Belfast revive el fantasma de la violencia sectaria en una nueva ola de disturbios antiinmigración

Doce policías resultaran heridos y dieciséis personas fueran detenidas durante la segunda noche consecutiva de altercados

La Razón, , 11-06-2026

Los cañones de agua volvieron a las calles de Irlanda del Norte mientras

Belfast se preparaba para una nueva noche de tensión tras varios días consecutivos de disturbios desencadenados

por el brutal

intento de asesinato del pasado lunes de un británico a manos de un solicitante de asilo sudanés. Mientras las autoridades piden calma, la extrema derecha ha aprovechado el suceso para redoblar su ofensiva contra la política migratoria del Gobierno laborista en un Reino Unido con una sociedad cada vez más polarizada.

La víctima, Stephen Ogilvie, permanecía al cierre de esta edición hospitalizada en estado crítico tras sufrir

graves heridas por arma blanca en la cara, el cuello y la espalda. Ha perdido el ojo izquierdo. El agresor, un hombre sudanés de 30 años, compareció el miércoles ante los tribunales acusado de intento de asesinato.

Desde entonces, la tensión ha ido en aumento. El subdirector del Servicio de Policía de Irlanda del Norte (PSNI), Ryan Henderson, anunció

el despliegue de agentes adicionales, unidades caninas y vehículos antidisturbios para responder de forma “contundente”

a cualquier nuevo episodio de violencia. La advertencia llegaba después de que doce policías resultaran heridos y dieciséis personas fueran detenidas durante la segunda noche consecutiva de altercados.

El ministro británico para Irlanda del Norte, Hilary Benn, reconoció que

“un sentimiento de miedo se ha extendido entre las minorías étnicas”.

Los sindicatos denuncian que

trabajadores extranjeros están siendo intimidados y perseguidos. Una enfermera del Servicio Nacional de Salud tuvo que refugiarse en su lugar de trabajo después de ser perseguida por varios hombres encapuchados. Decenas de familias han abandonado sus hogares tras los

ataques contra viviendas que acabaron calcinadas.

El impacto también ha llegado a las escuelas. En el colegio Donegall Road Primary School, situado en el sur de Belfast y con una

elevada presencia de alumnos procedentes de familias inmigrantes, la asistencia se desplomó esta semana.

De los 185 estudiantes matriculados, apenas acudieron ayer algo más de 80. Su director, Phil Massey, explicó que muchos padres tienen miedo de enviar a sus hijos a clase.

Mientras tanto, surgen interrogantes sobre si las autoridades pudieron anticipar la escalada. El grupo de vigilancia Accountability Project Northern Ireland asegura haber alertado repetidamente al PSNI durante los últimos ocho meses sobre

la actividad de grupos antiinmigración en internet.

Según sus responsables, desde agosto del año pasado circulaba una lista de direcciones vinculadas a inmigrantes y viviendas compartidas que acabó coincidiendo con varios de los inmuebles afectados esta semana.

El episodio coincide además con el aniversario de

los disturbios registrados el pasado verano en Ballymena

tras la acusación de violación contra dos adolescentes de origen rumano que posteriormente fueron absueltos. Aunque Irlanda del Norte sigue teniendo una población inmigrante relativamente reducida en comparación con otras regiones británicas, el aumento de la diversidad étnica está chocando con una sociedad que continúa marcada por profundas divisiones identitarias, altos niveles de pobreza y una creciente sensación de abandono.

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