Dos apuntes para abrir la semana
Se espera este lunes una sesión de alto voltaje en el Senado
Canarias 7, , 29-06-2026El jefe superior de Policía regresa al Senado. El jefe superior de Policía en Canarias, Jesús María Gómez Martín, regresa en la tarde de este lunes al Senado. Lo hace citado por la oposición en la comisión de investigación donde ya compareció en su día para hablar sobre la escala en Barajas de Delcy Rodríguez, entonces vicepresidenta plenipotenciaria de Venezuela, y la presencia aquella noche del ministro José Luis Ábalos en el aeropuerto, con Koldo García y Víctor de Aldama por allí pululando. El comisario principal estaba entonces al frente de la Policía Nacional en el aeropuerto madrileño y sus explicaciones se centraron en desmontar algunas de las teorías que circularon sobre aquel episodio.
Ahora el cantar es otro: Gómez Martín aparece en las investigaciones en torno al expresidente Rodríguez Zapatero por unas conversaciones entre presuntos integrantes de la trama y no sale precisamente bien parado. El Partido Popular y Vox se tirarán este lunes previsiblemente a degüello contra Gómez Martín por esas menciones, todo ello con el añadido de que seguramente le echarán en cara que en su anterior comparecencia no informó de su relación con el entorno venezolano que rodeaba a Zapatero y, sobre todo, a su amigo Julio Martínez.
Todo indica que será una comparecencia de alto voltaje, con el añadido de que el jefe superior de Policía en Canarias tiene una investigación abierta por la Fiscalía Anticorrupción pero en el caso del rescate de la aerolínea Plus Ultra no está formalmente investigado. Deberá, por tanto, medir mucho sus palabras por si en algún momento es llamado a declarar por el juez que ha imputado a la cúpula de Plus Ultra.
El nuevo escenario migratorio. Fue marcharse el papa León XIV de España y comenzar la puesta en marcha del pacto europeo por las migraciones, una fórmula impuesta por los extremistas del bloque conservador que va camino de convertir las islas en un penal para migrantes. Quizás lo más sangrante sea poner precio a cada persona que se mande fuera de territorio comunitario a zonas de reclusión pactadas con países que están dispuestos a cualquier cosa con tal de recibir unos euros.
La Europa que presume de sus raíces cristianas, de valores morales y de ser garante de los derechos humanos se ha pegado un tiro en el pie o en la sien con ese acuerdo, que además condena a las zonas fronterizas, como es el caso del archipiélago, a asumir el más desagradable y deshonroso de los papeles. Y si fuera poco, resulta que el Gobierno de España está en este asunto mirando para otro lado, como si oyera llover, cuando lo que cae no son gotas, sino derechos hechos trizas.
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