Por qué los inmigrantes no delinquen más por el hecho de serlo: un fenómeno multicausal ligado a la economía

Múltiples estudios científicos no han podido demostrar una relación causal entre ser extranjero y cometer más delitos, y señalan la importancia de los factores socioeconómicos

La Vanguardia, Verificat, 16-06-2026

Las narrativas que vinculan inmigración y criminalidad son frecuentes en el debate político, tanto estatal como europeo, y Verificat las ha desmentido desde hace años. Destacan el hecho de que la población de inmigrantes está sobrerrepresentada en las estadísticas de criminalidad para argumentar que el hecho de haber nacido en otro país causa esta mayor tasa de delincuencia. La realidad, sin embargo, es mucho más compleja y la delincuencia debe analizarse desde diferentes ángulos y teniendo en cuenta una gran diversidad de motivaciones.

Te explicamos cuáles son los datos más actuales y los análisis más recientes para contextualizar este fenómeno.

La narrativa tiene presencia internacional y en Catalunya ha arraigado, sobre todo, de la mano de Vox y Aliança Catalana. Sílvia Orriols, presidenta de Aliança Catalana, afirmó en el primer pleno del Parlament de este junio que la inmigración lleva aparejado «el crecimiento desmesurado de robos, violaciones y asesinatos» y que los mayores índices de delincuencia entre extranjeros se deben a «un factor cultural», llegando a acusar el pasado octubre al mayor de los Mossos, Josep Lluís Trapero, de mentir por decir que no existe relación entre nacionalidad y crimen. Este mayo, Ignacio Garriga, de Vox, acusó al gobierno de dar a los inmigrantes que delinquen “arraigo y papeles de regularización”, y afirmó que por eso han aumentado los delitos.

Estas afirmaciones se basan en un hecho real: la tasa de criminalidad entre la población extranjera en Catalunya, de 22,3 infracciones por cada 1.000 habitantes, es más alta que entre los españoles, de 6,2, según los datos del INE de 2023. En cuanto al número de personas condenadas, en 2024 en Catalunya fueron declaradas culpables de un delito 29.000 personas con nacionalidad española (el 0,4% del total) y 21.000 extranjeras (el 1,4%), de acuerdo con datos de la estadística de condenados del INE.

Sin embargo, poniendo las cifras en perspectiva poblacional, la gran mayoría de personas de ambos grupos nunca ha sido condenada (99,6% de las españolas y 98,6% de las extranjeras).

En cualquier caso, esta sobrerrepresentación en las estadísticas de criminalidad no demuestra que las personas migradas delincan más por el hecho de serlo.

Elisa García España, doctora en Derecho, profesora de Derecho Penal y Criminología en la Universidad de Málaga e investigadora en el ámbito del crimen y la inmigración, concluye en un artículo publicado en 2024 en el Boletín Criminológico que la gran mayoría de los estudios realizados no han podido demostrar una asociación entre la inmigración y la delincuencia. En cambio, apuntan a las vulnerabilidades socioeconómicas y la marginación como causas de la criminalidad.

De hecho, sucesivos estudios muestran que la delincuencia responde a muchas razones. Una investigación publicada en la revista Annual Review of Criminology en 2018 comparó más de 500 estimaciones previas y concluyó que no existe una relación causal significativa entre ser extranjero y cometer más delitos. Y que, si existe, es negativa.

Descartado el estatus de extranjero como factor causante de la delincuencia, otros estudios han investigado la influencia que puede tener la falta de oportunidades. Diversas investigaciones sí han podido demostrar que la desventaja social puede tener un efecto causal sobre las cifras de delincuencia, como analiza un estudio de 2016 publicado por la revista American Behavioral Scientist.

Por otra parte, una investigación de 2024 con datos de los miembros de la OCDE observa que uno de los motivos por los que los inmigrantes están sobrerrepresentados en las estadísticas de delincuencia son “las diferencias en la composición de la población como la edad, el sexo y la educación”, que junto con barreras lingüísticas o legales pueden impedirles acceder a empleos bien remunerados, así como “la discriminación por parte de la policía y las autoridades judiciales”.

Así, aunque el lugar de nacimiento y la predisposición a la delincuencia están correlacionados en las cifras oficiales, la relación no es causal: ser extranjero no es el motivo por el que las personas cometen un delito. Los expertos alertan, además, de que utilizar datos penales y policiales sin contextualizarlos ofrece una imagen parcial de la realidad. Por ejemplo, el experto en Derecho Penal Leopoldo Puente Rodríguez advierte en la revista Sistema Penal Crítico que no es correcto presentar los datos de condenados desconectados de su contexto.

García España ya señalaba en un artículo de 2014 en la revista InDret que es necesario tener en cuenta los «contextos sociales marginales» que afectan especialmente a las personas migrantes, y apuntaba que la ausencia de oportunidades legítimas puede motivar la delincuencia, tanto en extranjeros como en españoles.

