Torre Pacheco, un año después

El municipio murciano todavía acusa la resaca de los disturbios xenófobos de julio de 2025 y llega a la efeméride en plena escalada de mensajes antimigratorios que avivan viejos fantasmas

Canarias 7, Rubén García Bastida, 06-07-2026

Allal Miloud tiene ganas de hablar. Elige una mesa en la cafetería que regenta en el barrio de San Antonio, en Torre Pacheco (Murcia), y la cubre rápidamente de botellines de agua fresca como muestra de cortesía. Más tarde se negará a cobrarlos, como suele hacer con los adolescentes de la zona, una de las más deprimidas del municipio y la más golpeada por los ataques de grupos ultras de los que está a punto de cumplirse un año. Reúne a los jóvenes de vez en cuando en su local para darles algo que hacer y sacarlos de la calle. «Jugamos al ajedrez y yo pongo las bebidas de mi bolsillo», explica. «Es para mejorar la situación, no solo de los marroquíes, también de los españoles, los ecuatorianos, de todas partes. Aquí no hay nada: ni campo de fútbol, ni centro juvenil, ni sala de teatro, ni nada de cultura».

Aunque Allal demuestra un buen nivel de español, se ve obligado a hacer una pausa cuando trata de explicar cómo ha cambiado la situación de Torre Pacheco desde que, en julio del año pasado, decenas de exaltados tomaran sus calles buscando apalear a cualquier persona con rasgos magrebíes, en la que fue la explosión de violencia xenófoba de mayor gravedad en España en 25 años.

«¿Cómo se dice?», se pregunta mientras eleva la mirada en busca del término exacto para la sensación que le recorre el cuerpo desde entonces: «Incertidumbre –sentencia–. La mayoría de nosotros ya no hacemos vida normal como antes».

Imagen – «Hay chavales que han nacido aquí y que no se sienten de aquí. Ese es el problema. El material para el fuego sigue estando ahí»
«Hay chavales que han nacido aquí y que no se sienten de aquí. Ese es el problema. El material para el fuego sigue estando ahí»

Nabil Moreno

Presidente de la Comunidad Islámica Al Manar de Torre Pacheco

Imagen – «En el barrio de San Antonio no hay nada para los jóvenes: ni campo de fútbol, ni centro juvenil, ni sala de teatro, ni nada de cultura»
«En el barrio de San Antonio no hay nada para los jóvenes: ni campo de fútbol, ni centro juvenil, ni sala de teatro, ni nada de cultura»

Allal Miloud

Presidente de la Asociación Marroquí de Consulta y Participación

Imagen – «Invito a quien quiera ver convivencia a un recreo en mi instituto. Dentro no hay ningún problema»
«Invito a quien quiera ver convivencia a un recreo en mi instituto. Dentro no hay ningún problema»

Antonio Vicente Buendía

Director del IES Sabina Mora de Roldán

Imagen – «Estamos tratando de reforzar la seguridad. Estamos intentando poner en marcha un sistema de videovigilancia»
«Estamos tratando de reforzar la seguridad. Estamos intentando poner en marcha un sistema de videovigilancia»

Pedro Ángel Roca

Alcalde de Torre Pacheco

Hay varias ubicaciones en el corazón de Torre Pacheco que quedaron marcadas por aquellos días de furia: el lugar junto al cementerio donde Domingo Tomás, un jubilado que había salido a pasear con su perro, recibió una salvaje paliza a manos de tres individuos de origen marroquí sin motivo aparente; la plaza del Ayuntamiento, convertida en punto de encuentro para los ultras que, agarrados a este incidente, instigaron una ‘cacería del magrebí’ sin precedentes en la Región de Murcia; el barrio de San Antonio, la zona cero señalada por los encapuchados armados con bates, puños americanos y piedras; y el reguero de negocios en manos de extranjeros que acabaron dañados, como el kebab de Hassan, que fue destrozado al grito de «moro, hoy no se trabaja». Todos esos lugares parecen hoy sumidos en una extraña resaca.

