El Papa ya está en Roma, pero el "milagro" migratorio que esperaba Canarias sigue sin aparecer

Mientras el Gobierno canario reclama que el mensaje de acogida de León XIV "cale hondo" en Moncloa, la ministra Elma Sáiz se aferra a la "foto" y deja a las Islas, una vez más, a solas con la ruta atlántica

La Razón, Jorge Siverio, 15-06-2026

Resulta que para que el

Ejecutivo español

se acuerde de

Canarias

hace falta, literalmente, una intervención divina. Y ni con esas.

El portavoz de la Administración canaria, Alfonso Cabello

, salió este lunes tras la reunión del Consejo de Gobierno a pedir, con una fe digna de mejor causa, que el mensaje de acogida que dejó el

papa León XIV

durante su paso por las Islas “haya calado hondo” en Madrid. Traducido, viene a ser algo así como “a ver si ahora que ha venido el Papa alguien en Moncloa se digna a coger el teléfono”.

Porque la petición de fondo es de una humildad casi conmovedora. El Archipiélago no reclama la luna, solo que el Estado deje de tratar “en solitario” una ruta que se traga vidas por centenares mientras el resto del país mira hacia otro lado. Cabello aseveró que lo de estos días queda muy bien para “la foto”, pero que ahora toca que la

ministra de Migraciones, Elma Sáiz

, sea “más dada”, pase “a la acción” y atienda de una vez unas reclamaciones que en las Islas llevan repitiendo hasta quedarse afónicos. Suerte con eso.

Más dudas que certezas y un paco que nadie les explicó

Toda la liturgia del pasado viernes en Tenerife coincidió con la entrada en vigor del

Pacto Europeo de Migración y Asilo. Ya saben, esa reforma con la que Bruselas promete blindar fronteras y acelerar expulsiones, y de la que el

Gobierno de Fernando Clavijo

reconoce tener “más dudas que certezas”. Normal, cuando ni la Comisión ni la propia Moncloa se molestaron en contar con Canarias para decidir cómo aterrizaban en su territorio unas normas que, casualidades de la vida, les van a caer encima a ellos los primeros.

¿Y qué temen exactamente en las Islas? Pues poca cosa. Que el celebrado reglamento de triaje convierta al Archipiélago en una gigantesca sala de espera donde los

migrantes

puedan quedar retenidos hasta seis meses, a merced de la burocracia. De ahí que la comunidad lleve meses pidiendo lo de siempre, más financiación, más solidaridad y que alguien, en Madrid o en Bruselas, asuma que la ruta atlántica no es complicada. Aunque, por ahora, silencio.

Del “muelle de la vergüenza” a la postal de la esperanza

Hubo tiempo también para el autobombo, faltaría más. Cabello sacó pecho del

comportamiento “ejemplar” del pueblo canario

durante unas jornadas que, asegura, transcurrieron con “enorme acogida y normalidad”, y reivindicó de paso el simbólico salto del “muelle de la vergüenza”, aquel

Arguineguín

que en 2020 se convirtió en la imagen del desastre, al "

muelle de la esperanza

“.

Detrás de tanta épica, los números siguen siendo los mismos. El propio portavoz recordó que esa ruta acumula casi

700 muertos solo desde enero y la llegada de más de 7.000 menores solos en los últimos años

, cifras que, según él, no se pueden “seguir repitiendo” y que enlazan con las

1.906 personas que Caminando Fronteras contabilizó como fallecidas en 2025

tratando de pisar suelo canario.

Y es ahí donde el cuento de la corresponsabilidad se desinfla. Porque mientras se invoca la solidaridad en cada rueda de prensa, el reparto de menores no acompañados sigue atascado entre los recursos de las comunidades del PP, los plazos que fijó el Tribunal Supremo y que el Gobierno de Pedro Sánchez se ha permitido incumplir alegando, cómo no, “falta de medios”. Sáiz, eso sí, repite como un mantra que “no habrá excepcionalidad” y que todos deben “cumplir la ley”. Todos, claro, menos el Ejecutivo que tenía que dar ejemplo.

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