El caos aeroportuario que se avecina este verano: las aerolíneas exigen la retirada del nuevo control biométrico

Alertan de que miles de pasajeros perderán los vuelos de conexión por las largas colas provocadas por el nuevo sistema de inmigración para viajeros extracomunitarios

Diario Vasco, Zigor Aldama, 01-07-2026

«Los aviones están despegando medio vacíos». Así alertaron este miércoles diferentes asociaciones de aerolíneas y aeropuertos del caos que acecha a la aviación comercial este verano en el espacio Schengen de la Unión Europea y en Estados asociados como Islandia, Noruega o Liechtenstein. Y todo por la implementación del nuevo sistema de control biométrico EES, que se estrenó el pasado mes de octubre y cuyo uso se ha ido extendiendo paulatinamente.

En septiembre será completamente obligatorio en todo el bloque –con la excepción de Irlanda y Chipre–, que pretende de esta manera controlar de forma digital a todos los viajeros de países extracomunitarios. A su llegada al aeropuerto, deben pasar por un control electrónico que sustituye al clásico sellado del pasaporte por un policía y en el proceso se toman sus huellas y una fotografía.

No es algo novedoso en muchos otros lugares, pero en Europa el sistema está provocando problemas que se han convertido en un quebradero de cabeza tanto para los turistas como para quienes los transportan. En una carta remitida a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, las asociaciones de aerolíneas Airlines 4 Europe e Iata, a las que se ha sumado la de aeropuertos ACI, advierten de que se están formando colas de hasta cinco horas que incluso ponen en peligro la seguridad de los pasajeros, porque a menudo son tan largas que salen del edificio de la terminal y se desparraman por las pistas de servicio del aeropuerto.

Y todo «empeorará significativamente» en los próximos días con el inicio de la temporada estival. No en vano, en julio y agosto se espera un incremento del volumen de pasajeros por vía aérea de 40 millones. Por eso, aerolíneas y aeropuertos exigen que el nuevo sistema de control «se suspenda completamente siempre que el volumen de pasajeros exceda la capacidad de las infraestructuras» durante este verano. De lo contrario, miles de pasajeros continuarán perdiendo sus vuelos de conexión, «porque los aviones estarán medio vacíos a la hora de cerrar las puertas mientras los pasajeros están atascados en los controles», y «se minará la reputación de la Unión Europea». Es más, la misiva señala que ya se están produciendo cancelaciones de viajes por temor a las largas esperas en los controles.

En cualquier caso, las asociaciones señalan que el verdadero problema no reside tanto en el EES como en otros que no son nuevos, entre los que destacan la escasez de personal – que a menudo provoca también largas esperas en los controles de acceso y de seguridad – , limitaciones de las infraestructuras y la concentración de ‘slots’ – los permisos para despegar o aterrizar – en franjas horarias concretas que provocan picos de saturación. «Hemos llegado a una situación crítica», sentencian los firmantes de la carta, en la que piden «una intervención inmediata, antes de que la situación se deteriore aún más en plena temporada alta».

En principio, el sistema biométrico debería incluso agilizar las llegadas, ya que los aeropuertos pueden instalar numerosas puertas automáticas que escanean el documento de viaje y las huellas dactilares de su titular y toman una imagen de su rostro en cuestión de segundos. Se utiliza ya en multitud de países extracomunitarios, como Estados Unidos o China. Una vez tomadas las huellas y la fotografía, las entradas y salidas resultan más sencillas y el sistema acaba siendo más eficiente.

Además, facilita el control de inmigración, ya que se eliminan los sellos del pasaporte y la información de las estancias en toda la UE permite que salten las alarmas en caso de que una persona no haya abandonado el territorio Schengen cuando debía. No obstante, es evidente que hay que adecuar los medios al nuevo sistema.

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