El "elefante" de Vox toma cuerpo en el Parlamento andaluz: "Nuestro voto va a ser que no"

El portavoz andaluz de Abascal, Manuel Gavira, exige garantías antes de votar "sí al acuerdo, no a Moreno", y reclama un gobierno que sea "bastión" contra Sánchez y aplique la "prioridad nacional"

La Razón, Miguel González Quiles, 30-06-2026

El “lío” del que hablaba Moreno en la campaña ya está aquí. Vox votará en contra de la investidura de Juanma Moreno en esta segunda jornada del debate, y solo cambiará ese sentido del voto cuando exista un acuerdo cerrado por escrito. Es la conclusión que el portavoz andaluz de la formación, Manuel Gavira, dejó clara desde el arranque de su intervención en el Parlamento: “Llamados a cumplir con nuestra responsabilidad, nuestro voto va a ser que no”. La razón que esgrime Vox no es solo la falta de un pacto cerrado, sino una desconfianza explícita hacia el propio candidato, basada en un precedente de la primera legislatura, cuando Vox, con un pacto parlamentario, facilitó el cambio en Andalucía. “En 2018 fue presidente gracias al apoyo de Vox pero no cumplió con esos acuerdos. Necesitamos garantías”. Vox pone coto al acuerdo: “un sí a la prioridad nacional, poner fin a medidas del fanatismo climático, sí a desregulación”, condiciones que, según adelantó, se plasmarán “con plazos y garantías de cumplimiento”.

El discurso de Gavira combinó la épica electoral con un tono de combate directo contra el Gobierno central, en una intervención que arrancó con un guiño a las palabras de la oposición, que hizo alusión al “elefante en la habitación”, en palabras de Maíllo, de Por Andalucía. “Ya está aquí el elefante”, arrancó Gavira.

“Ya está aquí el elefante… mejor que chorizo, malversador, ladrón o putero”, dijo Gavira en alusión al PSOE. “Tengo la piel muy dura, no me afecta que me llame mala persona”, señaló a José Ignacio García, de Adelante. Esa introducción, deliberadamente provocadora, sirvió de bisagra hacia el argumento central de su intervención: que la negociación con el PP – A no es un fin en sí mismo, sino un instrumento para construir lo que llamó “el principio del fin de la mafia que gobierna nuestra nación”, con la promesa de que “una ola de sentido común llegará más pronto que tarde a La Moncloa”.

Gavira reivindicó la legitimidad del resultado electoral del 17 de mayo como mandato inequívoco a su favor. “Puedo entender que le haya costado asimilar resultado de las elecciones”, dijo dirigiéndose a Juanma Moreno, antes de trazar un paralelismo histórico: “Hace 8 años sacamos al socialismo corrupto y ahora han dicho que se tienen que entender con Vox, aunque no quiera o no le guste”. El portavoz insistió en que las elecciones “no van de lo que uno quiera sino lo que quieran los andaluces” y que estos “han votado un cambio”. Esta misma lectura del resultado electoral coincide, en lo sustancial, con la que el propio partido había avanzado este mismo lunes a través de Gavira en su comparecencia tras la ronda de consultas, cuando ya advirtió que el voto de Vox “a día de hoy” sería contrario a falta de acuerdo cerrado. El voto viene teledirigido desde la sede de Madrid de Vox.

Sobre el reproche de urgencia que Moreno había lanzado a la Cámara – recordando que “Andalucía no puede perder el tiempo” – , Gavira contraatacó situando la responsabilidad del retraso en el propio PP – A:

“Le agradecemos su disposición pero deberíamos haber empezado antes. Ni un minuto que perder”. El portavoz de Vox fue más explícito en una intervención previa de esta misma jornada al reprochar a Moreno que “dejó pasar doce días desde las elecciones del día 17 de mayo hasta el día 29”, fecha en la que se produjo el primer contacto entre ambas formaciones.

El momento de mayor tensión del discurso llegó cuando Gavira abordó las críticas que el propio Moreno había dirigido a la izquierda durante su intervención inicial.

“Nunca ha sido una opción pactar nada con la mafia del PSOE. Por eso escuché con preocupación esas declaraciones al decir que la izquierda se autoexcluye”, afirmó el portavoz de Vox, en una frase que sugiere que interpreta cualquier acercamiento de Moreno hacia el PSOE – A, Adelante Andalucía o Por Andalucía, aunque sea retórico, como una amenaza a su posición de socio preferente. A partir de ahí, Gavira centró el ataque en María Jesús Montero con una dureza verbal poco habitual en el hemiciclo: calificó a Sánchez de representante de “un partido que se ha dedicado a robar a los españoles mientras nos tenían encerrados” y describió a Montero como “junto a los que están en la cárcel como la mano derecha de Pedro Sánchez, el hermano y la parienta”. Citó además que la ex vicepresidenta dijo textualmente a a Zapatero que “Yo quiero ser como tú” e, incluso, aludió a si Montero tiene también “joyas” o no. Gavira remató esa parte del discurso aludiendo a “sentencias que dicen que forman parte de una organización criminal”.

Frente a ese diagnóstico, Gavira definió en qué consistiría, a su juicio, el papel del futuro Gobierno andaluz:

“Andalucía necesita un gobierno que vuelva a poner a los españoles en el centro de todas las decisiones, que entienda que los recursos públicos son limitados: proteger a su propia gente, no es excluir a los de fuera.

