De vivir en la calle a trabajar como carpintero: el empleo como palanca de cambio

Younouse, Marwa y Juan no se conocen entre sí, pero comparten una historia de fortaleza. En el marco del programa Incorpora joven, los tres reciben asesoramiento y oportunidades laborales

El País, Florencia Da Silva, 29-06-2026

Con su primer salario, Younouse pudo comprarse ropa después de vivir en la calle. Tiene 19 años y trabaja en una carpintería cargando y descargando materiales pesados. Hoy, tras la jornada laboral, duerme en un centro de acogida. Conseguir un techo y un empleo fue una tarea ardua: a los 17 años viajó en patera desde Gambia hasta Canarias durante siete días, donde fue acogido en un centro de menores extranjeros no acompañados. Pasó por dispositivos de acogida en Tenerife y Madrid, pero al cumplir la mayoría de edad tuvo que ir a un albergue temporal. Durmió en autobuses y caminó kilómetros para trabajar. “Cuando dormía a la intemperie, pensaba en el empleo. Ahora tengo un lugar para vivir”, celebra.

Uno de cada cuatro jóvenes que quiere trabajar en España no encuentra empleo, según la última Encuesta de Población Activa del Instituto Nacional de Estadística. Para quienes provienen de entornos vulnerables o son migrantes, la situación empeora. Younouse, Marwa y Juan forman parte de las 9.000 personas en riesgo de exclusión social que logran obtener un ingreso económico gracias al programa Incorpora joven, de la Fundación “la Caixa”.

Al armar su currículum con el equipo técnico de inserción de la asociación La Rueca, en el marco del programa de la entidad, el joven gambiano destacó que había aprendido el oficio de carpintería junto a su tío. Nunca fue a la escuela y empezó a trabajar a los 12 años. “Buscar una nueva vida nunca es fácil. Tienes que esforzarte, pero tengo la fuerza para hacerlo”, asegura. Mientras el tercer sector social lo ayuda a generar un plan de ahorro, Younouse piensa en el porvenir: “Ahora no tengo ningún futuro, solo trabajo”.

Quienes son asistidos por la Fundación “la Caixa”, que colabora con 37 organizaciones, reciben asesorías para las entrevistas, son impulsados a que vuelvan al sistema escolar, reciben becas y son vinculados con las empresas que están abiertas a contratar a jóvenes de alta vulnerabilidad. “Muchas veces somos lo único que tienen. El programa es muy integral y está centrado en la persona”, sostiene Víctor Ancillo, técnico de inserción sociolaboral de La Rueca.

“Lo que les aportamos con el acompañamiento es el mantenimiento del empleo, porque hay que sostener sus frustraciones para que tengan una oportunidad”, asegura Sonia Pérez, coordinadora del Grupo Incorpora Madrid. Gracias a este programa y a la ayuda de la Fundación Tomillo, hace casi un año Marwa encontró un empleo como camarera en un restaurante en Madrid. Para conseguir ese puesto hizo dos cursos, ya que le pedían experiencia para estar en el sector de la hostelería.

“Muchas veces no me quisieron contratar por ser marroquí, me decían que buscaban españoles”, recuerda la joven de 18 años, quien llegó en autobús desde su país con su hermano menor. En el futuro, Marwa quiere hacer el bachillerato para acceder a la universidad porque desea ser enfermera. Mientras tanto, vive en un piso tutelado y se aferra a su educador social, que la acompaña con afecto. “Será difícil cuando termine, porque ahora siempre hay alguien detrás de ti que te cuida”.

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El punto de partida ha marcado la vida de estos jóvenes que hoy buscan crecer. Juan es español, hijo de inmigrantes, y proviene de una familia de bajos recursos. De niño fue derivado a una residencia de menores. “Un día, a la salida del colegio, la policía nos estaba esperando para llevarnos a mi hermana y a mí”, cuenta. Los padres no sabían nada, pero a las tres semanas se enteraron de la situación después de que el niño se escapara para buscarlos. “Sigo sin saber quién tomó esa decisión, pero me salvó la vida porque pasé de tener nada a mucho”.

Actualmente, con 18 años, el joven vive en un piso tutelado de la asociación Pinardi y trabaja en la Empresa Municipal de Servicios de Tres Cantos. Estudió el Curso Básico de Informática y quiere continuar su formación en el área. Su objetivo es vivir con su hermana, que tiene 14 y vive en un centro de menores. “Quiero hacerme cargo de ella. Nunca nos hemos separado para nada”, expresa el joven.

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