«Vino gente de fuera a reventarlo todo. Siempre hemos convivido bien, aunque hay problemas con alguna gente, claro, pero como en todas partes», asegura Alberto, un hombre de 71 años que carga con una bolsa de la compra cerca de la estación de autobuses, donde siete personas de origen subsahariano aguardan la llegada de un autocar. En Torre Pacheco, tres de cada diez ciudadanos son inmigrantes , aunque, a las diez de la mañana, la mayor parte de ellos están lejos del núcleo urbano.

Una semana de disturbios

Barrio de

San Antón

Torre-Pacheco

Lugar de

la «cacería»

Primeras

agresiones

Lugar de

la agresión

La agresión que lo desencadenó todo

Hacia las 6:00 h, Un vecino jubilado es agredido por tres hombres y derribado mientras paseaba a su perro. Apenas ve a sus agresores.

Los bulos se propagan

Diversas cuentas en redes sociales difunden que los atacantes son magrebíes. Extienden el rumor de que el ataque buscaba hacerse viral en TikTok.

Primeras agresiones

Concentración de protesta convocada por el Ayuntamiento. Al terminar, se desatan incidentes violentos: un coche destrozado, persecuciones y amenazas.

La «cacería» y la concentración de Vox

Vox convoca otra concentración. Pese al despliegue policial, grupos ultras entran al barrio de San Antonio. El Gobierno denuncia que muchos llegaron de fuera.

Repunte y primeras claves judiciales

Nueva batalla campal de madrugada. La calma se restablece tras la mediación de los imanes. Detención en Mataró de un líder de ‘Deport Them Now UE’ por delito de odio.

Se reduce la tensión

Concentración «ultra» con la asistencia de apenas 150 personas.Ingresa en prisión sin fianza el presunto autor de la agresión inicial, detenido en Rentería.

Vuelve la normalidad

El alcalde celebra una noche tranquila y pide a los foráneos que no acudan al municipio.

Como casi todo lo que ha pasado en el municipio en las últimas décadas, lo sucedido hay que explicarlo con un recorrido que va de fuera hacia adentro, y que empieza en los regadíos que rodean la localidad. Su proliferación desde mediados de los 80 ha provocado un crecimiento poblacional de más del 130% que se alimentó de la llegada de inmigrantes para cubrir la demanda de mano de obra del campo. «No hay ni uno trabajando ahí; todos extranjeros», dice Allal.

A un kilómetro de su cafetería, una quincena de coches se calientan al sol en una finca llena de temporeros que recorren los surcos que sostienen la economía del municipio. Ahora, la actividad se concentra en el melón, un cultivo con tanto influjo sobre la sociedad pachequera como para contar con un escenario instalado estos días en la plaza del Ayuntamiento. Es la Feria del Melón, un evento que coincide ahora con la triste efeméride de los disturbios que pusieron a la localidad en el foco informativo nacional e internacional.

Temporeros trabajando en una finca de melones en el municipio.
Temporeros trabajando en una finca de melones en el municipio. (Javier Carrión / AGM)
Domingo, el vecino agredido, abre la puerta de su casa un año después, en respuesta al sonido del timbre. Sale sin camiseta y con buen aspecto. «Buenos días», dice con gesto amable mientras persigue a su perro por el atrio. La cara cambia en cuanto se le nombra lo sucedido. «No quiero hablar. Ya escarmenté el año pasado. No quiero más lío, porque tuve problemas», dice escuetamente antes de girar sobre sí mismo y volver al interior.

El ambiente en la localidad se vuelve hermético cuando se pregunta por los incidentes. Varios vecinos subrayan que la situación es hoy «todavía peor», y relatan conflictos en las calles, peleas, gritos, robos, menudeo de droga. Dolores, una mujer de mediana edad que se protege del sol con una pamela, asegura, por otro lado, que en todo este año «no ha cambiado nada. Hay problemas, pero como en todas partes».

