Cayucos, chapapote, cocaína…y uranio

¿De que diablos sirve un bonito informe de estado en el que se alerta de los peligros medioambientales del fenómeno, si después se mantiene una actitud pasiva frente al transito continuo de estos barcos?

Canarias 7, Rafael Muñoz Abad Doctor en Marina Civil, 08-07-2026

Canarias y su privilegiada geografía es una encrucijada atlántica de la que solo interesa contar la cara a. La bonita. La de los cruceros, realidad que es cualquier cosa menos ambientalmente sostenible, o la cantata del nacionalismo de platanera y hormigonera que, cuando se ve sin tema, nos habla de la plataforma tricontinental de cara al Africa más próxima. Humo y refritos calculados ante cualquier feria.

Cuando yo era joven, en el jurásico, los vinilos tenían en su cara b esos temas ocultos y sorpresas que siempre quedaban eclipsados por el tema principal. La cara b de la afilada geografía marítima de Canarias es el drama de la inmigración ilegal vía cayucos y pateras; el discreto tráfico de drogas en veleros capitaneados por los Barry Seal bronceados del menudeo en polvo que remontan el alisio desde el pasillo caboverdiano; las paraditas de los live stock, narcovacas para los menos entendidos y, recientemente, esa cosa llamada flota fantasma que no tenemos muy claro qué diablos es. ¿Pero y si el último invitado del reparto marítimo fuera el tráfico de uranio?

Y es que mientras la actualidad marítima tiene puesto el foco en el codo a codo Balearia Canarias – Fred Olsen, a ver quién gana el barlovento de la publicidad a la canariedad más anabolizada, y con ello la fidelidad del pasajero, la semana ha sido muy oscura en las aguas circundantes al archipiélago.

La flota fantasma es un fenómeno enigmático para el periodismo genérico que lo expresa mediante titulares alarmistas. Una realidad que no termina de alejarse de Canarias y al que se le da la espalda como el guanaco que no quiere ver al puma.

Un fenómeno difuso, erróneamente encasillado en el viejo petrolero lleno de chorretes de óxido y bandera de por ahí, que solo interesa a momentos cuando no hay nada de contar y al que muy pocos rotativos le dedican un foco constante de minuto y resultado en lo referente a lo que navega a escasas millas del archipiélago. Pero no tengamos prisa, pues mantengo mi envite de que un petrolero fantasma nos devolverá a la casilla de salida del Prestige y, entonces, sí que asistiremos a un show mediático de nivel mientras la gente recoge chapapote en la playa y los politiquillos se lo lanzan entre ellos en las redes sociales. Tanto en decisiones técnicas, como políticas, que volverán a primar sobre las primeras, veremos un regreso al futuro de la crisis del Prestige.

¿De que diablos sirve un bonito informe de estado en el que se alerta de los peligros medioambientales del fenómeno, si después se mantiene una actitud pasiva frente al transito continuo de estos barcos?

Hace 96 horas, en aguas internacionales pero ZEE (Zona Económica Exclusiva) de España, se ‘paró’, al oeste de La Palma, el HLC (Heavy Load Carrier) Glory Ocean. Un buque de carga pesada chino, cedido a los intereses rusos del gas, y navegando con bandera falsa de Malí. Sujétame el cubata. Solo faltó Nicholas Cage con las Ray-Ban hablando por un teléfono satélite en el alerón de babor en plan El señor de la guerra. Sí, esto también es flota fantasma.

¿Por qué se paró? No está claro, pero sí que su colega, el Bright Ocean, compartiendo los mismos males operativos, e igualmente con trapo falso de Mali en la popa, se paró a su costado y ahí van los dos, a la pata coja hasta que lleguen al ártico ruso con tecnología LNG en su cubierta. Una gorda y un gordo de la mano, cuya carga vale más que el oro de Moscú. Y veremos si llegan a destino…pues ya saben porqué andan todos estos barcos transitando de manera regular, también inusual, al oeste de La Palma, por el miedo a los sabotajes ucranianos en el Mediterráneo como ya vimos con el ataque al LNG Artic Metagaz.

Sí, Canarias es uno de los ejes de gravedad de la flota LNG rusa. Un escenario de alto valor geoestratégico para el Kremlin, que paradójicamente deambula huérfana de vuelos de patrulla marítima de manera regular en su ZEE. Hablamos de security, no de safety-SAR. Es rara la semana que no hay tránsito de los llamados osos rusos azules al oeste de Canarias rumbo a oriente con gas natural licuado, o de vuelta a por más carga.

España es uno de los países de la Union Europea más expuestos al fenómeno flota fantasma y a la actividad naval de buques auxiliares que navegan para los intereses rusos. Paradójicamente, su política marítima es despreocupada frente a una realidad diaria. Y el problema no es que sean rusos en sí, pues Las Palmas, tradicionalmente, ha sido puerto base de la flota pesquera rusa. La cuestión reside en que muchos de estos petroleros no se sabe bajo que marco operativo navegan, lo que dificultaría cualquier tipo de reclamación por un accidente medioambiental.