Así, estudios como el de un investigador del King’s College de Londres apuntan que, en igualdad de buenas oportunidades, un extranjero y un nacional tienen la misma probabilidad de delinquir. En Catalunya, diversos indicadores muestran que esta igualdad no existe: de media, las personas con nacionalidad extranjera tienen peores condiciones económicas y sociales que aquellas con nacionalidad española.

Por ejemplo, el 49,7% de la población extranjera en Catalunya se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social, casi el triple que entre la población con DNI, según la tasa Arope del Idescat. Su renta media neta anual es un 33% inferior, lo que se traduce en una brecha de casi 700 euros al mes.

Las diferencias educativas también están relacionadas con esta falta de oportunidades. El Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia ha detectado una tasa de escolarización inferior entre extranjeros y una mayor probabilidad de fracaso escolar, que el CIDOB vincula a factores socioeconómicos. Datos del INE muestran que la población migrada mayor de edad tiene cinco veces más probabilidades de no haber alcanzado la educación secundaria. Manuel L. Ruiz Morales, investigador en derecho penal y procesal de la Universidad de Cádiz, concluyó en 2018 en la revista Via Iuris que «la educación es el factor que más influye en la reducción del crimen».

En cualquier caso, el crecimiento de la población migrada en lo que llevamos de siglo no ha ido acompañado de un incremento paralelo de la delincuencia. La tasa de criminalidad en Catalunya ha aumentado un 2,6% entre 2004 y 2023, pasando de 49,6 a 50,9 infracciones por cada 1.000 habitantes, según datos del INE. En el mismo período, la población extranjera ha crecido un 112%, según el Idescat.

Un argumento habitual que relaciona inmigración y delincuencia se basa en los datos de población penitenciaria, formada en un 53% por personas con nacionalidad extranjera. Una cifra que, aunque cierta, contiene un sesgo importante: no tiene en cuenta que las personas extranjeras son enviadas con más frecuencia a prisión preventiva. Por tanto, una parte importante de los presos extranjeros no tiene sentencia firme.

Concretamente, el 27% de los reclusos extranjeros están en prisión preventiva, un porcentaje que, entre la población penitenciaria con DNI español, cae al 13%, según la misma estadística del Departamento de Justicia.

Así, los extranjeros representan el 49% de todos los presos condenados, pero el 68% de los reclusos en prisión preventiva, es decir, a la espera de juicio: su culpabilidad no ha sido demostrada. Esto indica que esta medida cautelar se aplica de manera desproporcionada sobre la población extranjera.

Por otra parte, a la hora de interpretar los datos policiales como prueba de una supuesta inclinación de las personas de origen extranjero a delinquir, es necesario tener en cuenta los posibles sesgos institucionales de la policía o del sistema judicial, ampliamente estudiados por la academia.

Las detenciones por perfilación racial y étnica constituyen una práctica documentada y sistemática en el Estado español. Un estudio de 2021 y otro de 2024 de la Agencia Europea de Derechos Fundamentales detectaron que los norteafricanos y los gitanos eran detenidos mucho más habitualmente que los españoles, y que la práctica de realizar perfilación discriminatoria (registro o detención de una persona elegida por su apariencia física, sin pruebas objetivas de criminalidad ni motivos razonables) está presente en toda la Unión Europea.

La selección de detenidos mediante perfilación racial orienta la atención y los recursos policiales de manera desproporcionada hacia personas migradas. Esto genera un círculo vicioso: cuanto más se vigila a un grupo, más detenciones se registran; y cuantas más detenciones, más condenas. Es decir, que vigilando más de cerca a ciertos grupos sociales, se detectarán más delitos que en grupos menos vigilados, según explican García España y Puente Rodríguez.

Eduard Sallent, exjefe de los Mossos d’Esquadra, reconoció en 3cat un “sesgo étnico” en las identificaciones policiales, como confirman diferentes análisis europeos, según el documento de Propuestas para unas identificaciones policiales no discriminatorias de la Oficina de Derechos Civiles y Políticos. Según un informe de SOS Racismo, en 2021 el 40% de las identificaciones fueron a extranjeros: de cada 100 personas extranjeras, la policía identificaba a 19, frente a 5 de cada 100 españolas, según datos de los Mossos d’Esquadra obtenidos a través de una solicitud de acceso a información pública.

Tal y como señalan las investigaciones, otros factores que influyen en los datos de delincuencia también son la edad y el sexo. En España, los hombres son responsables del 79,9% de los delitos pese a representar el 49,0% de la población, según datos del INE. En cuanto a las edades, las franjas de 21 a 50 años son las más representadas en las estadísticas criminales, según datos del INE sobre condenados.

Un estudio publicado en 2012 en la American Law and Economics Review concluía que la contribución de los inmigrantes a la criminalidad se explica en parte porque la inmigración ha incrementado el colectivo de hombres responsable de la mayoría de los delitos. La población extranjera de Catalunya se concentra entre los 20 y los 49 años y tiene mayor presencia de hombres (52,3%) que la española (48,6%), según datos de población del Idescat.

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