Para Nabil Moreno, presidente de la Comunidad Islámica Al Manar, «el material para encender el fuego sigue ahí». Él fue una de las personas encargadas de aplacar los ánimos en los momentos de mayor tensión entre algunos de los integrantes de la juventud árabe, que abogaban por responder a la violencia con violencia. Hoy sigue señalando la falta de oportunidades de las segundas generaciones en las familias migrantes y el «abandono» institucional que viven. «Esa es la bomba que está esperando explotar», advierte.

Ambiente en la Cafetería Estambul, en la entrada al barrio de San Antonio.
Ambiente en la Cafetería Estambul, en la entrada al barrio de San Antonio. (Pedro Martínez / AGM)
Este trabajador de una empresa alimentaria, que realiza su trabajo en horario nocturno, es uno de esos inmigrantes que llegaron atraídos por el campo y que han logrado prosperar. Está casado con una española de origen magrebí y tiene tres hijas. La cita es en el restaurante marroquí El Berkani, un local que hace gala de cierta identidad híbrida: en el interior, la música tradicional de Marruecos comparte espacio con una pequeña bandera de España de plástico ubicada sobre de la barra.

Nabil destaca, frente a ese carácter integrador, el doble desarraigo de algunos de los jóvenes. «Hay chavales que han nacido aquí, que se han criado en estas calles y que no se sienten de aquí. Ese es el problema –afirma–. No sienten que este sea su país porque se sienten abandonados y discriminados, pero tampoco del de sus padres. Lo explicaba el otro día un chico, que decía: ‘Yo no sé si soy marroquí o soy español, porque lealtad al Rey de España no tengo, y al de Marruecos mucho menos’. Faltan proyectos para trabajar con ellos. Hay que ayudarles».

Antonio Vicente Buendía, que dirige, en la pedanía de Roldán, el instituto Sabina Mora, con un 70% de alumnado marroquí y 18 nacionalidades, defiende el papel de los centros educativos en la integración. «Invito a quien quiera ver convivencia a un recreo en mi instituto. Dentro no hay ningún problema, conviven perfectamente marroquíes con ecuatorianos, con bolivianos, con españoles, con belgas, con alemanes, con ingleses. No se aprecia ninguna discriminación».

Para él, el problema más grave ocurre allí donde las aulas no alcanzan: «Los que han llegado con una edad ya avanzada: con 14, con 16 años, y que se encuentran con el problema fundamental del idioma. A los 18, abandonan el sistema educativo y tienen imposible incorporarse al mercado laboral con una condiciones mínimas de dignidad», explica. «Eso va produciendo más marginalidad, y ya sabemos eso adónde lleva».

Se refiere, sin decirlo, a la violencia. Las reclamación vecinal de más seguridad en el municipio ha sido una constante en los últimos años. Y lo ocurrido en 2025 ha traído algunos cambios que muchos siguen viendo insuficientes.

El Gobierno regional aprobó el programa Región de Murcia + Segura para ofrecer apoyo presupuestario a los ayuntamientos para el refuerzo de sus Policías Locales. En el caso de Torre Pacheco, el Ejecutivo regional ha destinado 1,1 millones en ayudas entre 2024 y 2025, y destina 443.478 euros anuales al mantenimiento de la plantilla.

Esto se ha traducido en la incorporación de cinco nuevos agentes, y está en marcha el procedimiento para crear dos plazas más antes de que finalice 2026, según aseguran fuentes de la Comunidad.

En cuanto a la plantilla de la Guardia Civil, la Delegación del Gobierno ha sumado 82 nuevos agentes a la compañía que da servicio al municipio, lo que ha supuesto triplicar la plantilla.

El alcalde de la localidad, Pedro Ángel Roca, reconoce que la Benemérita ha realizado «más actuaciones» en el último año, aunque sigue reclamando más esfuerzos. Para él, la localidad «no tiene un problema de convivencia. Tiene problemas de seguridad. Y estamos tratando de reforzarla», asegura. Entre las medidas habla del despliegue de un sistema de videovigilancia para acabar con el vandalismo. «Es lo que estamos intentando poner marcha».

