Belfast trata de contener la ola de violencia antiinmigración tras el ataque de un refugiado sudanés

La familia de la víctima, que ha perdido un ojo tras la agresión, pide que la tragedia no se utilice para alimentar el odio mientras la policía despliega refuerzos ante el temor a nuevos disturbios

Diario Vasco, Ivannia Salazar-Saborío, 10-06-2026

El humo de los vehículos incendiados todavía era visible en algunos puntos de Belfast cuando la ciudad despertó este miércoles bajo una fuerte presencia policial y con el temor de que los disturbios de la noche anterior pudieran repetirse. Las autoridades norirlandesas trataban de contener la tensión generada tras el apuñalamiento de Stephen Ogilvie, de 44 años.

La violencia estalló menos de veinticuatro horas después de que un ciudadano sudanés de 30 años, identificado como Hadi Alodid, fuera detenido por el ataque con cuchillo que dejó a Ogilvie gravemente herido. La rápida difusión de las brutales imágenes de la agresión y la confirmación de que el sospechoso había solicitado asilo en el Reino Unido alimentaron una ola de protestas que derivó en una de las noches de mayor tensión vividas recientemente en Irlanda del Norte.

El presunto autor del ataque compareció este miércoles ante el Tribunal de Magistrados de Belfast acusado de intento de asesinato, posesión de un arma blanca en un lugar público y amenazas de muerte. Según la Policía de Irlanda del Norte (PSNI), Alodid llegó a Belfast en febrero de 2023 tras viajar desde París a Dublín y cruzar posteriormente a Irlanda del Norte. Ese mismo año solicitó asilo y obtuvo permiso de residencia en el Reino Unido hasta 2028. La policía ha señalado que el acusado no figuraba en bases de datos de seguridad nacional y que no hay indicios de que se trate de un ataque terrorista.

La agresión tuvo lugar alrededor de las diez y media de la noche del lunes. Las imágenes grabadas por varios testigos y difundidas en redes sociales mostraban a un hombre atacando a otro con un cuchillo en plena calle. Varios residentes intervinieron para detener la agresión antes de la llegada de los agentes. La víctima fue trasladada al hospital con heridas graves en la cabeza, el rostro, el cuello y la espalda.

Según la información expuesta ante el tribunal, la víctima perdió el ojo izquierdo como consecuencia de las lesiones sufridas durante el ataque y continúa ingresado. El juez Steven Keown ordenó el ingreso en prisión preventiva de Alodid y fijó una nueva comparecencia para el próximo 8 de julio. Alodid compareció asistido por un intérprete de árabe.

Al término de la vista, el juez Steven Keown realizó una intervención poco habitual. Después de expresar su apoyo a la víctima y a su familia y de elogiar la actuación de los ciudadanos y de los servicios de emergencia que acudieron en su ayuda, condenó los ataques sufridos por policías y equipos de emergencia durante los altercados. Keown dijo que quienes participen en nuevos episodios de violencia pueden «esperar ir a prisión».

La difusión de las imágenes del apuñalamiento y la posterior confirmación de la condición migratoria del acusado provocaron la rápida convocatoria de protestas a través de las redes sociales, que acabaron en graves altercados en varios puntos de Belfast y en otras localidades de Irlanda del Norte.

El Servicio de Bomberos y Rescate informó de que recibió 256 llamadas entre las siete de la tarde y la medianoche y atendió 62 incidentes. Entre los daños registrados figuran viviendas, vehículos y autobuses destruidos por el fuego.

Las fuerzas de seguridad detallaron que varias familias han tenido que abandonar sus hogares y muchos comercios han cerrado sus puertas por el temor a nuevos disturbios. El pastor Jack McKee declaró a la BBC que algunas personas estaban siendo atacadas únicamente por ser negras, y la diputada Claire Hanna, líder del líder del Partido Socialdemócrata y Laborista (SDLP), afirmó que grupos de hombres, muchos de ellos encapuchados, estaban recorriendo determinados barrios para exigir la salida de extranjeros.

La ministra de Justicia de Irlanda del Norte, Naomi Long, aseguró que actores de «mala fe» han tratado de instrumentalizar el miedo y la indignación generados por el ataque del lunes, mientras que la ministra principal de Irlanda del Norte, Michelle O’Neill, condenó los disturbios y calificó de «cobardía repugnante» el hecho de que estos grupos de hombres encapuchados atacaran viviendas familiares.

Mientras continuaban las labores de limpieza y de evaluación de daños, la familia de Stephen Ogilvie difundió un comunicado en el que pidió expresamente que el ataque no sea utilizado para justificar agresiones contra inmigrantes o minorías étnicas. Los familiares del herido señalaron que no desean que la tragedia sufrida por Ogilvie se convierta en un motivo de división y recordaron la contribución que muchas personas llegadas de otros países realizan en sectores como la sanidad, los servicios públicos y la hostelería.

La familia agradeció además la actuación de los ciudadanos que intervinieron durante la agresión y de los equipos de emergencia que acudieron al lugar. «No queremos que esta tragedia sea utilizada para alimentar más violencia», señalaron.

La Policía de Irlanda del Norte mantenía durante la tarde del miércoles un dispositivo reforzado en Belfast y otras localidades ante el temor a nuevos disturbios, que se produjeron solo unos días después de otros en Southampton, donde el estudiante de 18 años Henry Nowak fue apuñalado por un hombre de religión sij y murió desangrado tras ser esposa por la policía.

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