“Este reconocimiento es el premio a no haberme rendido jamás”

La asociación Jatorkin ha reconocido este viernes a personas de origen magrebí que han conseguido avances en el ámbito académico y profesional en Gipuzkoa

Diario de noticias de Gipuzkoa, Igor Sarasola, 26-06-2026

Compaginar los estudios con las tareas domésticas y, en ocasiones, laborales no es nada fácil. Mucho menos si, además, ese esfuerzo va unido a prejuicios por el origen de su familia. Por todo ello, la asociación Jatorkin Al – Nahda ha querido reconocer este viernes en Donostiaa varios alumnos de ascendencia magrebí que han obtenido algún título académico, desde la ESO hasta un grado de Formación Profesional (FP), en el último curso con la entrega de un diploma en el campus de la EHU con los diplomas “Nire diploma, nire askabidea”. Para muchas de estas familias, este diploma va mucho más allá de un simple certificado estudiantil; representa un espaldarazo institucional, social y emocional a jóvenes que, a menudo, deben enfrentarse a barreras de idioma, prejuicios y profundos baches personales para salir adelante. Ejemplo de ello es el caso de Rim Benamer, de 16 años, que vive en Zumarraga.“Este reconocimiento significa mucho; es el premio a no haberme rendido jamás”, sentencia la joven. Rim Benamer Boukallouch acaba de cumplir 16 años, pero al escucharla hablar, uno percibe de inmediato una madurez forjada a base de superar obstáculos y no rendirse ante las adversidades. Nacida en Segovia en el seno de una familia de origen marroquí, el destino la trajo a Gipuzkoa, concretamente a Zumarraga, cuando apenas tenía ocho años. Desde entonces, ha construido su vida en nuestro territorio, adaptándose a una nueva cultura, aprendiendo un nuevo idioma desde cero y, sobre todo, superando los duros reveses que a veces esconde la etapa escolar.

Su llegada a Urola Garaia supuso un gran choque, especialmente en el ámbito lingüístico. Acostumbrada a vivir y estudiar íntegramente en castellano en su Segovia natal, aterrizar de golpe en el modelo educativo de la ikastola UZ de Zumarraga fue un reto. “Yo era consciente de que había otro idioma, pero no hasta el punto de llegar aquí y tener que hacerlo absolutamente todo en euskera; me costó un montón adaptarme”, confiesa Rim. Durante los primeros compases, el sistema priorizó su inmersión lingüística, restándole horas de asignaturas como Lengua, Inglés o Tecnología para volcarlas en el aprendizaje del euskera. “Empecé a entenderlo de manera fluida el primer año, pero no empecé a hablar hasta primero de la ESO porque era difícil”, recuerda.

A pesar de las dificultades iniciales, Rim encontró en Zumarraga un entorno propicio y acogedor. Al comparar sus primeros años en Castilla con su vida en Euskadi, destaca la apertura de la sociedad guipuzcoana. “Noté el cambio en las personas, aquí son más abiertos a las culturas. En Zumarraga hay mucha población de origen marroquí, todo es más abierto, hay más vida. Se siente más libertad”, reflexiona. Creció en el seno de una familia trabajadora que, aunque atravesó los ecos de la crisis económica del 2008, “nunca les faltó de nada”.

La batalla contra el acoso escolar

Sin embargo, la dificultad de avanzar en su integración llegó en el ámbito escolar. “En primero de la ESO sufrí bullying. Siempre he sido una persona a la que le es fácil llevarse bien con todo el mundo, pero de repente un grupo la tomó contra mí, y ya no era solo un acoso verbal, también físico. Por mucho que pedía ayuda, nadie me hacía caso. Al final he tenido que salir yo sola, plantándole cara a un grupo enorme siendo una sola persona”, cuenta. Afortunadamente, hoy afirma con rotundidad y alivio que se encuentra “mejor”.

Por el sufrimiento que vivió en la época escolar, este premio es especial. “Mi tutora me dijo en abril que una asociación reconocía a personas migrantes y me puse muy contenta. Es reconocer que nunca me he renidido y que he seguido adelante”.

Destino: las nubes

Rim mira al futuro con ilusión. Su sueño es ser azafata de vuelo. “Me gusta viajar desde pequeña y crecí en una familia a la que le apasiona descubrir sitios nuevos”, explica con una sonrisa.

Para alcanzar las nubes, ya está trazando su propia hoja de ruta académica. Ha realizado la prematriculación para cursar un Grado Medio de Farmacia, que le servirá como puente formativo. Si no logra plaza, cursará Bachillerato. Posteriormente, tiene previsto realizar los cursos específicos de siete meses requeridos para trabajar en la aviación comercial. “La Farmacia es una opción, comenzar el camino. Más adelante empezaré con los meses de formación para azafata”, aclara.

Para Rim, el diploma de Jatorkin que hoy sostiene entre sus manos por haber acabado la ESO es el símbolo de una victoria vital. “No refleja tanto los estudios que he tenido, sino el esfuerzo que he puesto durante estos cuatro años”. Una lección de resiliencia de una joven de Zumarraga que, tras atravesar la peor de las tormentas, ya está desplegando las alas para su próximo vuelo.

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