El balance de criminalidad del Ministerio de Interior indica que los delitos se han reducido en Torre Pacheco en el primer trimestre de 2026, con una caída del 3% respecto al mismo periodo del año anterior, al pasar de 504 a 489. En la estadística destacan los descensos en aquellos que implican el uso de la fuerza. Los robos con violencia e intimidación han caído un 22%; los que se producen con fuerza en inmuebles se redujeron un 41%, las sustracciones vehículos disminuyeron un 43%; y los delitos contra la libertad sexual cayeron un 40%.

Bulos y mentiras
Otra de las cosas que llegaron mayoritariamente de fuera y que sirven para explicar lo que pasó en Torre Pacheco es el río de manipulaciones en redes sociales. Así lo subraya el último Informe Anual de Seguridad del Ministerio de Interior, que destaca que el estallido de violencia en la localidad «evidenció la capacidad de la desinformación para traspasar dimensiones». El documento afirma que se identificó «un aumento de actividad digital sobre inmigración ilegal donde la intensidad narrativa precedió a la escalada de violencia física». El Observatorio Español contra el Racismo y la Xenofobia contabilizó más de 138.000 mensajes con contenido de odio coincidiendo con los ataques en Torre Pacheco, con un pico de 33.000 en un solo día el 11 de julio, cuando estalló la violencia.

Un martillo y una sombra
La escalada parece haber acudido también este año puntual a la cita, nuevamente a lomos de sucesos violentos. La agresión de un vecino argelino a otro de origen senegalés con un martillo el 25 de junio ha reactivado la difusión de mensajes reclamando deportaciones masivas.

Y Vox también ha incrementado su actividad en el municipio, como ya hiciera tras la paliza a Domingo. Santiago Abascal redifundió un vídeo atribuido a una trifulca en la localidad, compartido por el ‘youtuber’ David Santos, uno de los expulsados de Torre Pacheco por la Guardia Civil en 2025, dentro del dispositivo para evitar que actores externos contribuyeran a incrementar la tensión.

El portavoz de Vox en la Asamblea Regional, Rubén Martínez Alpañez, el pasado miércoles, llega a Torre Pacheco junto a otros miembros del partido, entre ellos, el pachequero Alberto Garre, para reclamar la expulsión de los inmigrantes .
El portavoz de Vox en la Asamblea Regional, Rubén Martínez Alpañez, el pasado miércoles, llega a Torre Pacheco junto a otros miembros del partido, entre ellos, el pachequero Alberto Garre, para reclamar la expulsión de los inmigrantes . (Javier Carrión / AGM)
Además, el grupo parlamentario regional de Vox ofreció unas declaraciones a la prensa a las puertas del barrio de San Antonio, con una representación encabezada por el portavoz, Rubén Martínez Alpañez, quien volvió a insistir en que «la delincuencia está directamente ligada a la inmigración ilegal» y pidió «que todo aquel que ha entrado de manera ilegal se devuelva a su país». «No tenemos por qué presenciar martillazos a plena luz del día».

En la Avenida Juan Carlos I, donde sucedió este incidente, se encuentra la tienda de baños que abrieron Marouane Laghrb y Antonio Ruiz, dos jóvenes que se convirtieron en ejemplo de convivencia tras los ataques xenófobos de 2025, porque acababan de abrir un negocio juntos. «Simplemente contamos lo que sentíamos», recuerda Marouane, «y de repente empezamos a tener muchísimas visitas».

