Tolosa Goierri
Dos hermanas colombianas conquistan el templo de la repostería vasca: «Nos esforzamos en hablar euskera para generar confianza»
Brigitte y Brany Martínez son colombianas pero atienden en euskera: su humildad y cercanía les hacen triunfar con su pastelería Bizilagun de la calle Correo
Diario Vasco, , 29-06-2026En realidad llegaron hace un par de años, pero parece que llevan aquí toda la vida. Su afán por integrarse y su mimo a la hora de elaborar dulces, sobre todo pasteles y tartas, les han permitido abrirse un hueco entre los tolosarras más golosos. O simplemente entre aquellos que quieren tomarse un café en un pequeño rincón que, aunque ubicado en pleno centro, transmite paz y tranquilidad.
Eso es justo lo que buscaban las hermanas Brigitte y Brany Martínez cuando, a finales del año 2024, abrieron el local Bizilagun en la transitada calle Correo. Estas dos jóvenes emprendedoras de origen colombiano se atrevieron a poner en marcha un negocio que nació como cafetería pero pronto, con la intención de distinguirse, se convirtió en pastelería. Los bizcochos y tartas son su especialidad, tanto que ya los preparan por encargo, y con éxito, para cumpleaños, comuniones y todo tipo de celebraciones.
«Al principio teníamos sólo café y pan. Esa era la idea inicial, algo sencillo. Pero pronto nos dimos cuenta de que no podíamos quedarnos sólo ahí, porque estamos en Tolosa, donde hay muchas pastelerías y de muchos años. Pensamos en empezar a meter tartas poco a poco y la verdad es que gustó. Pero lo que queríamos, sobre todo, era crear un lugar donde sentirse tranquilo, descansar y a la vez comer algo bien», explica Brigitte.
Las hermanas Martínez llegaron a Tolosa desde el Valle del Cauca, en el suroeste colombiano. Brigitte lo hizo hace cuatro años, y Brany hace dos, aunque en el plan inicial sólo contemplaban que viajara la segunda. «Vinimos porque nuestra mamá estaba aquí y quería que experimentáramos cosas nuevas», recuerdan. Fue precisamente su madre, «una gran amante del café», quien les animó y ayudó a emprender la empresa de Bizilagun, una aventura que tuvieron que preparar de forma exprés al no tener ninguna experiencia previa en hostelería.
Un espacio de armonía en euskera
«Después de dedicar mucho tiempo a la remodelación del local, justo una semana antes de la apertura nos dimos cuenta de que no sabíamos preparar café. Tuvimos que hacer un intensivo de varios días», recuerdan. Por suerte, los conocimientos básicos de repostería sí que los traían de Colombia, más concretamente Brigitte: «En nuestra familia siempre nos ha gustado mucho cocinar y comer. Yo, cuando tenía altos niveles de estrés, me ponía a cocinar, aunque fuera la una de la mañana».
Tienen claro que una de las claves del éxito del negocio está en su interés por integrarse en el territorio y en la cultura que les acoge. Por eso estudian euskera, pusieron un nombre vasco al establecimiento y siempre que pueden atienden a sus clientes en la lengua local. «Decidimos ponerle de nombre Bizilagun porque sabíamos que veníamos a un lugar con una tradición y no podíamos llegar a irrumpir. Teníamos que armar un espacio de vecindad y empatía, no podíamos ir en contra de nuestro propio nombre», señala Brigitte. Sobre el empleo del euskera, algo que extienden también a sus redes sociales, añade: «Nos esforzamos en usarlo porque para nosotras es importante establecer conversaciones con las personas. Así se crea un espacio de tranquilidad, calma y confianza. Además, la gente nos enseña mucho y es una experiencia muy enriquecedora».
«Decidimos ponerle de nombre Bizilagun porque sabíamos que veníamos a un lugar con tradición y no podíamos llegar a irrumpir»
Creen que el público valora su empeño por integrarse y por eso, aunque cabría pensar lo contrario, su clientela más fiel es la de origen local: «La mayoría de gente que viene es de Tolosa y de los alrededores, que es algo que puede parecer extraño en un local regentado por dos latinas. Pero también tenemos clientes latinoamericanos, y de diferentes nacionalidades, porque Tolosa es un pueblo muy turístico. Este es un lugar abierto a todo el mundo y nosotras nos sentimos bien venga quien venga».
Entre sus productos más exitosos se encuentran los brownies, las cookies, los bizcochos y las tartas, que van desde el tiramisú hasta la tarta de zanahoria, pasando por otras muchas variedades que completan una carta que suele ir variando según la temporada. También hay dulces veganos y sin gluten.
Por supuesto, aunque no hayan querido imponerlo, en Bizilagun no renuncian a su origen colombiano, algo que han ido introduciendo paulatinamente en algunas de sus elaboraciones, con sabores tropicales, bizcochos de tres leches o el tradicional pandebono que realizan los fines de semana. Por descontado, también le dan importancia al café, «cien por cien arábico y de grano en su gran mayoría colombiano, porque nuestra mamá nos mataría si tuviéramos mal café», reconocen entre risas.
De un tiempo a esta parte, preparan tartas personalizadas por encargo, algo que les ha dado mucho rédito durante esta última primavera con numerosos pedidos para eventos, en especial para comuniones. «Lo que nos alegra mucho es que desde que empezamos hasta ahora hemos acompañado a mucha gente en momentos de celebración. Eso es súper bonito y estamos muy agradecidas», valoran.
Mirando al futuro
Las hermanas Martínez miran al futuro con optimismo a pesar de que, reconocen, no ha sido un trayecto sencillo. «Hemos tenido nuestros tropiezos y nuestras cosas. Y no hay que mentir, los autónomos no lo tenemos fácil», aseguran. Sin embargo, en términos generales, están contentas con la acogida que les ha brindado el pueblo: «En general, nos han recibido con mucho cariño. Creemos que la gente se siente cómoda, les gusta el producto y conectan con nosotras».
Los siguientes retos que se ponen son crecer y aprender. «Muchas veces, nosotras dos, por más que queramos, no damos a basto con el lugar, por lo que nos planteamos que haya una persona más. Y también necesitamos un espacio más amplio para elaborar los productos más cómodamente», indica Brigitte. Y en cuanto a seguir formándose, lo tienen claro: «Queremos aprender de lo que hay aquí, de la repostería tradicional, porque Tolosa es un pueblo con mucha riqueza repostera. Nosotras traemos con nosotras una herencia, una cultura, que combinada con lo local puede ayudar a crear cosas nuevas partiendo de lo tradicional».
Ambición desde la humildad, la cercanía y el esfuerzo diario. Un espejo en el que pueden mirarse otros jóvenes para lanzarse a la aventura de emprender. Una aventura, en el caso de Bizilagun, con un sabor muy dulce.
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