Ousman Umar: «Hay que hablar de prioridad humana, no nacional»
El divulgador y activista se define como el Benjamin Button ghanés. «Cuando llegué a España, una familia me dio cobijo y volví a nacer», confiesa
La Voz de Galicia, , 23-06-2026El activista, divulgador y escritor Ousman Umar llegó a España en el 2005, cuanto tenía 17 años y tras cinco décadas de travesía desde Ghana. Allí en Barcelona, fue adoptado por Montse y Armando, una familia catalana que lo acogió cuando él dormía en la calle. «Una vez que llegué, tuve la suerte de que me dieron cobijo y volví a nacer, a ser un niño y a tener unos padres que se preocupaban y me protegían o que me compraban zapatos. Yo no recuerdo que en mi infancia alguien se preocupara por comprarme una camisa», explicó. Su nacimiento tampoco fue fácil, por eso se siente identificado con el personaje de Benjamin Button, ya que su vida transcurrió a la inversa. «Mientras que los niños en Occidente crecen protegidos entre algodones hasta alcanzar la edad adulta, cuando yo nací, tuvieron que deshacerse de automáticamente de mí», confiesa. Su madre murió en el parto y según la creencia de su tribu, él debía morir también. «A los 9 años tuve que empezar a trabajar para sobrevivir», relató. Ahora su historia, inspira la película Viaje al país de los blancos, que se estrenará en cines el próximo 26 de junio.
VOLVER A REVIVIRLO
En el filme, Umar participa interpretándose a sí mismo y reconoce que fue mucho más dura de lo que imaginó. «Pensaba que iba a jugar, que iba a ser divertido, pero cuando entras en ello te das cuenta de que de jugar no tiene nada», explica. Según relata, el rodaje le obligó a «volver a mirar a los ojos» del niño que fue y a revivir «el frío, el miedo indescriptible y la agonía de pensar cada minuto durante su travesía que mañana ya no estaría. Aun así, insiste en que no quiere ser visto como «un héroe», sino como una persona que tuvo la suerte de llegar vivo desde Ghana. «No estoy demostrando cuánto talento poseo, sino la esperanza en la humanidad, porque muchísima gente hizo posible que hoy esté donde estoy. No tengo más remedio que compartir la fortuna que he tenido con los demás. Por eso, toda mi energía la canalizo para poder construir escuelas allí para que esos niños tengan formación, y oportunidades. Nadie se marcha de su casa si tiene alternativa», afirma. Umar también fundó su ONG, NASCO Feeding Minds, para evitar que historias como la suya se sigan produciendo. Precisamente, preguntado por si siente que su discurso ante Naciones Unidas en el 2022 tuvo efecto, asegura que prefiere quedarse con los avances conseguidos. «Razones para decir que no me han escuchado tengo mil y una, pero prefiero ver una razón que demuestra que sí: pasar de tener ocho o diez colegios en Ghana a más de 22 centros informáticos que benefician a más de 58 escuelas», destaca.
Durante la presentación, a Umar se le planteó la cuestión sobre la iniciativa de Vox de priorizar a la sociedad nacida en España. El activista pide que se medite sobre ello. «Me da pena escuchar ese mensaje. La camiseta que llevas seguramente esté hecha de algodón y en España no hay campos de algodón. Solo pido reflexionar un poco y así se darían cuenta de que de lo que hay que hablar es de prioridad humana, no nacional», afirmó en una entrevista concedida a Europa Press. Frente a los discursos sobre inmigración, señaló que España está desaprovechando el potencial de miles de personas migrantes que podrían contribuir a la sociedad y a la economía si regularizaran su situación. «Cualquiera que supera esto es fuerte. Estamos desaprovechando una gran comunidad de personas que pueden estar trabajando, contribuyendo a nuestra sociedad y al crecimiento económico del país», señaló. En cuanto a si una regularización podría incentivar nuevas llegadas, Umar recuerda que la emigración española también existió y cita las pateras que partieron hacia Venezuela tras la Segunda Guerra Mundial. «Aquellas pateras no eran de ghaneses, ni senegaleses, ni malienses. Eran españoles. Lo que está ocurriendo ahora en Europa, de levantar muros y diferenciarnos, es por el afán de poder. No me creo que se promueva la ideología contra los migrantes por ignorancia. Yo con 18 años no sabía leer ni escribir, pero desde entonces he leído un poquito. Solamente lo hacen por intereses propios del poder y les da igual el precio que otras paguen», afirma.
Pese a ello, evita buscar culpables y prefiere poner el foco en quienes trabajan para mejorar la situación. «Antes hablaría de las personas que realmente han hecho cosas para mejorar. Algunas se han dejado literalmente la piel. Lo único que nos puede cambiar es el amor puro», asegura.
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