Algo huele a podrido en Dinamarca

Según Patxi López, el señorito lo hace de cine, pero cada vez gastamos más en prestaciones de desempleo

La Razón, , 29-06-2026

Los seguidores del señorito, con Patxi López a la cabeza, no sólo están dispuestos a arrostrar todo tipo de dificultades para evitar que la malvada derecha llegue al poder, sino que están convencidos de que la gestión del señorito al frente del Gobierno es de vital importancia, esencial, para que la sociedad española siga avanzando hacia un futuro en el que los ríos de España manarán leche y miel y los inmigrantes atarán los perros con longanizas, salvo en el caso de los musulmanes, claro. Nada más loable que la fidelidad al mando, cuando éste, desprendido y generoso, cubre con su manto de progreso, justicia y prosperidad al pueblo soberano; cuando, pese a las piedras en el camino que siembran los jueces, periodistas y demás fascistas conspiradores, el líder muestra firme, intransigente en los principios éticos y morales que ha venido a defender y expandir, el verdadero camino a seguir. Porque Pedro es Alá y Patxi, su profeta. Al menos, esa impresión es la que saca uno al leer las crónicas sobre el comité federal norcoreano celebrado el pasado fin de semana, con García Page en el papel de jefe de filas mosca cojonera del Partido Campesino en la Asamblea de la Hungría comunista. Sin embargo, y sin ánimo de ofender, algunas cosas que suceden en este país no cuadran del todo con el optimismo y la confianza de estadistas como Patxi López. Por ejemplo, y sin pretender ser exhaustivos, entre 2019, año en que volvió a entrar en vigor, y 2025 el subsidio para mayores de 52 años sin empleo ha duplicado sus beneficiarios. Hoy, son casi 500.000 los perceptores de esa paguita de 500 euros mensuales, con la que aguantar hasta la jubilación, cifra alta, sin duda, pero que no explica cómo a menor número de parados, el gasto anual en prestaciones por desempleo no ha dejado de crecer hasta los 24.421 millones de euros. Cae el paro en un 23 por ciento, pero sube el gasto en prestaciones y subsidios un 39,8 por ciento. Y lo mismo reza para el Ingreso Mínimo Vital (IMV), prestación a la que accedían en enero de este año 3,4 millones personas, repartidas en más de 800.000 hogares, en un incremento ininterrumpido, al parecer, sin solución de continuidad, asunto que casa mal con el discurso triunfalista de que España va como un cohete, cuando cada vez más familias tienen que acogerse a las ayudas sociales, el paro entre los jóvenes triplica al de la población en general y el acceso a la vivienda se ha convertido en un generador de pobreza. Que los más afectados por esta distorsión entre el discurso socialista y la realidad sean los inmigrantes por cierto, el alquiler de una habitación en Madrid y Barcelona ya está por encima de los 500 euros no debería aliviar el ánimo de López, puesto que el día menos pensado se va a encontrar con que los extranjeros van teniendo derecho al voto y, como en Francia, acabarán prefiriendo cualquier opción política antes que a los socialistas, que no hemos dejado una vida atrás para volver a las mismas tonterías progresistas. Hay que maliciarse de que nos engañan con las estadísticas del mercado laboral y del desempleo. Porque se dan realidades paralelas, con una parte de la sociedad viviendo en la opulencia y otra que apenas llega a final de mes sumando el salario mínimo y algún subsidio. Aunque a lo mejor, todo estriba en que el socialismo ejerciente sigue su carta de naturaleza, la que hizo posible el pacto con las oligarquías que iban a pagar, y están pagando, las clases medias.

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