Starmer, la última víctima de la puerta giratoria de Downing Street

El líder laborista es el sexto «premier» que se ha visto forzado a dejar el cargo en la última década

La Voz de Galicia, juan francisco alonso LONDRES / E. LA VOZ, 23-06-2026

La puerta giratoria en la que se ha convertido Downing Street se ha cobrado una nueva víctima. Keir Starmer, quien hace menos de dos años logró para el Partido Laborista la mayor victoria electoral de la formación en dos décadas, ha anunciado este lunes que dimite como primer ministro del Reino Unido y ha prometido que «hará todo lo posible» para que la transición de poder sea «ordenada».

«La cuestión que se plantea ahora mi partido es si soy la persona más adecuada para liderarlo en las próximas elecciones generales. He escuchado la respuesta de mi grupo parlamentario y la acepto con humildad», dijo un sombrío mandatario, que compareció ante la prensa en una mañana particularmente soleada y calurosa frente a la emblemática puerta negra de la residencia oficial de los primeros ministros británicos, en el centro de Londres.
Escándalos como la designación de Peter Mandelson como embajador en Estados Unidos —pese a sus vínculos con el fallecido pederasta estadounidense Jeffrey Epstein—, así como medidas impopulares, como los recortes en las ayudas a jubilados y discapacitados o relajar los compromisos de lucha contra el cambio climático, dañaron seriamente la imagen de un mandatario que nunca llegó a ser especialmente popular entre los ciudadanos.
Sin embargo, la debacle sufrida por el laborismo en las elecciones locales en Inglaterra y en los comicios autonómicos de Gales y Escocia el pasado mes de mayo reavivó las peticiones de dimisión de Starmer, al considerarlo incapaz de frenar el avance del partido populista y antiinmigración Reform UK (Partido de la Reforma). Una percepción que se reforzó con la contundente victoria del popular alcalde de Mánchester, Andy Burnham, en las elecciones de la circunscripción inglesa de Makerfield.
Pérdida de apoyos

Aunque Starmer aseguró que haría frente a cualquier desafío a su liderazgo, a lo largo del fin de semana comprobó que sus apoyos se desvanecían. Alrededor de media docena de sus ministros le recomendaron dar un paso al lado ante la posibilidad, cada vez más real, de ser destituido por su propio partido, según reseñó la prensa local.

Como ya hicieron otros predecesores que no completaron su mandato, Starmer aprovechó su discurso para hacer balance de su gestión y aseguró que el «cambio» prometido durante la campaña ya ha comenzado. «Mi sucesor heredará un Reino Unido mucho más fuerte y justo que el que recibí hace dos años, mejor preparado para afrontar los desafíos venideros y con mayor capacidad para garantizar que el Partido Laborista obtenga un segundo mandato», afirmó.

A continuación, aseguró que la economía y los salarios han crecido durante estos dos años, mientras que las listas de espera en la sanidad pública se han reducido, al igual que la llegada de inmigrantes sin papeles. No obstante, los ciudadanos no perciben estas mejoras, como demuestra el hecho de que solo un 18 % de los británicos aprueban la gestión del dimisionario premier, según datos de la encuestadora YouGov.

Desde la oposición las criticas no cesaron. «Ha sido un terrible primer ministro», dijo la líder conservadora Kemy Badenoch, mientras que Ed Davey de los liberales demócratas advirtió que el país está «harto» de que los cambios de líderes no signifiquen nada.

Coronación en camino

Starmer anunció que permanecerá en el cargo hasta que se elija a su sucesor, algo que podría ocurrir en otoño si se celebran primarias dentro del Partido Laborista. Sin embargo, esta posibilidad parece improbable. ¿El motivo? El exministro de Sanidad Wes Streeting anunció este lunes que no se presentará, lo que deja a un único candidato: Andy Burnham.

Burnham, que este lunes tomó posesión como diputado por Makerfield, rindió homenaje a Starmer por «su liderazgo y dedicación en un período tan difícil» y, aunque evitó referirse explícitamente a la sucesión, su promesa de trabajar por la «estabilidad, la seriedad y la atención a los grandes problemas» ha sido interpretada como una declaración de intenciones.

Sin primarias, Burnham podría convertirse en el nuevo inquilino de Downing Street a mediados del mes de julio. La duda ahora es cuánto tiempo se mantendrá y si superará a Starmer como el primer ministro laborista con el mandato más breve.

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