Diez millones

Gara, Raimundo FITERO, 15-06-2026

En Suiza tienen la buena costumbre de practicar la democracia directa a base de referéndums sobre asuntos muy concretos. En uno de esos actos han decidido desestimar una idea de la extrema derecha que proponía no subir la población suiza más allá de los diez millones. Y si le quitamos connotaciones xenófobas y contra la inmigración, el plantearse demográficamente el modelo de país parece algo que podría ser una medida globalmente importante. Dicho de otra manera, el crecimiento de manera improvisada, espontánea, explosiva puede llevar a colapsos indeseables, ya que como en casi todo en esta vida, hay puntos ideales de equilibrio óptimo que si se sobrepasan, empiezan diversos problemas de difícil solución.

La pirámide demográfica se puede quedar inflada por el medio o, incluso, puede quedar casi invertida porque, si cada vez hay menos nacimientos y se viven más años, entramos en sociedades muy dependientes, con grandes gastos asistenciales, farmacéuticos y muy poca producción. Y el aumento de población de manera súbita puede solucionar deficiencias coyunturales, pero produce unas tensiones en todo los servicios e infraestructuras. Si se tienen carreteras, vías de tren, aeropuertos, hospitales y demás servicios para, pongamos, cuarenta millones de habitantes, el tener cincuenta millones en 10 años sin cambiar lo básico produce desajustes evidentes y crecientes, que es lo que está sucediendo en el Estado español y eso afecta a todos de una manera directa. La duda que se plantea es, ¿quién atiende a estos asuntos de manera técnica y eficiente?

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