La inmigración como arma electoral de Sánchez
«Los cónsules afines que ha colocado el Gobierno se encargarán de regalar la nacionalidad a todos aquellos que la pidan»
La Razón, , 30-06-2026Nada de lo que sucede es casual y mucho menos bienintencionado. Ni le preocupan ni le dejan de preocupar los inmigrantes, simplemente depende de su utilidad electoral. Lo mismo sucede con la denominada ley de nietos, que nunca ha tenido un objetivo reparador. Lo que se trata es de aplicar ingeniería electoral y ver si se puede aprovechar una escandalosa mutación en el censo ante las elecciones. En cierta ocasión, Rolando Cubela, que fue comandante revolucionario y jefe militar del Directorio, me comentó que Fidel no era comunista y que lo era “el tonto de Raúl". Al final, abrazó a la URSS por interés, ya que inicialmente estaba más centrado y su primera mujer era la hija de un ministro del dictador. Era un aventurero y un vividor. Cuando conocí a Sánchez, era un socialista liberal, mientras que ahora es uno de los líderes mundiales de la izquierda radical. Hay que aclarar que siempre ha sido muy generoso con el dinero de todos los españoles y lo que se trata es de comprar voluntades con el objetivo de que le voten.
Una vez más aparecen los expertos que se informan por la Wikipedia y la IA. Como se trata de ser woke y caer bien a la izquierda, muchos analistas y tertulianos se muestran sumisos con Sánchez en este tema, porque queda muy bien mostrarse sensible con las personas que entran ilegalmente en nuestro país. Hay que ser enrollados para que la armada mediática del régimen te diga esa frase de “no pareces de derechas”. ¿Para qué estudiar derecho, hacer un doctorado y superar oposiciones cuando irrumpe la derecha acomplejada rescatando al sanchismo? No necesitan tener ningún conocimiento y basta con hilvanar cuatro obviedades mientras se sacan a pasear los lugares comunes a los que nos tienen acostumbrados. Al final, resulta que los del PP y Vox son una colección de ultras e ignorantes, porque no hay nada mejor que un argumentario sanchista. La ley de Memoria es una barbaridad y un coladero de nacionalizaciones que nada tienen que ver con el exilio provocado por la Guerra Civil. Los cónsules afines que ha colocado el Gobierno se encargarán de regalar la nacionalidad a todos aquellos que la pidan. Es pura ingeniería electoral para fabricar nuevos votantes.
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