La venganza de los 'Black Skins': "Tenían bares donde prohibían entrar a los blancos. En el 20 N de 1995 atacaron un pub y a un tipo casi le dejan paralítico"

El Mundo, Iñaki Domínguez, 06-07-2026

Es bien sabido que los años 90 estuvieron marcados por la violencia de cabezas rapadas neonazis contra distintas minorías, entre las cuales destacaban personas de raza negra. Lo que no todo el mundo sabe es que muchos de estos negros, junto con españoles antifascistas, combatieron a los skins de ultraderecha, ejerciendo la violencia también frente a ellos. Algunos de estos grupos estaban compuestos por raperos, eran bandas como los Color Power, BFR, MTR, FMC o MV. Estas pandillas callejeras estaban, generalmente, compuestas por personas de diversa procedencia étnica y cultural.

Para hablar de esta confrontación violenta me pongo en contacto con Alberto Ayala, un skin y reconocido ex miembro de Ultras Sur: “En esos años en Ascao estaban los BFR, los MTR, había gente de los Black Skins, etc. Nosotros, en principio, teníamos buen trato con gente de los MTR: el Chileno, el Goyo, el Fanky… A mi clase iban otros dos, uno que era el Segal (que era negro) y Víctor, el mulato. Yo fui al JOYFE y luego al María Reina. Yo llevaba una esvástica en mi tabla de skate”.

Continúa: “Cuando íbamos a patinar, siempre salíamos a palos con esa gente. Eso ocurrió en la Plaza de Colón, etc. Aunque Colón no estuviese muy politizado al principio, comenzó a meterse el movimiento antifascista y a llegar mucha inmigración, y dejamos de ir porque cada fin de semana que íbamos acabábamos a hostias. Los BFR, por su parte, eran raperos de Ascao, casi todos blancos. Las siglas significaban: Bomber Frenetic Rebels. MTR significaba Madrid Territorio Rapero. O, al menos, eso se decía. Los MTR eran todos negros, excepto el Fanky, que era blanco. Los Black Skins eran negros que vestían como skins y eran de todo Madrid. Se decía que muchos eran racistas contra los blancos”.

“Unos Black Skins muy famosos eran dos hermanos gemelos. También había muchos en Torrejón, donde había un bar en el que paraban. Estaba al lado de la estación de Renfe, por una callejuela que había. El bar era similar a la bodega de Alcalá, donde paraban los skins nazis. En lugar de poner “only whites” (“solo blancos”), como ponía en la bodega, ellos tenían “only blacks” (“solo negros”). Era una especie de copia. Pero, luego, tuvieron muchos problemas entre ellos. Al final se pegaban más entre ellos que con nosotros".

Sigue con su relato: “Del 91 al 95 no hubo casi problemas entre ellos y nosotros en Ascao, ni casi en Madrid. Sí había problemas con los antifascistas, pero no con los negros. Estos últimos tenían sus zonas muy definidas. Ellos paraban por García Noblejas, la zona de Ascao, Torrejón y Fuenlabrada. Con la Coordinadora Antifascista de Madrid siempre había palos. Su jefe era de Leganés. Estaban bien organizados en el tema okupa, pero no tanto para la lucha callejera. Además, nosotros éramos muchos”.

Los Madrid Vandals.
Los Madrid Vandals.EM
“Nosotros teníamos varios bares. Uno estaba en la zona de Bilbao, se llamaba Doña Antonia; estaba pegado a la discoteca Palafox. Ahí parábamos de 70 a 80 tíos. Ahí acudía toda la gente joven de Ultras Sur, también la gente mayor de Frente Atlético de esa época, además de una de las secciones más jóvenes del mismo grupo llamada la Nueva Guardia; otras secciones presente en el local eran los TNT, de Frente Atlético y la División Blanca, de jóvenes ultras madridistas. También estaban los Boixos Centre, pero a los dos o tres años dejaron de parar con nosotros, por temas del fútbol”.

Pacto con la Coordinadora antifascista
Continúa: “Nosotros nos respetábamos mutuamente con los MTR, pero uno de ellos cometió un grave error y habló mal de un amigo mío. A causa de ello, acabaron agrediendo a mi amigo. A mí me cogieron diciéndome que querían hablar y me pegaron entre varios. Entonces, ahí empezaron las guerras. Nosotros empezamos a atacar a todos los suyos. Una vez fuimos a por ellos en el Parque de Arriaga. Quedamos en Manuel Becerra y bajamos hasta ahí. Según nos vieron llegar, salieron corriendo. Fuimos a varios bares y a varias de sus casas (porque ellos nos atacaron en nuestras casas)”.

“En un momento dado, hubo un pacto. El que intentó mediar siempre fue el Chileno, de los MTR; el Chileno era buena gente. En ese momento se dio una tregua, pero los antifascistas comenzaron a coger fuerza. Los skins negros se juntaron con la Coordinadora Antifascista de Madrid. En el 20 N de 1995 atacaron un bar que teníamos en Diego de León. Ahí apuñalaron y pegaron a un familiar de mi novia de entonces. El tipo estuvo en silla de ruedas bastante tiempo, casi se queda paralítico. Como yo sabía quienes eran los agresores, pactamos quedar en un lugar público. Nosotros no denunciamos, pero quedamos con ellos el siguiente viernes”.

“Sin embargo, ellos no aparecieron y mandaron a la policía, y nos pillaron a todos en Quevedo. Seríamos unos 150. A la altura del metro de Quevedo, llegábamos casi hasta Bilbao. Al día siguiente volvimos a reunirnos. Ellos serían unos 80 y nosotros teníamos más gente. Lo único es que ellos eran más corpulentos que nosotros, sobre todo los negros. Tras saber donde andaban, fuimos a su encuentro. Empezó la pelea en la Glorieta de Bilbao. Tras empezar la batalla, llegamos hasta Arguelles pegándonos”.

“La cosa acabó en la Plaza del Conde de Suchil. Hubo un montón de heridos graves, de todo… Tuve tan mala suerte que el único detenido fui yo, que era menor. Yo había cumplido los 16 años en septiembre, pero la edad penal de aquellos entonces eran los 16. Me condenaron por lesiones con arma blanca, también por atentado contra los derechos fundamentales (lo que hoy sería delito de odio), lesiones graves, etc. Me condenaron a seis años de prisión, pero cambié de abogado y bajamos la pena a seis meses de arresto mayor y dos de arresto menor, lo que es cárcel e ir a dormir a prisión. Tras mi paso por la cárcel el movimiento skin negro desapareció. Desde entonces, las cosas se calmaron bastante”.

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