Steve Toussaint: «De joven pensaba que a estas alturas el racismo habría desaparecido»
El actor, que da vida a Corlys, y Phoebe Campbell, que encarna a Rhaena, estuvieron en Madrid presentando la tercera temporada de 'La casa del dragón', que acaba de llegar a HBO Max
Diario Vasco, , 22-06-2026‘La casa del dragón’, la precuela ambientada doscientos años antes de los hechos ocurridos en ‘Juego de tronos’, inició este lunes su tercera temporada en HBO Max. Por este motivo, Steve Toussaint (Birmingham, 61 años) y Phoebe Campbell (Londres, 28 años) se dejaron caer este lunes por Madrid. Él da vida a Corlys Velaryon, la Serpiente Marina, mano derecha de la reina Rhaenyra y uno de los señores más poderosos de Poniente. ‘Elle’ – Campbell es una persona no binaria – se mete en la piel de Rhaena Targaryen. La adquisición de su propio dragón, el temido Robaovejas, promete dar alas a su personaje.
- Esta es una temporada crucial para sus personajes, teniendo en cuenta que ambos tienen muertes que vengar: Corlys la de su esposa, Rhaenys y Rhaena la de su madre, Laena. ¿Qué papel jugarán esas pérdidas en los próximos episodios?
- Steve Toussaint: Es una forma interesante de plantear la pregunta, porque no había pensado realmente en vengar la muerte de Rhaenys. No creo que Corlys haya pensado en eso tampoco, al menos durante gran parte del tiempo que lo vemos en esta temporada. Está intentando desesperadamente afrontar su pérdida, lidiar con ese duelo, y su prioridad cuando lo encontramos es forjar una relación sana y auténtica con su hijo ilegítimo. Ahí es donde se encuentra emocionalmente. Más adelante, se trata de ese sentimiento de indignación, de sacrificio personal y de injusticia, en el sentido de todo lo que siente que ha sacrificado por la causa de Rhaenys y lo poco que recibe a cambio. Creo que eso es lo que realmente lo impulsa esta temporada: no ha logrado superar la situación. Ya sabéis, están esas cinco etapas del duelo, pero él sigue en la etapa de la ira y creo que todavía no ha pasado página. Ese es su viaje esta temporada.
- Rhaena se pasó la temporada pasada vagando por las montañas en busca del dragón salvaje, lo que supongo que implicó pasar sola mucho tiempo delante de las cámaras. ¿Echaba de menos más acción?
Phoebe Campbell: ¿Sabes qué? Me encantaba el equipo con el que trabajaba. La gente de peluquería y maquillaje eran mis colegas de confianza, así que siempre estaba acompañada. Aunque rodara sola, estaba rodeada de mucha gente con la que me encantaba estar. Además, en las localizaciones siempre había alguien más grabando cerca. Luego volvía al hotel y me encontraba con Emma (D’Arcy). Así que nunca estaba realmente sola. Bueno, sí estaba sola, pero lo que intento decir es que me lo pasé genial y lo disfruté muchísimo (risas).
- En la nueva temporada, su personaje ya cuenta con dragón propio, el Robaovejas, el más salvaje de su especie, que parece que tendrá un papel clave en la temporada. ¿Le dará eso mayor peso a su personaje?
- P. C.: Espero que sí, ya me lo diréis vosotros. Supongo que, como es un acontecimiento que desencadena muchas cosas, actúa como catalizador de gran parte de lo que sucede esta temporada. Hay una mayor relevancia de Rhaena que la que habíamos visto antes, simplemente porque esta acción pone en marcha toda una cadena de acontecimientos.
- Ambos son jinetes de dragones y esta tercera entrega se presenta más combativa, con el enfrentamiento con la Triarquía y algunas de las batallas más importantes de la guerra, como la Batalla del Gaznate. ¿Cómo se llevan con las secuencias de acción?
- P. C.: ¡Bien! (risas).
- S. T.: En este universo las esperas con ganas. Hasta ahora, yo solo había participado en la Batalla de los Peldaños de Piedra y, sinceramente, son escenas difíciles, muy duras. Pasamos mucho tiempo aprendiendo la coreografía, quizá para Phoebe fue diferente, pero nosotros ensayábamos en camiseta y pantalón de chándal. Hacías los movimientos y pensabas: «Sí, esto queda bastante bien». Pero luego llega el peso de la armadura. Te la pones junto con todo el equipo y, de repente, ya no es tan fácil. No puedes mover los brazos ni levantar las piernas igual que antes. Adaptarse a eso ya es complicado. Y además, aunque estuviéramos en Inglaterra, hubo días con un calor tremendo. Estás cubierto con la armadura y llega a ser casi insoportable, pero nunca perdimos de vista lo divertido que era. He hablado de esto con Abubakar Salim, que interpreta a Alyn, y con Abigail Thorn, que interpreta a Lohar, y todos coincidíamos en que era muy divertido. Es como volver a ser un niño en el patio del colegio diciendo: «Y entonces yo hago esto, y tú me golpeas aquí…». Sigue siendo exactamente igual. La diferencia es que lo haces una y otra vez.
