Irankunda, la revelación del Mundial que nació en un campo de refugiados
Sus padres huyeron de la guerra civil de Burundi hasta Perth, pero este joven de 20 años decidió jugar con Australia para convertirse en el goleador más joven de los Socceroos en una Copa del Mundo
Diario Vasco, , 16-06-2026Hay pocos goles que empiezan mucho antes de que se marquen. El que logró Nestory Irankunda ante Turquía comenzó en un campo de refugiados de Kigoma (Tanzania), en 2006. Allí vino al mundo después de que su familia huyera de la guerra civil en Burundi buscando, simplemente, sobrevivir. Y lo consiguieron. Su padre, Gideon, y su madre, Dafroza, primero se refugiaron en Tanzania. Después emigraron a Australia cuando el pequeño tenía apenas tres meses y viajaron a Perth. Una travesía de más de 9.000 kilómetros para dejar atrás la desolación y la violencia. Cuando Nestory tenía ocho años llegaron a Adelaida, donde por fin encontraron lo que buscaban.
«Cuando estalló la guerra civil, no tuvieron otra opción. No querían perder la vida. Mi hermana mayor estaba enferma y estuvieron a punto de abandonarla, pero papá no podía; ama a su familia y haría cualquier cosa por sus hijos», reconocía el futbolista a The Canberra Times. Y en ese recorrido entre la incertidumbre y la esperanza, el fútbol apareció como una vía de escape para el pequeño Nestory… y acabó convirtiéndose en destino.
En el BC Place Stadium de Vancouver, todo ese pasado se condensó en un instante. Minuto 27. Un balón a la espalda de la defensa. Control. Desborde. Y definición rasa. Gol de Australia ante Turquía (2 – 0). Gol para la historia. Irankunda se convertía en el goleador más joven de Australia en una Copa del Mundo y confirmaba su irrupción como una de las grandes historias del torneo.
Detrás del impacto inmediato está el recorrido de un futbolista que creció demasiado rápido en el fútbol profesional. Debutó con solo 15 años en el Adelaide United de la A – League australiana, donde su desparpajo llamó la atención de medio mundo tras convertirse en el segundo goleador más joven de la competición. Su salto a Europa llegó pronto, con el Bayern de Múnich, que apostó por su potencial como una inversión de futuro cuando apenas tenía 18 años. Pagó un millón de euros por hacerse con sus servicios, el traspaso más caro de la historia del club australiano.
Pero Irankunda sabía desde pequeño que su vida y su camino no iban a ser fáciles. La adaptación fue dura. Sin espacio en Alemania, llegó la cesión al Grasshopper de Zúrich, un paso intermedio necesario para volver a competir y reencontrarse con su mejor versión.
Allí volvió a llamar la atención desde Inglaterra, donde el Watford apostó por su explosividad y desequilibrio para permitirle demostrar su fútbol en la Premier League tras pagar tres millones de euros al conjunto alemán.
Hoy, desde ese presente en el fútbol inglés, Irankunda se ha convertido en una de las grandes esperanzas de la selección australiana dirigida por Tony Popovic. Y, sin embargo, más allá del rendimiento, lo que define su figura es el relato. El propio jugador lo resume con una claridad que impacta: «Nos subestimaron y les demostramos que sabemos jugar al fútbol. Tuvieron mucha más posesión, pero ¿quién marcó los goles? Nosotros. Somos un gran equipo. No nos gusta oír hablar mal de Australia».
En su celebración, golpeando el banderín de córner, también hubo memoria futbolística. Un gesto que recuerda a Tim Cahill, uno de sus ídolos junto a Leo Messi. «Es mi mayor ídolo junto a Messi. Tim Cahill ha sido el mejor jugador de Australia, en mi opinión, y pensé que si marcaba haría lo mismo que él», confesó. Referencias que conectan generaciones dentro del fútbol australiano y en las que siempre se ha fijado para desarrollar su juego.
Irankunda podría haber escogido tanto Tanzania —por el recorrido migratorio de su familia— como Burundi, pero siempre tuvo claro que defendería la camiseta de Australia, país en el que ha jugado en todas las categorías inferiores. En sus internacionalidades suma seis goles y ya se ha ganado los elogios de su seleccionador, Tony Popovic: «Es un jugador explosivo, dinámico y peligroso. Lo demostró en el gol y en un par de ocasiones más».
El Mundial acaba de empezar, pero ya ha dejado un nombre propio: Nestory Irankunda. No solo por su gol, sino por lo que representa: un jugador cuya historia comenzó huyendo de la guerra y que hoy decide partidos en el escenario más grande del fútbol. Allí ha encontrado su mejor «refugio».
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