La Cocina Económica de Ferrol cambia de perfil: dos de cada tres usuarios ya son extranjeros
La mitad del colectivo migrante procede de Latinoamérica, como Abhner, brasileño de 34 años: «No quiero que nadie me regale nada, sino vivir de mi trabajo y darles un futuro mejor a mis hijas»
La Voz de Galicia, , 25-06-2026Aunque Ferrol sigue registrando el porcentaje más bajo de población extranjera entre las siete ciudades de Galicia, la llegada de personas migrantes a la urbe naval no ha dejado de crecer en los últimos años. Es algo que se palpa en las calles, en las aulas o en los comercios. Y también en entidades de ayuda social como la Cocina Económica de Ferrol, donde los usuarios que proceden del extranjero son ya dos de cada tres «Antes era al revés, es decir, dos terceras partes eran nacionales, y un tercio, personas migrantes, pero a partir del 2015 la tendencia comenzó a cambiar», explica Antonio Tostado, presidente del comedor social de Rubalcava.
La procedencia marca en buena parte el perfil de los usuarios. Mientras los españoles suelen ser en su mayor parte hombres de más de 50 años que por un revés de la vida (separación, pérdida del trabajo, ruptura con la familia o problemas mentales) arrastran una situación de vulnerabilidad «cronificada» —lo que los ata por más tiempo a la entidad—, entre los migrantes pueden encontrarse perfiles más variados.
Antonio Tostado explica que, del total de personas extranjeras que acuden a la Cocina Económica, alrededor de la mitad proceden de Latinoamérica (sobre todo de Colombia, Venezuela, Cuba, Ecuador, Brasil y Perú) y la otra mitad del Magreb y el África Subsahariana (Marruecos, Argelia, Senegal y Nigeria). Entre los primeros, se pueden encontrar a mujeres, hombres y familias enteras que acuden al comedor con niños, mientras que entre los africanos predominan los varones jóvenes.
«Las familias que vienen con niños son las que más rápido se integran, y consecuentemente, su paso por el comedor dura menos tiempo. Tienen una motivación muy grande, que es regularizar su situación y encontrar un trabajo cuanto antes para sacar adelante a sus hijos. Y en cuanto consiguen esto, ya dejan de venir. En algunos de estos casos, no vienen más que un mes o un mes y medio», detalla Antonio Tostado.
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