«Arguineguín es una comunidad abierta, de acogida»
El párroco del pueblo moganero subraya que sus vecinos miran a las personas y las tratan con dignidad, como defiende también el papa
Canarias 7, , 11-06-2026El actual responsable de la parroquia en Arguineguín, Fernando García Pérez, no vivió de primera mano aquel drama de mediados del 2020 cuando este populoso pueblo costero de Mogán asistió con tristeza, preocupación y también vergüenza al hacinamiento de cientos de migrantes acampados durante semanas a la intemperie en el mismo muelle. Aquella etapa que puso a Arguineguín en el punto de mira del Vaticano y que ha motivado, de hecho, la visita del papa, le pilló en Fuerteventura, en Pájara, pero le han bastado dos años en la parroquia para darse cuenta de que aquel episodio no lesionó la convivencia entre los vecinos de este pueblo.
La clave de esa resiliencia está en el propio carácter de estos moganeros abiertos al mar y a la diferencia. «Realmente Arguineguín es una comunidad abierta a todo lo que llega y eso se nota en las calles, porque mires para donde mires, te encuentras a gente de todas las razas, lenguas, color, condición… La verdad es que es curioso y es bonito ver tanta capacidad de acogida».
«La palabra que mejor lo define podría ser cosmopolita. ¿Por qué? Porque aunque hay canarios aquí, que fueron los fundadores y que crearon este pueblo, lo cierto es que con el paso del tiempo ha venido tanta gente de fuera, tanto de África como de Latinoamérica como de los países europeos, que han hecho que se haya convertido en un crisol de culturas», se explica García.
Es más, cree que el papa ha decidido venir hasta Arguineguín no solo por la situación que aquí se vivió, sino porque es un pueblo que, con menor protagonismo mediático e, incluso, ante la indiferencia casi del resto del mundo, ha seguido recibiendo y acogiendo personas con naturalidad, una tarea solidaria que, de alguna manera, convierte a esta comunidad en un ejemplo en tanto que «cruce de culturas, un cruce de corazones, un cruce de vidas, que, de verdad, merece la pena vivirlo aunque sea por un tiempo cortito».
Cuando dice tiempo cortito alude a la hora, o quizá menos, que León XIV podrá estar en Arguineguín durante su apretada agenda del día que pasará en Gran Canaria. Fernando García sabe que la presencia del santo padre será breve, pero está previsto que sea intensa. Aquí podrá sentir la presencia, el calor y la bienvenida de 2.000 personas, el 75% de ellas migrantes, ese colectivo humano para el que este papa y la comunidad eclesial canaria reclama dignidad. Lo ha dicho el propio obispo de la diócesis, José Mazuelos. El acto que se ha organizado en Arguineguín está pensado «por y para las personas». Es más, León XIV podrá escuchar de primera mano cuatro testimonios de la realidad migratoria.
Precisamente eso, escucharles y ayudarles es lo que hacen también en la parroquia que dirige García, donde cuentan que opera «un grupito que se llama Acogida Digna, que depende de la pastoral de migraciones, que ofrece un acompañamiento a los que han llegado para que puedan sentir que no están de más». Según explica, en esos encuentros tratan de abrirles todas las puertas y fabricarles todos los puentes que faciliten su integración, no ya dentro de la propia comunidad eclesial, que también, sino a nivel social. El párroco reconoce que difícilmente puede dar un número de la cantidad de personas a las que han ayudado, «pero es alto, porque no deja de llegarnos gente», apostilla.
«Aquí miramos a las personas; si compartimos la misma fe, pues lo tenemos más sencillo a la hora de acompañarnos; y si no la compartimos, también ofrecemos nuestra mano aunque nos suponga un reto: lo importante es saber estar cerca de los que lo necesitan». Sin ir más lejos, y a modo de ejemplo, cuenta que días atrás tuvo que oficiar un entierro de una persona que era sirio-ortodoxa ante la escasez de sacerdotes ortodoxos aquí en la isla.
Originario de El Tablero, en San Bartolomé de Tirajana, ha vuelto a Arguineguín 24 años después de su primera estancia, en 2002, cuando hizo prácticas en esta misma parroquia. Tras 8 años en el seminario, fue ordenado por el obispo Francisco Cases en 2008, y su vida sacerdotal ha transcurrido entre Fontanales, Montaña Alta, Caideros y Juncalillo, a caballo entre Gáldar y Moya, donde pasó sus primeros 4 años de cura; luego estuvo 12 años en Fuerteventura, en Pájara, y desde 2024 ha echado raíces en Mogán. En este caso, su labor pastoral abarca todo el municipio, más las pequeñas iglesias de Santa Águeda en El Pajar; Los Dolores, en Cercados de Espino, y los barrios de Las Crucitas (San José Obrero), Lomo Galeón (Virgen del Pilar) y Montaña la Arena (Santa Rita), en San Bartolomé de Tirajana.
Ahora, a sus 48 años, tendrá la oportunidad de ver por primera vez en persona a un papa, a quien recibe con «la alegría y la disponibilidad propia de cualquier cristiano en esta diócesis que lucha por que esta barca de Pedro en estas aguas canarias pueda llegar a mejor puerto y con esperanza». Ese sentimiento de alegría, y «de ilusión y de nerviosismo» también lo percibe entre sus vecinos, que ya se han movilizado para ir a la misa que ofrecerá León XIV en el Estadio de Gran Canaria. «Tenemos a 105 personas apuntadas».
Particularmente espera que esta primera visita de un papa a Arguineguín, a Gran Canaria y a Canarias «sirva sobre todo para renovar la actitud de cristianos en los que sean cristianos, y para los que no lo sean, para el resto de la ciudadanía, que sirva como acicate para intentar trabajar por esa confraternización que el papa viene buscando del pueblo canario», apunta el sacerdote.
Por lo pronto, cuenta que podrá estar en todos los actos del papa en la isla, incluido este de Arguineguín, por razones obvias. Junto a él en el muelle le acompañará la pequeña talla de la Virgen del Carmen de los pescadores, a la que León XIV hará una ofrenda floral. «Está un poco deteriorada por algún robo que ha sufrido, pero son gajes del oficio… Cuántos cristianos están heridos y aún así siguen adelante. La virgen nos acoge a todos, esté como esté, también al santo padre. Cuántas veces una madre ha estado mala y aún así lo da todo por sus hijos…».
«La crisis migratoria la viví con mucho pesar»
El ejercicio de su sacerdocio llevó a Fernando García a pasar 12 años en Fuerteventura, a donde precisamente llegó la primera patera a Canarias de la que se tiene constancia, un 28 de agosto de 1994, a la zona de Caleta de Fuste, en Antigua. Y fue allí, precisamente, en la isla majorera, donde el actual responsable de la parroquia de Arguineguín vivió la crisis migratoria de 2020 y 2021 que tanto afectó al pueblo moganero. «Yo estaba en Pájara, y viví todo aquello con mucho pesar, mucho interés y mucha expectativa», recuerda ahora. Entonces no pensaba que poco después asumiría los destinos de esta parroquia.
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