principales preocupaciones de la ciudad, la vivienda cae casi dos puntos porcentuales pero se mantiene en cabeza tras el ‘sorpasso’ de hace un año, cuando superó a la inseguridad, que sube un punto, seguramente aupada por los tiroteos mortales a plena luz del día, un fenómeno prácticamente insólito hasta hace no demasiado en Barcelona. En tercera y cuarta posición se sitúan la gestión del turismo y los problemas asociados con la inmigración. El primero lleva años subiendo y bajando, pero el segundo no ha parado de ascender desde el 1% que registraba en noviembre del 2022. Ya está en el 7,5%. La limpieza, en cambio, una de las piedras en el zapato de Ada Colau (llegó a ser plata durante varios años) sigue en caída libre y del 15,8% de hace tres años y medio se ha despeñado hasta el 3,7% de los entrevistados que la señalan como primer problema de la ciudad.
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