Ni croissant ni bollo, son medialunas argentinas y está abriendo locales por todo Barcelona y Madrid
SÃO Medialunas & Café lleva la tradicional receta argentina de medialunas artesanales con 75 años de historia a Barcelona y Madrid para tentar a los amantes del buen desayuno y merienda
La Vanguardia, , 09-07-2026SÃO Medialunas & Café, una marca con acento argentino y raíces españolas, ha comenzado a abrirse paso en las calles de Barcelona y Madrid con una propuesta que mezcla tradición, nostalgia y algo de mantequilla. Surgida en Mar del Plata en la década del 50 de la mano de don Ángel José García —un inmigrante español que cruzó el océano con la idea de montar su propio negocio—, esta empresa familiar ha sido parte del desayuno argentino durante tres generaciones. Ahora, sus famosas medialunas llegan a España, cerrando de algún modo el círculo que empezó hace 75 años.
Gustavo Giorgio, CEO de SÃO Medialunas & Café, describe este regreso a la tierra de origen como un homenaje al sueño de su fundador, Don Ángel, quien siempre aspiraba a que el negocio tuviera presencia y éxito en ambos países, sin importar la temporada.
La expansión no fue instantánea. En 2022 comenzaron las primeras exploraciones, con especial atención a encontrar locales que se ajustaran al estilo de la marca. Un año después, en mayo de 2023, abrieron su primera tienda en la Avenida Diagonal de Barcelona. Pronto llegaron otras aperturas, como la de Poblenou, Sagrada Familia y Gracia también en Barcelona, y dos más en los barrios de Retiro y Chamberí en Madrid. Actualmente, ya tienen siete tiendas funcionando: 5 en Barcelona y 2 en Madrid. Y no se detienen ahí: esperan llegar a las diez tiendas este año.
Pero, ¿qué tiene de especial una medialuna? No se trata solo de forma ni de tamaño. A diferencia del croissant —con el que muchas veces se la confunde—, la medialuna de SÃO es un producto artesanal, hecho con leche entera, y 100% mantequilla, sin una gota de agua ni margarina, y con una receta que requiere dos o tres días de fermentación. Aquí no hay prisas. Es mantequilla y paciencia. Así lo hacían en la confitería original y así lo siguen haciendo ahora. Después de muchas pruebas, han conseguido en España harinas con características muy similares a las que usan en Argentina, logrando así mantener la receta original, ya que las harinas que se emplean habitualmente allí son distintas y más orientadas al pan que a la repostería argentina.
El obrador en Sant Feliu es el corazón de todo. Allí se elaboran las masas con el mismo cuidado que en Mar del Plata, y desde allí parten hacia las tiendas, donde se ofrecen tanto en versión dulce como salada. Las clásicas de dulce de leche y crema pastelera conviven con rellenos más “locales”, como sobrasada con miel. Sí, has leído bien. Porque si algo tienen claro es que, aunque el alma del producto no cambia, sí puede hablar el idioma del lugar donde se sirve.
En cuanto a la cafetería, el concepto ha evolucionado. El café con leche y las dos medialunas siguen siendo el alma del desayuno, pero hoy se suman lattes de vainilla, matcha, colacao con KitKat (o lo que surja), bebidas frías, sin café, con toppings, con crema, con Oreos. Lo tradicional no se ha ido, solo se ha hecho más simpático. Esta combinación ha tenido una muy buena acogida entre el público joven, las familias y los colegios de barrio. En Chamberí, por ejemplo, los niños ya hacen cola a la hora de la merienda.
Y no, no están solo para los argentinos con nostalgia. Desde el inicio, su intención ha sido seducir al público local. “Queremos enamorar al catalán aquí y al madrileño allá”, dice Gustavo Giorgio. El argentino que ya conoce el producto se convierte en embajador, pero el verdadero reto —y el verdadero interés— está en hacer que la medialuna se gane su sitio entre la bollería española. Un producto diferente, con carácter propio.
De cara al futuro, los planes son seguir creciendo en Madrid y Barcelona —y alrededores—, sin perder el alma artesanal que los caracteriza. Han recibido interés desde Málaga, Alicante, Valencia o Palma de Mallorca, pero prefieren ir paso a paso, buscando socios que realmente entiendan lo que están construyendo. No buscan franquicias al por mayor. Prefieren tener a alguien que sepa lo que significa esperar tres días a que una masa esté lista.
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