La desaparición de 12 migrantes en alta mar desemboca en el desmantelamiento de una red que trasladó a 400 personas entre Argelia y España
Una operación policial internacional detiene a 20 supuestos integrantes de una trama liderada desde Bélgica que movió también cuatro millones de euros en droga
El País, , 10-07-2026Una patera con 12 migrantes a bordo partió desde la ciudad argelina de Orán con destino a la costa española el 5 de octubre de 2022. Tras una semana sin tener noticias de ellos ni de la embarcación, los familiares y amigos, en ambas orillas del Mediterráneo, comenzaron a denunciar su desaparición. Las diligencias sobre el caso recayeron en un juzgado de Dénia (Alicante) y la investigación implicó a agentes de España, Francia y Bélgica, coordinados por las agencias europeas Europol y Eurojust. Casi cuatro años después, ha caído la red internacional dedicada al tráfico de personas y drogas entre Argelia y España presuntamente culpable de la desaparición de los 12 jóvenes migrantes. A los 20 detenidos en Bélgica y España se les atribuye la introducción en Europa de unos 400 migrantes y el envío al país norteafricano de en torno a cuatro millones de euros en cocaína y pastillas de MDMA.
La angustia de los allegados de los náufragos, muchos de ellos afincados en Francia, derivó en un aluvión incesante de consultas y denuncias que se unificaron en la Operación Scorpion. Las declaraciones de familias y testigos fueron dibujando la presencia en España de un entramado criminal que recibía órdenes de un clan radicado en Bélgica. Los cabecillas dirigían y financiaban todas las operaciones, con la colaboración de un lugarteniente que vivía en Vitoria. El equipo asentado en diferentes ciudades españolas y argelinas se encargaba de toda la infraestructura necesaria. El primer paso, según relatan fuentes de la Policía Nacional, consistía en la captación de clientes, gente que quisiera aventurarse a cruzar el Mediterráneo para sortear las fronteras europeas. El precio del trayecto oscilaba entre los 8.000 y los 10.000 euros, en función de la potencia del motor de la patera.
En el país magrebí, los migrantes quedaban ocultos en viviendas clandestinas donde debían esperar a que las condiciones meteorológicas y marítimas fueran las idóneas. Mientras tanto, la rama española organizaba la preparación de las embarcaciones, los pilotos y el combustible en ambas orillas. En el momento más adecuado, los pasajeros viajaban a diferentes puntos de la costa argelina, desde donde zarpaban en las pateras patroneadas, en muchos casos, por pilotos marroquíes especializados en la travesía. En estos cuatro años, los agentes han podido acreditar el traslado de hasta 400 personas, con un beneficio cercano a los cuatro millones de euros. El pago se producía antes del viaje. Cobraban si las embarcaciones arribaban al litoral alicantino, murciano, almeriense o balear, en la mayor parte de los casos, y también si la nave se hundía en alta mar, como en el caso de los 12 desaparecidos.
Las pateras vacías, antes de regresar a Argelia, se distribuían por la costa sur española, al igual que la droga procedente de Bélgica, que se almacenaba en los inmuebles conocidos en el argot como guarderías. La trama activaba entonces sus medidas de seguridad para dificultar las labores policiales. Empleaban vehículos lanzadera, reconocían el terreno previsto para el embarque y el desembarco y montaban un operativo de vigilancia que cuidara de la correcta llegada de los migrantes y de la seguridad de los alijos. En este último caso, cuentan las mismas fuentes, no dudaban en usar armas de fuego para ejecutar ajustes de cuentas o para evitar los vuelcos de droga, el robo de material entre distintas organizaciones.
Cuando todo estaba preparado, las embarcaciones zarpaban hacia Argelia con un cargamento de sustancias estupefacientes. Principalmente, MDMA, las pastillas sintéticas que en Argelia tienen un precio mucho más elevado en el mercado y, por tanto, son mucho más rentables. En el mismo periodo investigado, los agentes detectaron un tráfico valorado también en unos cuatro millones de euros. En cuatro años, la presunta red criminal habría facturado de esta manera unos ocho millones de euros en total.
La colaboración entre la Policía Nacional de España, la de Francia, la Policía Federal de Bélgica y los funcionarios de vigilancia aduanera de la Agencia Tributaria española hiló a todos los integrantes de la trama criminal. En Bélgica estaban los líderes; en Vitoria, el lugarteniente; y al menos 15 personas más se dedicaban en Madrid, Murcia y Alicante, la ciudad con la mayor colonia argelina de España, al resto de funciones necesarias: desde cobradores a pilotos, desde mecánicos a chóferes, desde el equipo de seguridad hasta el de mediación entre todos los países implicados. Cuatro detenidos en suelo belga, de los que dos contaban con órdenes de detención solicitadas por Argelia por tráfico de drogas y uno ha ingresado en prisión. Y 16 más entre Alicante (12), Madrid (2), Vitoria (1) y Murcia (1), de los que cuatro han sido encarcelados.
Junto a los arrestos, los agentes registraron 11 inmuebles, 8 en Alicante y 3 en Bélgica. Se han intervenido dos embarcaciones rápidas, equipadas con un motor de 300 caballos y otro de 250, respectivamente. También se ha incautado un vehículo tipo pick-up utilizado para botar las embarcaciones al agua, un motor fueraborda de 40 caballos, 27 petacas de combustible y abundante documentación relacionada con la adquisición de embarcaciones y motores. A los cabecillas se les halló dos armas de fuego, una de ellas robada. A la trama española, un arma simulada y otra larga. Por último, los agentes se han incautado de 1,2 kilos de MDMA en polvo, cinco básculas de precisión, 35 móviles y 12.430 euros en efectivo.
(Puede haber caducado)