El atasco para obtener cita en comisaría para la tarjeta de identidad inquieta a inmigrantes ya regularizados
Los extranjeros ansían viajar a sus países de origen para ver a sus hijos y familiares a quienes no visitan desde hace años
El País, , 22-06-2026Más de ocho semanas han pasado tras el banderazo de salida de la regularización extraordinaria de inmigrantes y el calendario progresa hacia el 30 de junio, cuando se acaba el plazo para la presentación de solicitudes. El procedimiento sigue su curso con normalidad, dicen en el Gobierno, y ya se están concediendo resoluciones positivas por toda España, pero hay algo que inquieta a los extranjeros que ya tienen su permiso de trabajo y residencia: las dificultades para conseguir cita en las comisarías de policía para sacar la Tarjeta de Identidad de Extranjero (TIE), último paso del proceso. Con este escollo se están encontrando los inmigrantes de algunas comunidades y se cruza en sus ansias por viajar para ver a los suyos justo en estas fechas en las que tendrán algún periodo vacacional. En algunos casos llevan años sin ver a sus hijos y familiares directos.
Obtener una cita en las comisarías de policía para poner las huellas y tramitar la tarjeta se está convirtiendo en otra aventura. La hondureña Wendy Reyes obtuvo su permiso el 4 de mayo, pero se cansó de esperar a la cita y pagó por ella a una de las decenas de direcciones web que las ofrecen por precios que van de los 50 euros a los 200. Reyes pagó 80 y a los dos días ya tenía su cita. “Estoy en grupos de latinos y nos vamos informando: el 30 de mayo escribí a una dirección que me recomendaron y al día siguiente ya me comunicaron que podía acudir a la comisaría dos días después”. Podrá recoger la tarjeta pasado un mes y viajar a Honduras para ver a sus hijos, a quienes dejó con 5 años uno, y 10 el otro. Eso fue hace un lustro y no ha vuelto a verlos más que por la pantalla de la computadora. “Eso es lo que más anhelo, poder viajar para verlos, por eso he pagado por la cita. Ir a verlos y tocarlos, eso no tiene precio. Si dios lo permite, tengo que recoger la plata y viajaré entre noviembre y diciembre”, dice por teléfono desde Barcelona.
Barcelona es una de las provincias donde está habiendo mayores problemas en esta materia. Ya era una de las que tenía más dificultades en las oficinas de Extranjería para sacar adelante los permisos de residencia ordinarios, por arraigo. Pero el proceso extraordinario de regularización concedió a estos casos atascados ciertas facilidades y en unas pocas semanas se han ido resolviendo decenas de miles de casos, muchos de los cuales esperan ahora por la TIE. A ellos hay que sumar quienes están obteniendo su resolución favorable por el proceso extraordinario, cientos de miles también.
Hay decenas de páginas en internet que ofrecen la búsqueda de estas citas para poner las huellas y obtener la tarjeta sin que nadie les ponga freno. Algunos abogados extranjeristas escucharon a representantes del Ministerio de Migraciones decir que con la resolución definitiva asignarían un día para la cita en la policía, pero eso no ha ocurrido, explican. En algunos sitios sí está pasando, como en Castellón y eso facilita las cosas.
El Ministerio de Interior aseguran que, igual que pasa con las citas en Extranjería o para la Protección Internacional, la policía persigue estos fraudes y se han ido produciendo operaciones en esa línea para desmantelar las mafias dedicadas a ello, afirman.
Un grupo de abogados se reunió recientemente con el servicio de Documentación de la Policía Nacional en Barcelona, quienes les explicaron que están faltos de personal y que el problema se enquistará aún más, han contado a este periódico. Esperan que en agosto o septiembre ya cuenten con algunos interinos más en la plantilla y se pagarán horas extra para paliar la situación, pero desconfiaban de que el asunto se solucione con facilidad a pesar de estas medidas. No se está haciendo público cuándo salen las citas precisamente para que no caigan en manos de estas redes fraudulentas y se quejan de falta de colaboración de la justicia en la persecución del delito.
“Es duro tener a la familia lejos, yo llevo en España cinco años sin poder salir y tengo vacaciones en julio; he intentado obtener una cita de mil maneras y finalmente, acabé pagado 50 euros, afortunadamente estoy trabajando y puedo hacerlo”, dice Rosalba Soto, de Paraguay, con estudios de Derecho, que trabaja limpiando casas. “Es lo que hay, pero tengo que decir que estoy bien, me tratan muy bien. Pero mis padres ya están grandes y quería ir a visitarlos cuanto antes y el permiso solo dura un año, luego hay que renovarlo”, explica.
La TIE no solo sirve para viajar. “Algunos empresarios te la piden antes de hacerte un contrato, no basta con presentar el documento en el que dice que ya tenemos nuestro permiso de trabajo, es una tontería, pero lo hacen”, dice Wendy Reyes. “Yo lo que quiero es empezar a cotizar cuanto antes”. Sus palabras las confirma Sandybell Peña, peruana de 37 años: “Muchas empresas te piden el plástico, no todas te reciben con la hojita”. Ella ya ha conseguido su tarjeta, porque se anticipó al solicitar la cita mucho antes de tener su resolución de residencia, pero sus hijos y su marido aún están pendientes de ese trámite. Y lo mismo le pasa a la familia del argentino Ariel Labanca, de 52 años, que por más que se mete en la página oficial “nunca hay citas, en ninguna comisaría”. Él, sus hijos y su esposa se la pasan dando a las teclas en el móvil a ver si consiguen una, sin suerte. También esperan las vacaciones para ver a la familia. “Me estoy planteando pagar, no sé cuánto aguantaré”. Los parientes de este dentista están en Argentina, sus padres, sus tíos, los primos de sus hijos. Como tantos otros.
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