Antonio Ruiz y Marouane Laghrib, en su local dedicado a material de baño en la avenida Juan Carlos I de Torre Pacheco.
Antonio Ruiz y Marouane Laghrib, en su local dedicado a material de baño en la avenida Juan Carlos I de Torre Pacheco. (Javier Carrión / AGM)
El padre de Marouane llegó en patera, y él no lo conoció hasta que ya había cumplido 6 años y pudo ingresar en España. «Él luchó muchísimo por su familia, trabajó muy duro para sacarnos adelante y traernos aquí», cuenta. Ahora la situación es otra. Marouane también apunta a la desesperación de aquellos que llegan con 20 o 25 años y se llevan un «batacazo». «Te encuentras con que, o te explotan por 5 euros al día, o ni eso. No puedes hacer nada. Sin papeles, sin idioma. Los menores al menos tienen la oportunidad de estudiar».

Marouane está muy agradecido al padre de Antonio, que le apoyó económicamente cuando arrancaba el negocio, que no deja de crecer mientras se mantienen alejados del ruido y de «algún comentario desagradable en redes sociales». En general, destaca Antonio, «la respuesta de la gente ha sido muy buena y es muy satisfactorio darte cuenta de que la gente de tu alrededor te apoya».

Trabajo por la convivencia
«Todos queremos vivir tranquilos, trabajar, tener una casa y mirar adelante», reconoce Nabil Moreno, pero hay que trabajar con la gente para que tenga una oportunidad. Hay que trabajar por la convivencia, pero no veo mucho interés».

En San Antonio está arrancando ahora la primera iniciativa de intervención comunitaria en toda la historia del barrio, un proyecto cofinanciado por el Fondo Social Europeo+, la Consejería de Política Social, Familias e Igualdad y el Consistorio, y que cuenta con unos 69.000 euros para realizar un diagnóstico social participativo que permita actuar en una segunda fase.

El proyecto, coordinado por Cepaim, cuenta con la participación de asociaciones, de centros educativos, de vecinos, de la médica del centro de salud del barrio. «Se trata de escuchar al vecindario, localizar qué necesidades tiene», explica la trabajadora social del Ayuntamiento Zoila Jiménez desde el antiguo Centro de Empoderamiento de la Mujer, un inmueble que estaba en desuso en mitad del barrio y que ha sido recuperado este año.

El pasado miércoles se celebró la segunda reunión del grupo motor. Y ahí estaba Allal, ilusionado con la idea de que al fin se mueva algo. «Tenemos que hacer un futuro mejor para los jóvenes y vivir juntos, sin racismo. Somos todos pachequeros», dice. «Ahora solo falta trabajar».

La Justicia trata de localizar al agresor de Domingo, Issam B., para juzgarle en San Javier
ALICIA NEGRE. La Justicia trata actualmente de localizar a Issam B., el joven de 19 años acusado de la agresión a Domingo Tomás el 9 de julio de 2025. El titular de la plaza número 4 del tribunal de instancia de San Javier ha emitido una requisitoria para que se trate de localizar al joven de cara a un juicio que tiene previsto en noviembre por el ataque a este vecino de Torre Pacheco. Esa vista, explicaron fuentes judiciales, ya ha tenido que ser aplazada en dos ocasiones por su incomparecencia. Afronta, junto a otros dos jóvenes, un delito leve de lesiones. Issam B. ya fue condenado a un año de cárcel por el Juzgado de Penal número 1 de Cartagena por el asalto a un octogenario en Torre Pacheco, cometido dos días antes de la agresión que causó gran revuelo.

Por otra parte, las diligencias que la Fiscalía abrió el pasado verano para valorar si existían indicios de delito de odio por parte de diversos cargos de Vox en la Comunidad, como José Ángel Antelo, entonces líder de Vox en la Comunidad, las del portavoz en el Ayuntamiento de Murcia, Luis Gestoso, y el concejal en Torre Pacheco, José Garre, aún siguen vivas. El Ministerio Público aguarda a día de hoy los informes de la Guardia Civil que están pendientes para valorar las pruebas recabadas y tomar una decisión al respecto. Estas diligencias se iniciaron a raíz de las manifestaciones realizadas en relación con los altercados que se estaban produciendo esos días en Torre Pacheco. La investigación arrancó tras recibir denuncias por parte del PSOE, Izquierda Unida y Podemos.

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