La UE recibe y blanquea al Gobierno talibán para acelerar las deportaciones
Bruselas se reunió ayer con el Gobierno talibán de Afganistán para coordinar y agilizar deportaciones de ciudadanos afganos. Pese a que la UE tildó la cita de «técnica» y no reconoce a un Ejecutivo marcado por la represión, la delegación de Kabul aprovechó el encuentro para reclamar la reapertura de sus consulados en Europa.
Gara, , 24-06-2026La Comisión Europea se reunió ayer con una delegación del Gobierno talibán de Afganistán para acelerar la deportación de migrantes del país centroasiático. Se trató del primer encuentro acogido por la Unión Europea con representantes del Ejecutivo afgano desde que regresaran al poder en 2021 e instauraran un régimen basado en una interpretación estricta de la ley islámica y los códigos de las tradiciones pastunes que vulneran los derechos humanos.
El encuentro, mantenido con cierto secretismo por «motivos de seguridad», según el portavoz comunitario de Interior y Migraciones, Markus Lammert, salió a la luz después de que el Ministerio de Exteriores de Bélgica confirmara la concesión de visados de un solo día y restringidos exclusivamente a su territorio para cinco miembros de la delegación del Gobierno talibán.
La citada comitiva afgana estuvo liderada por Abdul Qahar Balkhi, portavoz y director de relaciones públicas de la Cancillería talibán, que en un comunicado informó que durante el encuentro se barajó la posible reanudación de los servicios consulares para los afganos en la UE, la presencia consular y «la necesidad de medidas para fomentar la confianza» con el Ejecutivo afgano que Bruselas no reconoce oficialmente después de que en 2021 los talibanes derrocaran al gobierno apoyado por EEUU y la OTAN durante veinte años.
La reunión, que la Comisión tildó de «técnica», se enmarca de lleno en el giro draconiano en materia de migración por el que ha optado la UE. Una postura que se materializa con la entrada en vigor, el pasado 12 de junio, del Pacto de Migración y Asilo, y con el Reglamento de Retornos aprobado por el Parlamento Europeo el 17 de junio para acelerar expulsiones.
Esa misma directiva abre la puerta a la creación de los polémicos centros de deportación en terceros países para migrantes expulsados, una medida que incluye también a familias con menores. Ayer mismo se barajaba en Bruselas la posibilidad de instalar algunos de estos hubs en el propio territorio afgano como parte de las negociaciones con los talibanes, aunque otras voces apostaban por otros países.
A PETICIÓN DE LOS ESTADOS
En mayo, un portavoz de la Comisión Europea declaró que se coordinó la reunión con los talibanes después de que 20 Estados miembros solicitaran medidas concretas para deportar a los afganos «considerados un riesgo para la seguridad», mismo argumentó con el que se excusó ayer Lammert.
Sin embargo, en una carta abierta, 83 organizaciones afganas e internacionales de derechos humanos expresaron su profunda preocupación por las intenciones de la UE y porque estas medidas puedan abrir la puerta a una deportación más amplia de afganos sin antecedentes penales.
Desde que los talibanes regresaron al poder, cientos de miles de afganos han solicitado asilo en Europa y salido de un país sumido en una crisis humanitaria y de derechos humanos. Según el Comité Internacional de Rescate, alrededor del 40% de la población de Afganistán padece hambre debido a la interrupción de la ayuda internacional y los fondos no humanitarios.
Según AFP desde el terreno, las mujeres tienen prohibido estudiar a partir de los 12 años y acceder a espacios públicos como parques, gimnasios o salones de belleza; además, al salir de casa deben cubrirse por completo, salvo las manos y los ojos. La agencia recoge el testimonio de varias de ellas, que describen un absoluto confinamiento, agravado ahora por las trabas para conseguir visados y las deportaciones masivas de afganos desde países como Pakistán.
Ante este escenario, diversas organizaciones alertan de que las deportaciones forzosas expondrían a la población afgana y muy especialmente a las mujeres del país a la persecución, la violencia y la pérdida absoluta de sus derechos. Este riesgo ya quedó patente en agosto de 2024, cuando Alemania coordinó un vuelo chárter vía Qatar con 28 ciudadanos afganos a bordo.
«Muchos de los repatriados acabarán en celdas de tortura o en fosas comunes», advirtió Shagofah Ghafori, investigadora del Centre for European Policy Studies (CEPS) al medio británico “The Guardian”.
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