- Ambos personajes pertenecen al bando de los Negros. ¿Qué aportarán para ayudar a ganar la guerra?
- P. C.: ¿Qué no aportarán? Los Negros están totalmente comprometidos con la causa. ¿Te refieres a lo que aportará cada uno de nuestros personajes? Yo me retiro de esa pregunta. Absolutamente nada. Bueno, un nuevo dragón (risas).
- S. T.: Creo que en el caso de Corlys entiendo lo que los Negros esperan de él. Sigue siendo la mano derecha de la reina, así que tiene conocimientos. Es una de las pocas personas que ha estado en combate, es un estratega bastante competente y además dispone de una flota naval. Pero las cosas no se desarrollan exactamente así a medida que avanza la temporada porque una parte de Corlys que piensa: «No estoy seguro de querer seguir aquí involucrado en la lucha de esta gente». El precio que ha pagado ya ha sido enorme y, desde su punto de vista, ha recibido muy poco a cambio. Por eso quizá no aporte todo lo que podría aportar. Tiene más que ver con el lugar en el que se encuentra emocional y mentalmente.
P. C.: Desde una perspectiva externa, yo diría que Corlys aporta muchísimo. Es un estratega extraordinario y domina completamente el mar. Ellos no tienen eso.
- Una de las tramas más interesantes de esta temporada será la relación de Corlys con sus hijos bastardos. ¿Qué puede contar al respecto?
- S. T.: Lo que puedo decir es que está haciendo todo lo posible por evolucionar como ser humano. Tiene la oportunidad de mostrar vulnerabilidad. Y para él ocurre algo sísmico: pide perdón. Eso es algo enorme para un hombre que no está acostumbrado a hacerlo. Siempre digo que la única vez que hemos visto a Corlys realmente relajado, la única vez que le hemos visto sonreír de verdad, era cuando estaba con su esposa. Era el único momento en el que podía ser él mismo. El resto del tiempo estaba rodeado de personas hacia las que, francamente, sentía cierto desprecio. Ahora ella ha desaparecido y él está devastado y sin rumbo, buscando una conexión, porque la familia es muy importante para Corlys. Y ahora se encuentra en una situación vulnerable, acercándose a su hijo para decirle: «Siento lo que hice. Intentemos avanzar juntos».
- ¿Conocen el destino final de sus personajes?
- P. C.: En mi caso, la historia se desvía bastante del libro, así que no. Mi destino está completamente en manos de Ryan, Sarah y David. Me gustaría que fuera algo bonito y feliz, pero no lo sé.
- S. T.: No tengo ni idea. Nunca he leído el libro precisamente por eso, así que no sé qué ocurre. Una vez alguien me dijo: «Es muy raro porque sobrevive a todas esas batallas y luego se resbala con una pastilla de jabón y se cae por las escaleras». Y yo me quedé pensando… ¿Es verdad eso? Nunca he leído el libro, así que no tengo ni idea (risas).
- ¿Cómo vivieron el debate y la polémica en torno a la elección de actores negros para la serie? ¿Por qué creen que sigue siendo un problema para algunas personas?
- S. T.: Bueno, no hay mucho que puedas hacer. Me sorprendió, pero el racismo no me sorprende. Tengo este aspecto y vivo donde vivo, así que estoy acostumbrado. No hay insulto que no me hayan dicho a lo largo de mi vida. ¿Por qué algunas personas reaccionan así? Hay varias razones. En primer lugar, siendo generoso, cuando lees un libro te formas una imagen mental de cómo es un personaje. Eso es normal. Esas personas leyeron la historia y se imaginaron a Corlys de una determinada manera, y esa imagen no se parecía a mí. De repente sintieron que algo había cambiado en su mundo y les molestó. Donde dejo de sentir simpatía por ellas es en lo siguiente: hay muchísimas series de televisión que no me gustan. Hay muchos actores cuyo trabajo no me interesa. Pero no voy a buscar a esos actores para decirles que no me gusta lo que hacen. Y no lo hago porque mi vida está llena de otras cosas. Ahora bien, si tú ves algo y tu reacción inmediata es: «Tengo que averiguar dónde está este actor para decirle lo mucho que me molesta», entonces deberías replantearte seriamente tus decisiones vitales. Porque a ese actor, sinceramente, le importas muy poco. Él o ella está haciendo su trabajo y viviendo su vida. Y tú deberías hacer lo mismo. Esa es una interpretación. Mi única preocupación eran mis compañeros más jóvenes si tenían que pasar por algo así. Recuerdo cuando tenía quince años – y ahora soy bastante mayor que eso – y estaba convencido de que para cuando llegara a esta edad el racismo habría desaparecido. Pensaba que la gente se daría cuenta de lo absurdo que es y seguiría adelante con sus vidas. Por eso me decepciona cuando compañeros a los que considero amigos, o incluso como si fueran mis propios hijos, me dicen que han sufrido este tipo de situaciones. Eso me entristece: que todavía no hayamos aprendido, pero es prácticamente toda la atención que le dedico al tema. Mi vida es demasiado importante. Y las vidas de mis compañeros también son demasiado importantes como para dejarse afectar por semejantes tonterías.
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