Cuando el pobre culpa al más pobre
Xavier Aldekoa, corresponsal de La Vanguardia en África, analiza cómo la desigualdad, el desempleo y los discursos xenófobos han convertido a los inmigrantes en el principal chivo expiatorio de la crisis social que vive Sudáfrica
La Vanguardia, , 02-07-2026La nueva ola de violencia contra inmigrantes en Sudáfrica vuelve a poner de manifiesto una paradoja tan dura como recurrente: quienes más sufren las consecuencias de la pobreza terminan señalando a quienes aún tienen menos. Para Xavier Aldekoa, corresponsal de La Vanguardia en África, la raíz del problema no está en la inmigración, sino en una desigualdad extrema que acaba enfrentando a los más vulnerables entre sí. “Cuando hay tanta pobreza, unos servicios públicos saturados y una fuerte competencia por el empleo, normalmente se señala al más pobre”, explicó en Claves del día.
Aldekoa recordó que Sudáfrica continúa siendo uno de los países más desiguales del mundo. Barrios de lujo conviven a escasos metros de asentamientos sin alcantarillado, electricidad ni servicios básicos, mientras el desempleo supera el 40% entre buena parte de la población negra. “Todo este caldo de cultivo crea una rabia que acaba pagándose con el de abajo, y en este caso el inmigrante, especialmente el que está en situación irregular, se convierte en el chivo expiatorio”, afirmó.
El periodista subrayó que no se trata de un fenómeno nuevo. La gran ola xenófoba de 2008 dejó más de sesenta muertos y desde entonces los episodios de violencia se han repetido periódicamente. Sin embargo, insiste en que el discurso que vincula inmigración y delincuencia carece de respaldo en los datos. “No se basa en nada más que en esta rabia y este odio que se va cultivando con el paso del tiempo”, señaló, en referencia a movimientos como Operation Dudula, cuya propia denominación significa “expulsar”.
A su juicio, Sudáfrica reproduce una tendencia que también se observa en otras partes del mundo. “La extrema derecha no es solo de Europa”, advirtió. En un país que sigue siendo uno de los principales motores económicos del continente africano, algunos partidos han encontrado en la inmigración un argumento para canalizar el malestar social y obtener rédito político, responsabilizando a los extranjeros de problemas estructurales como el desempleo o la inseguridad.
Aunque el Gobierno ha condenado los ataques, Aldekoa considera que su respuesta está siendo insuficiente. “Está siendo demasiado tibio”, afirmó, al entender que evita afrontar con claridad el problema por miedo a perder apoyos. Su preocupación, no obstante, va más allá de Sudáfrica. “Me preocupa cómo va escalando este discurso, tanto en África como en Europa. En lugar de solucionar los problemas de la sociedad, algunos partidos alimentan el conflicto entre los más débiles para desviar la atención. Y quienes pagan las consecuencias son siempre los que están más abajo”, concluyó.
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