La obsesión de la UE contra los migrantes le lleva a invitar a los talibanes a Bruselas para impulsar las deportaciones
Público, , 24-06-2026La Unión Europea condenó en su día el nuevo asalto al poder de los talibanes en Afganistán con todas sus fuerzas. El consenso entre la Comisión Europea, el Parlamento Europeo y los Estados miembros fue absoluto. Incluso, el bloque comunitario añadió a la lista negra de sanciones a todo tipo de personalidades extremistas islamistas que han cometido crímenes y forman parte del núcleo duro del régimen afgano. Sin embargo, la obsesión de los líderes europeos para intentar incrementar el número de deportaciones de personas que viven de manera irregular en territorio comunitario ha llevado a las instituciones europeas a mantener contactos con representantes talibanes.
De hecho, tal y como ha confirmado la misma Comisión Europea, representantes del ejecutivo comunitario han recibido este martes en Bruselas a una delegación talibana por primera vez desde que recuperaron el poder. Aunque la Comisión Europea ha evitado aclarar cuántos representantes del régimen afgano han accedido a Bélgica, las autoridades belgas han informado que han dado un visado restringido —solo para un día y sin permiso para moverse a otros estados miembros de la UE— a cinco extremistas islamistas.
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El portavoz de Asuntos Interiores de la Comisión Europea, Markus Lammert, ha intentado quitar hierro a la reunión y en la rueda de prensa diaria ha repetido hasta la saciedad que se ha tratado de un encuentro solamente de carácter “técnico”. De esta manera, el ejecutivo comunitario quiere evitar que se interprete la visita de los talibanes a Bruselas como un reconocimiento diplomático del régimen afgano por parte de la Unión Europea. En todo caso, y tal como ha aceptado el mismo portavoz comunitario, supone aceptar por parte del bloque europeo que son los talibanes quienes realmente controlan el territorio afgano.
Lammert también ha insistido que en la mesa no se ha sentado ningún representante político ni diplomático por parte de la Unión Europea, y que han asistido solo altos funcionarios de varias secretarías generales de la Comisión Europea. Sin embargo, algunos medios internacionales han informado que la intención de la delegación de los talibanes es que la lidere el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Abdul Qahar Balkhi, quien se encarga precisamente de poner trabas a la entrada de periodistas extranjeros en Afganistán y de dar forma al mensaje que se difunde sobre el régimen. Una personalidad que claramente tiene un gran poder político y uno de los responsables de la fuerte represión que sufre el pueblo afgano.
A pesar de que, según insiste la Comisión Europea, se trate de un encuentro a nivel “técnico”, la reunión ha provocado la indignación de decenas de eurodiputados del Parlamento Europeo, de varias organizaciones sin ánimo de lucro que luchan a favor de los derechos humanos e incluso de la misma Organización de las Naciones Unidas, que tildó los contactos entre la Unión Europea y los talibanes de “sumamente preocupantes”. En este sentido, el organismo internacional también recordó que las deportaciones a países donde no se garantizan los derechos humanos vulneran el principio de no devolución.
La presión de los estados miembros
Ante las múltiples preguntas de los periodistas, el portavoz comunitario ha querido quitar la responsabilidad a la Comisión Europea de los contactos que mantiene con los representantes islamistas extremistas y ha recordado que se trata de una petición que trasladaron hasta 20 socios europeos –encabezada por Alemania y Bélgica, y a la que se sumaron grandes países como Italia, Países Bajos o Polonia a Bruselas– con la intención de incrementar el número de deportaciones. España y Francia son algunos de los pocos y principales estados miembros que no se han sumado a la iniciativa para poner más presión a la Comisión Europea.
En este sentido, el portavoz Lammert ha asegurado que el papel de la Comisión Europea es más bien de intermediario entre los estados miembros y las autoridades talibanas, y facilitar que se puedan coordinar para llevar a cabo estas deportaciones de migrantes. Así, ha asegurado que es competencia de los gobiernos estatales decidir si, finalmente, van a enviar a migrantes que se encuentren en su territorio a Afganistán, y que son ellos los que tienen que cerrar pactos con los extremistas islamistas. De esta manera, Lammert ha evitado informar si la Comisión Europea ha llegado a algún tipo de acuerdo con el régimen afgano.
Así, también evita responder qué está dispuesta a ofrecer la Unión Europea a cambio de que los talibanes acepten estos retornos, ni a cuántos migrantes se prevé deportar. Sin embargo, el periódico alemán Bild informó el pasado fin de semana de que la intención es fletar unos tres vuelos a Afganistán al mes. No obstante, estos números también dependerán de los gobiernos regionales y no de Bruselas, según ha asegurado Lammert.
Cabe recordar que esta reunión ha llegado pocas semanas después que el Parlamento Europeo y los estados miembros cerraran el acuerdo para intentar aumentar y acelerar el número de deportaciones, así como la creación de centros de migrantes fuera de la Unión Europea que se inspira con las políticas migratorias de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni. Uno de los puntos de estas medidas es, precisamente, reforzar e incrementar los acuerdos de la Unión Europea con países terceros para poder deportar migrantes. En muchas ocasiones, a cambio de dinero e inversiones y sin tener la garantía que estos regímenes cumplen con el derecho internacional y humanitario, tal y como han denunciado repetidamente ONG y han sacado a la luz varias investigaciones periodísticas.
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