¿Y eso de los buques auxiliares, qué diablos es? Tan simple, y tan viejo, como usar pequeños mercantes para llevar cosas raras, recientemente emitir drones, o usar pesqueros para pescar peces, y también información. Se acuerdan de Sovhispan…

Miren, afortunadamente no padezco de rusofobia inoculada y hasta una vez me invitaron a la pascua ortodoxa en ese far west llamado sur. Una experiencia inolvidable de Mercedes AMG, señores en smoking burdeos con Rolex submariner de oro y rubias con moño recogido ortodoxo apuntaladas en tacones de aguja rojos al brazo de Ivanes con pose del malo de 007.

Lo que no puede ser, o parece poco entendible, es que este tipo de actividad naval se presente [regularmente] en tus aguas de interés, y no haya vuelos de Maritime surveillance ya programados por medio de una labor de inteligencia naval; o un BAM (Buque de Acción Marítima) para hacer acto de presencia y enviar al exterior ese mensaje de control activo de los espacios marítimos circundantes al archipiélago. Es lo que se llama un ejercicio de me la ‘trae-al-pairismo’.

Después tenemos episodios de autocomplacencia de Maritime security, como es el apresamiento de mercantes fantasma con varias toneladas de cocaína; caso del United S, Little Girls, o el más reciente, el carga general Arconian. Eslabón final y mediático de operaciones internacionales trasatlánticas contra el tráfico de estupefacientes.

La realidad es que frente a un totum revolutum de entidades que se deben coordinar para operaciones de security – safety, no se dispone de un cuerpo de guardacostas unificado para el día a día de estos episodios potencialmente peligrosos que nos trae el fenómeno hibrido asimétrico llamado flota fantasma.

La Guardia civil del mar no es un cuerpo de guardacostas y sus dos buques los mandan oficiales civiles por temas de titulación, pese a los parches administrativos, y no precisamente en el ojo…Así que finalmente nos queda la armada, que [operativamente recibe órdenes políticas] y frente a su área de responsabilidad, tiene que definirse entre lo que realmente es, o lo que cree que es. Oigo hablar sobre un portaviones CATOBAR y otras elucubraciones de armada de aguas azules, pero no hay una embarcación al costado para saber porqué un petrolero fantasma de 333 metros de eslora navegó el pasado miércoles con el AIS apagado entre Gran Canaria y Fuerteventura con bandera falsa de Tanzania…Sí, hablamos del VLCC (Very Large Crude Carrier) Victoria, que de repente se acordó de que hay que navegar con el sistema AIS encendido y de sopetón apareció en las plataformas de seguimiento al trafico al oeste de Fuerteventura. Un susto guapo. Una bomba de relojería medioambiental, también averiada, que afortunadamente esta vez procedía en lastre, pero no con menos de 800 toneladas de fuel pesado para autoconsumo en sus oxidadas tripas. El buque estuvo técnicamente parado, y con rumbos erráticos de sin gobierno, por fuera de las 12 millas jurisdiccionales, sin ningún tipo de embarcación institucional haciendo acto de presencia. ¿Se tiene conciencia real de estos episodios en el espacio marítimo canario?

Y por llegar hasta aquí, lo mejor de la semana en la pasarela de la flota fantasma en la macaronesia. El pasado viernes navegó al oeste de las islas, destino a Brasil, el discreto buque de carga general Baltiyskiy-202. Un ruso disfrazado de sombrero panameño para sí pasar más desapercibido y colarse en puertos comunitarios.

El típico candry de apenas cien metros con aspecto de llevar sacos de cebolla, cajas de tornillos rusos, o cilindros con combustible nuclear.

Varios rotativos franceses, también Greenpeace, denunciaron como este buque, y su gemelo, el M/V Mikhail Dudin, igualmente con sombrero panameño pero pasaporte ruso, habrían descargado en Dunkirk carga IMO7, presuntamente uranio y combustible nuclear, con otra escala posterior en Rotterdam, procedente de San Petersburgo. El buque es operado por un despacho en Tallin. Las sanciones a Rusia y tal…y el auto-disparo en el pie de la Union Europea en términos energéticos.

El Baltiyskiy-202 ha navegado al oeste de las islas occidentales, transitando en aguas internacionales, pero ZEE de España donde no hay soberanía, pero sí jurisdicción medioambiental. Otro escenario que escenifica el descontrol y falta de presencia institucional en los espacios marítimos adyacentes al archipiélago.

El bonus de la verbena flota fantasma fue el transito del LNG ruso La Perouse. Una de las joyas de la marina mercante rusa; por no hablar del petrolero fantasma Invicta, bandera falsa de Camerún y con 750,000 barriles de chapapote sin saber quién es su armador, que viró en redondo al noroeste de La Palma y ahora procedería al Mediterráneo; cosas del mercado y el mejor pagador.

Como pueden ver, la semana en las aguas cercanas a las islas ha sido realmente intensa en lo relativo a la flota fantasma en su más amplio abanico: gas, chapapote, banderas falsas, apagones de AIS y uranio. ¿Qué más se necesita para que la cuestión se tome en serio? Una marea negra. Entonces, solo entonces, saldrán a flote las preguntas incomodas en lo referente a, ¿qué hacia ese barco ahí?, o ¿por qué no estaba controlado?…Canarias, cada semana un intento a la ruleta rusa de un accidente marítimo. Sigan jugando.

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