Moreno asume que no podrá gobernar en solitario y deja la puerta abierta a la 'prioridad nacional' de Vox
El PP-A busca una «fórmula intermedia» que limite el peso específico de los socios
El Mundo, , 30-06-2026Pocas veces un silencio ha resultado tan elocuente. El presidente de la Junta en funciones y candidato a la reelección, Juanma Moreno, estableció ayer durante su discurso de investidura algunas líneas rojas en la negociación con Vox: la defensa de las políticas sobre igualdad, diversidad y derechos del colectivo LGTBI o lucha contra la violencia de género son «irrenunciables», afirmó. Sin embargo, nada dijo sobre la inmigración o la «prioridad nacional», el concepto que Vox ha conseguido introducir en el debate y que el PP de Alberto Núñez Feijóo ha digerido y naturalizado en su discurso.
En hora y media de intervención durante la primera sesión del pleno de investidura, Juanma Moreno no pronunció ni una sola vez el término «inmigración», lo que puso en alerta a la izquierda y provocó el enfado de Vox, que interpretó ese silencio como un desdén hacia el que considera uno de los cinco grandes problemas de Andalucía (y de España), junto a la sanidad, el paro, la vivienda y la corrupción política. «No hablar de inmigración supone no reconocer que en Andalucía hay un problema con la inmigración», afirmó después el portavoz de Vox en el Parlamento, Manuel Gavira. Sin embargo, ese vacío clamoroso en el discurso sugiere también que el presidente no quiere entrar en una materia sensible para los socios ni hacer una declaración de intención de la que tenga que arrepentirse más tarde por mor del pacto con Vox.
Dejando en blanco el capítulo de la inmigración, Moreno admite de alguna forma que se trata de un asunto en el que el PP tendrá que hacer concesiones, incluida la introducción en el texto del acuerdo del concepto de «prioridad nacional», como ya ha ocurrido en las comunidades de Extremadura, Aragón o Castilla y León. Como se recordará, Juanma Moreno descalificó la idea de la «prioridad nacional» durante la campaña electoral, de la que dijo que era un «eslogan hueco». Pero su plasmación en los pactos ya firmados en otras comunidades autónomas rebaja significativamente su aplicación práctica, vinculando la exclusión en las ayudas o los servicios públicos al «arraigo» en el territorio y no a la nacionalidad de origen.
La ‘prioridad nacional’ no será, por tanto, el obstáculo que impida el acuerdo. Lo que sí puede provocar el estancamiento de la negociación es que Vox se empeñe en entrar en el ejecutivo andaluz con un peso específico similar al que ha conseguido en los gobiernos de Extremadura, Aragón y Castilla y León. De momento, Vox aún no ha puesto sus cartas sobre la mesa en la negociación y las conversaciones giran aún sobre las medidas, los plazos, los presupuestos y las garantías. Pero en el PP empiezan a asumir que ceder al menos una consejería será inevitable.
Fuentes de Génova apuntan en este sentido que el PP busca «una fórmula intermedia» que permita un gobierno con presencia de Vox pero con una influencia limitada en el conjunto de las políticas de la Junta; una solución a medio camino entre gobernar solos y en minoría (un escenario que el PP ve ya imposible) y un acuerdo con cesiones de calado como las pactadas en las tres comunidades con gobierno compartido.
Así las cosas, Juanma Moreno evitó ayer volver a repetir que su intención es conformar un gobierno del PP en solitario, como sí ha planteado en todas las intervenciones públicas desde el pasado 17 de mayo. «Aspiraba a obtener una mayoría suficiente y no la hemos obtenido. Nos hacen falta dos escaños. Ésa es la realidad y cerrar los ojos a la realidad sería un error. Los andaluces han hablado y nos han indicado que hay que buscar apoyos. No era lo que yo quería. Pero ése ha sido el deseo democrático del pueblo andaluz, y hay que respetarlo», afirmó.
Salvo sorpresa de última hora, todas las fuentes dan por descartada que la investidura vaya a salir adelante esta semana, ni en la sesión de este martes ni tampoco en la del jueves, pese a que Juanma Moreno volvió a presionar a sus interlocutores repitiendo que para que la maquinaria de los presupuestos se ponga en marcha en tiempo y forma es necesario contar con un nuevo gobierno en el mes de julio. Todas las fuentes venían hablando de que la negociación iba por buen camino pero en las últimas horas el proceso parece estancado. La impresión en ambas fuerzas políticas es que el acuerdo está aún muy verde y, por tanto, es poco probable que se llegue al jueves con un pacto cerrado.
«No hay prisa. Mejor un buen acuerdo que uno rápido. Con los anteriores pactos se ha establecido un marco y los dos saben a qué atenerse: lo que se puede pedir y en lo que se puede ceder. Vox tiene derecho a pedir lo mismo que en los otros territorios, pero Juanma tiene derecho a pedir una autonomía superior a otros presidentes de otros territorios», afirman las fuentes consultadas en las dirección nacional del PP.
Mientras llega el acuerdo, Juanma Moreno intenta trasladar la responsabilidad de la parálisis institucional a la izquierda, a la que acusa de haber renunciado a negociar. «Cuatro fuerzas políticas tienen en sus manos los dos votos (o cuatro abstenciones) que nos hacen falta para evitar la repetición de elecciones. Sólo Vox se ha mostrado dispuesto a dialogar con el PP. El Partido Socialista, Por Andalucía y Adelante Andalucía han renunciado voluntariamente a hacerlo. Han apostado unilateralmente por el bloqueo. Quitándose de en medio han señalado el camino. Haya elecciones o pacto de legislatura, su irresponsabilidad los hace responsables del futuro», dijo categórico el presidente en funciones. Y Vox interpretó esas palabras de Juanma Moreno como un adolescente celoso, que ve «insinuaciones a la izquierda» por todos lados y exige fidelidad de pensamiento, palabra y obra: «El señor Moreno sólo tiene una opción y es pactar con VOX. Tiene que decir abiertamente que su socio preferente es VOX», reiteró Manuel Gavira.
Desde la dirección nacional de -Vox, su portavoz, José Antonio Fúster, marcó la temperatura de la negociación: «Si el PP sigue por este camino», la investidura se podría demorar hasta la «tercera, cuarta o quinta votación» o «nunca».
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