Suiza rechaza limitar la inmigración masiva

El ajustado referéndum reabre el debate sobre la llegadade extranjeros, los servicios públicos y los acuerdos con la UE

La Razón, Susana Gómez, 15-06-2026

Los suizos han rechazado este domingo en referéndum una iniciativa para limitar la inmigración con el título «No a una Suiza de 10 millones» que había presentado el partido de ultraderecha Unión Democrática de Centro (SVP). El 51,4% de los ciudadanos con derecho a voto, unos 5,6 millones, votaron en contra de la propuesta, aunque doce de los 26 cantones o regiones administrativas votaron a favor, en especial las regiones orientales cercanas a Austria, Alemania e Italia. A pesar de que la propuesta no ha recibido los apoyos necesarios para una mayoría cualificada, muestra que buena parte del electorado de otros partidos más moderados ve como positiva una medida que redujese la presión migratoria sobre la infraestructura y los servicios del país. También lo han presentado como una iniciativa por el medioambiente, por un desarrollo sostenible. A favor votó el 45,2%, por lo que la elección se considera una llamada de atención a otras formaciones.

La extremista SVP fue votada en 2023 en las últimas elecciones por menos del 28% de los electores, una cifra más o menos estable desde hace dos décadas, si bien en los próximos comicios de 2027 las encuestas le dan un aumento de hasta el 30%. El partido es la formación más votada, pero el sistema suizo prevé un gobierno conjunto de los cuatro principales partidos, lo que evita que pueda implementar sus propuestas, razón por la cual han vuelto a intentarlo por las urnas.

El aumento de la criminalidad, la disolución de la identidad nacional y la caída de la calidad de vida llevan a cada vez más personas en Suiza a culpar a los inmigrantes y querer reducir su llegada. Al mismo tiempo, el envejecimiento de la población y la falta de mano de obra en sectores como el de los cuidados empujan en la dirección contraria. Hasta ahora, los ciudadanos de la Unión Europea pueden moverse y mudarse a Suiza para trabajar o residir en base a un acuerdo de libre circulación que recoge las condiciones para los permisos de residencia y en función de la situación laboral. Esa es una de las razones en contra del referéndum. Desde comienzos de siglo, la población ha aumentado en más de dos millones en un país que tan solo cuenta con algo más de nueve millones en la actualidad.

El jefe de la SVP, Marcel Dettling, quemaba de forma simbólica el verano pasado los papeles del acuerdo con la Unión Europea en un vídeo que publicó en sus redes sociales, en el que hacía una hoguera con miles de hojas y se preparaba una salchicha engarzada en una alabarda, un arma medieval de metal que es símbolo tradicional de la guardia suiza. Dettling se ve reforzado en sus ideas a pesar de haber perdido el referéndum y el domingo anunciaba que su partido seguirá ejerciendo presión para que la política migratoria cambie.

El resto de partidos, así como la patronal y los sindicatos, respiraban aliviados, sobre todo porque un voto positivo habría supuesto un proceso de cambio radical con consecuencias difíciles de calcular. Sin embargo, reconocen que deben llevar a cabo medidas para aliviar la situación general. Los sindicatos han propuesto que se apliquen medidas en el ámbito del nivel de los salarios y de la protección frente al despido para que la inmigración no resulte en una mayor precariedad. La co – presidenta del Partido Socialdemócrata de Suiza, Mattea Meyer, aseguraba el domingo en una ronda televisiva que la población suiza respeta los derechos humanos y quiere mantener buenas relaciones con los países vecinos. Corina Gredig, diputada del Partido Verde Liberal, también reconocía que «la población espera soluciones a los desafíos reales de nuestro país» en referencia a la inmigración.

El jefe del Departamento Federal de Justicia y Policía, así como miembro del Consejo Federal (el Gobierno), Beat Jans, también del SP, es considerado como el ministro de Asilo. El domingo realizó una rueda de prensa en la que, a diferencia de sus otros colegas de gobierno, mostró un tono preocupado y aseguró que «tenemos que tomar en serio las voces a favor del sí» y que las discusiones en torno a la situación de la economía, afectada por los precios de la energía y los aranceles impuestos por Estados Unidos, así como la presión que ejerce la inmigración, han de ser resueltas.

No es la primera vez que se vota en Suiza acerca de limitar la inmigración. De hecho, en 2014 se votó una propuesta llamada «Contra la inmigración masiva», que fue impulsada por los conservadores de la UDC y que recibió un apoyo mayoritario, con el 50,3% de los votos. La propuesta recogía un principio de preferencia nacional por el cual las empresas habían de emplear personas suizas antes que de otras nacionalidades y preveía unas cuotas migratorias fijas.

Sin embargo, lo votado no llegó a aplicarse tal como fue propuesto en un principio, ya que su aplicación suponía un conflicto de intereses con los acuerdos firmados con la Unión Europea en materia de circulación libre de trabajadores, que era, al fin y al cabo, la cuestión por la que se votó en referéndum, ya que los conservadores argumentaron que el país había perdido el control sobre las personas que emigraban debido a dichos acuerdos con la UE.

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)