Un 'lobo gris' en la retaguardia de Turquía

Turquía debe ganar esta madrugada a Paraguay tras el sorprendente tropiezo en la primera jornada. Merih Demiral, un jugador que ha protagonizado varias polémicas por sus convicciones políticas, es uno de los jefes de la defensa

Diario Vasco, Iker Valverde, 19-06-2026

Turquía era una de las candidatas a revelación antes del Mundial y debe ganar esta madrugada a Paraguay para no cruzar la acera y convertirse en el equipo decepción del torneo después de que Australia le sorprendiera en la primera jornada. Merih Demiral será el jefe de la defensa, un jugador que ha protagonizado varios episodios polémicos por sus convicciones políticas.

Turquía se encuentra en zona conflictiva. A un lado toca los Balcanes Orientales y por el otro lado hace frontera con los países del Cáucaso y Oriente Medio. La guerra le ha peinado durante muchos años, lo que ha provocado muchos conflictos internos hasta que al final se acabó metiendo de lleno. Turquía ha sido aliado de Azerbaiyán en el conflicto de Nagorno – Karabaj con Armenia; ha mantenido disputas en Grecia y Chipre, donde desde 2004 está reconocida la República Turca del Norte de Chipre; y se metió de lleno en la guerra de Siria con operaciones militares y la ofensiva en Rojava, la región controlada por los kurdos en el noroeste del país. De hecho, Turquía ha mantenido una larga lucha armada con el Partido de los Trabajadores del Kurdistán desde 1984 hasta su disolución del año pasado.

Demiral ha escapado del prototipo de futbolista que no se pronuncia sobre cuestiones políticas. Nacido en la localidad de la mitad europea del país de Karamürsel, importante base naval donde los otomanos construyeron el primer astillero en 1327, se hizo un nombre en la liga italiana tras pasar por Sassuolo, Atalanta y Juventus. Y su carrera en la selección turca está marcada por dos episodios polémicos que le han conllevado sanciones.

En octubre de 2019, durante un partido de clasificación para la Eurocopa ante Albania, Tosun metió el único gol del partido pero los focos se los llevó la celebración. Varios jugadores, entre los que estaba Demiral, realizaron el saludo militar. El jugador de la Juventus fue más allá y ese mismo día publicó un mensaje en el que apoyaba la ofensiva que Turquía estaba llevando a cabo en Rojava, en el marco de la Operación Manantial de Paz en territorio kurdo. Aficionados de la Juventus pidieron que fuera sancionado y, los más radicales, su rescisión de contrato.

La ofensiva se desencadenó cuando Donald Trump retiró las tropas estadounidenses que tenía en la zona para combatir al ISIS. Erdogam, que consideraba igualmente peligrosos a los kurdos y a Estado Islámico, quería quebrar el autodeclarado estado autónomo de Rojava para instalar una zona de control militar donde asentar a unos dos millones de refugiados sirios (en su mayoría árabe y no kurdos) que había en el país.

La invasión, que se alargó una semana, provocó el desplazamiento forzoso de 300.000 kurdos y Turquía consiguió que la zona quedara bajo su administración parcialmente. En 2024, con la caída del gobierno de Bashar al – Ásad, la situación cambió drásticamente. Este año, el nuevo regimen liderado por Ahmed al – Sharaa inició una ofensiva contra las fuerzas kurdas, quienes se vieron obligadas a ceder el 80% del territorio a Damasco.

En julio de 2024, Demiral provocó otra polémica. En un partido de la Eurocopa disputado en Alemania ante Austria, el turco hizo un doblete. El primero, a los 59 segundos, es uno de los más rápidos de la historia del torneo. En el segundo, levantó los brazos y unió los pulgares con los dedos anulares. Se trata del saludo de los ‘Lobos Grises’, prohibido en Austria. Esta organización es el ala de las juventudes ultranacionalistas del Partido de Acción Nacionalista, aliados del partido gobernante de Erdogan.

Es un movimiento político de extrema derecha, expansionista turco surgido en 1960. En la década siguiente se convirtieron en un serio problema para el país cuando iniciaron una especie de guerra urbana con organizaciones de la izquierda. Sus máximos enemigos son minorías étnicas no turcas como los kurdos, los griegos, los armenios y la izquierda.

El gesto le conllevó una sanción de dos partidos, pero Demiral afirmó que si tenía la oportunidad lo iba a repetir porque era una muestra de orgullo turco.

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