Cáritas Diocesana de Santiago atendió el año pasado a 12.200 personas de 110 municipios

Su perfil es el de familias monoparentales que, tras pagar la vivienda, necesitan ayuda para cubrir las otras necesidades

La Voz de Galicia, marga mosteiro REDACCIÓN / LA VOZ, 24-06-2026

Cáritas Diocesana de Santiago, que abarca 110 municipios de la provincia de A Coruña y Deza-Tabeirós con una población de 1,3 millones de personas, presentó la memoria del pasado año, en la que concluye que la exclusión social está siendo cada vez «más persistente y más compleja», según destacó Pilar Farjas, directora de la entidad social. El perfil de las personas que fueron atendidas en el 2025 por Cáritas Diocesana responde a familias monoparentales, de media edad, mujeres y con hijos. El 59 % son extracomunitarios, fundamentalmente de Venezuela, Perú, Colombia, Bolivia o Brasil; y en el último año aparece población sudafricana, por la llegada del cupo de refugiados asignados a Galicia. Los nacionales representan el 36 %. Las mujeres son el 54 % frente al 46 % de hombres. Por edades, el 44 % de las personas que recurrieron a Cáritas tienen entre 35 y 65 años; el 29,6 %, entre 18 y 35; el 12,88 % son menores de 11 años. Los de 12 a 17 años son el 7 % y los de más de 65 años, el 6,12 %.

El trabajo de Cáritas se distribuye en cuatro ejes, que son: necesidades básicas, soledad no deseada, vivienda, y empleo digno y formación. En el primer eje, el de las necesidades básicas, fueron asistidas 12.199 personas, de las que 10.700 fueron auxiliadas para atender necesidades de alimentación, ropa y servicios básicos del hogar; 480 recibieron atención vinculada a la salud; a 282 se les ofreció asistencia jurídica y se les incluyó en programas de ayuda para su reinserción al salir de prisión; y 667 personas asistieron a comedores sociales o se les incluyó en los programas de comedor sobre ruedas, que permite llevarles la comida a sus domicilios.
Dentro del eje de la soledad no deseada recibieron asistencia 3.833 personas, de las que 662 son mayores que viven solos. En este ámbito se presta también atención a familias con hijos (1.596) que precisan de apoyo educativo que se viene ofreciendo en centros como Buen Samaritano de Carballo y Areté de O Milladoiro (Ames). Igualmente, se prestó ayuda a personas sin hogar (964) que acuden a centros como Abeiro, en Santiago, donde se les incluye en proyectos individualizados para familias en función de sus potencialidades.

Uno de los ejes que Pilar Farjas destacó como fundamental por su contribución a mejorar la situación económica de las familias es el del empleo. En este caso, Cáritas puso en marcha 81 cursos de formación con 757 participantes, que lograron 159 inserciones laborales. Se realizaron 333 itinerarios personalizados, que fueron considerados como «determinantes para conseguir la inserción laboral». De las más de trescientas personas se pudo insertar a 117. La entidad, por otro lado, tiene una bolsa de empleo con 1.568 personas inscritas, de las que 601 consiguieron trabajo en el 2025. Son 179 empresas, las que colaboran con Cáritas en materia de empleo. En este sentido, Pilar Farjas recordó que la estabilidad laboral y salarios dignos son indispensables para avanzar en la erradicación de la pobreza.

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Cronificación de la pobreza

En el cuarto eje, la vivienda, Cáritas dispone de albergues y viviendas comunitarias en Pontevedra y A Coruña, así como de una red para acogida temporal con 232 plazas repartidas en 43 viviendas. Tiene también una red residencial destinada a personas que han salido de prisión y precisan de acogida durante sus permisos penitenciarios.

Farjas alertó de que se están «cronificando» las situaciones de pobreza, algo que preocupa en la entidad, que cuenta con algo más de 2.800 voluntarios y colaboradores. En la memoria del 2025 se constata «un agravamiento sostenido de la exclusión social» en Galicia, y el problema de acceso a una vivienda digna pasó de ser una consecuencia de la pobreza a ser una causa. Casi 900 personas fueron atendidas en recursos residenciales y programas de acogida, «lo que viene a evidenciar el aumento de las dificultades para acceder a una vivienda digna».

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