Servir antes a los andaluces". De ahí surge la reivindicación explícita de la “prioridad nacional” como condición central de cualquier acuerdo, un concepto que el propio alcalde popular de Sevilla, José Luis Sanz, ya había calificado de “ilegal” en declaraciones recientes. Gavira lo formuló sin ambages: “Necesitamos un gobierno que defienda la prioridad nacional en el acceso a la vivienda y servicios públicos”. A esa exigencia añadió una segunda gran línea programática, de corte más económico: “una revolución económica basada en la libertad. Que la administración no sea un obstáculo y sea un aliado”.

A pesar de la dureza del tono empleado contra el Gobierno central y contra el resto de la oposición andaluza, Gavira dejó una puerta entreabierta hacia el acuerdo con el PP – A, distinguiendo expresamente entre el rechazo a la persona del candidato y la posibilidad de apoyar un pacto de medidas:

“Estamos avanzando bien en el acuerdo, cuando lleguemos votaremos que sí al acuerdo, no a Moreno”. Esta fórmula – el sí condicionado al contenido del pacto y no a la figura de Moreno, como “bastión contra el Gobierno de Sánchez” – es coherente con la estrategia que Vox ha mantenido desde el inicio de la legislatura, cuando Gavira ya planteaba ante el presidente del Parlamento que “primero las medidas” y que “ya se verá” después quién las ejecuta.

El portavoz de Vox situó también el horizonte de su formación más allá de Andalucía, presentando el eventual Gobierno de coalición o apoyo externo como parte de una estrategia nacional de mayor alcance: “El Gobierno de Andalucía debe ser un reflejo de lo que podemos lograr cuando echemos al corrupto de Moncloa. Todo eso será posible cuando pongamos en un papel lo que nos han pedido los andaluces”. Esa visión coincide con el precedente que Vox ya ha protagonizado en otras comunidades autónomas gobernadas por el PP, como recordó el propio Gavira al inicio de su intervención: “Vox ha tomado nota, como extremeños, aragoneses y castellanoleoneses. Han pedido como en otras partes: cambio de rumbo”.

El debate de investidura, que arrancó el lunes con el discurso de Moreno y continuó este martes con las réplicas de los cuatro grupos de la oposición, se encamina así hacia una primera votación en la que, según las propias palabras de Gavira, Vox votará no. La pregunta que queda en el aire, y que ni siquiera el propio portavoz de la ultraderecha despejó del todo en su intervención, es cuándo se cerrará exactamente ese acuerdo que permitiría el cambio de sentido del voto en una hipotética segunda vuelta, prevista para el jueves 2 de julio, en la que bastaría con la abstención de los 15 diputados de Vox para que Moreno saliera investido con mayoría simple. “El elefante ya está aquí”… y “el lío” también.

Segunda jornada del pleno de investidura en el Parlamento de Andalucía

Jose Manuel Vidal

Agencia EFE

RESPUESTA DE JUANMA MORENO

Tras las palabras de Gavira, aplaudidas por los suyos, un silencio sepulcral tomó la sala. Moreno tomó la palabra para llamar a “la responsabilidad”, recordar que es “la única opción” posible y la necesidad de “anteponer siempre el interés general de Andalucía”. “Es una realidad que Vox es distinto al PP”, señaló Moreno después de recordar otros pactos en la Junta, como el de Griñán con IU. “Pese a esas diferencias, que han podido retrasar la posibilidad del acuerdo, tenemos que buscar aquello que suma”.

“Cuando mejoramos Andalucía, mejoramos España”, defendió Moreno. “La Andalucía de hoy es mejor que la que encontramos en 2018”, manifestó. Moreno insistió en que “la política migratoria” depende “del Gobierno” y se quejó del “reparto injusto” de menores extranjeros, “con la comunidad y con los menores”. “Hacían pasar a mayores de edad por menores”, denunció. “No ha sido capaz de dar los recursos suficientes”, abundó. “El reparto ha sido injusto, cuando comunidades como Cataluña y País Vasco quedaron excluidas como socios del Gobierno de Sánchez”. “Creemos en una inmigración regulada e integrada”, dijo Moreno. El presidente andaluz también aludió a “las mafias del narcotráfico” y a la extensión de “las narcolanchas”. Moreno fue muy crítico también con la lucha contra el narcotráfico y acabó recordando que “quedan 48 horas para lograr tener un Gobierno para Andalucía”.

SEGUNDA TURNO DE GAVIRA

Gavira señaló que, de alcanzarse el acuerdo, sería el gobierno con más apoyo de la democracia, con 68 escaños. El portavoz de Vox defendió “la responsabilidad” de su grupo, arrancando desde la primera investidura de Moreno. Vox volvió a reprochar que tardara “doce días” en contactar para el acuerdo de esta legislatura. Gavira volvió a insistir en el agravio de que no sitúe a Moreno como “socio preferente”. Gavira llegó a aludir al intento de sustituir a los españoles “a la hora de votar”, con normas como “la ley de nietos”. “Quedan 48 horas, nuestro compromiso está fuera de toda duda”, insistió. “A esta hora todavía no tenemos un acuerdo. Trabajemos y respondamos a esa demanda”, concluyó Gavira.

“Yo lo tengo asumido”, señaló Moreno. “Me faltan dos escaños”. Límite: 48 horas.

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