Noche de violencia en Belfast contra los inmigrantes tras un intento de decapitación: “Han forzado la huida de familias enteras”
Grupos de enmascarados incendiaron viviendas supuestamente de inmigrantes y quemaron autobuses, coches y contenedores
El País, , 10-06-2026Los líderes políticos y religiosos de Irlanda del Norte han podido comprobar en las primeras horas de este miércoles, cuando todavía no se han apagado los rescoldos de una prolongada noche de violencia en Belfast y otras partes del territorio, que sus llamadas a la calma han sido inútiles. Coches, autobuses, cabinas telefónicas y contenedores incendiados. Viviendas donde residen supuestos inmigrantes o simplemente personas de alguna minoría étnica completamente en llamas, después de que grupos de violentos las escogieran como objetivos que debían ser “liberados”. La chispa había saltado con el intento de decapitación con un cuchillo de cocina, en la noche del lunes, por parte de un hombre de 30 años de origen sudanés, de un vecino del norte de Belfast de unos 40 años.
La víctima permanece en el hospital en estado grave, con heridas en la cara, el cuello, los ojos y la espalda. El agresor, que había volado desde Sudán a París, luego a Dublín y desde allí en autobús hasta Belfast, disfrutaba de un visado temporal de cinco años, en calidad de solicitante de asilo, otorgado por el Ministerio británico del Interior.
Acusado formalmente de intento de asesinato, está prevista su comparecencia ante un tribunal de Belfast a lo largo de la mañana de este miércoles.
“Grupos de hombres enmascarados forzando con el fuego la salida de sus hogares de familias enteras”, denunciaba con frustración el martes por la noche la ministra principal de Irlanda del Norte, Michelle O´Neill, del partido republicano Sinn Féin. “Eso es simplemente cobardía asquerosa”, acusaba.
Un grupo de enmascarados incendia contenedores de basura el martes en Belfast
PA (undefined/PA via AP)
O´Neill había comparecido en las horas previas ante las escaleras centrales del palacio de Stormont, sede de la Asamblea Autónoma de Irlanda del Norte, acompañada de la viceministra principal, Emma Little-Pengelly, del partido unionista y protestante DUP, y del comisario jefe del Servicio de Policía de Irlanda del Norte, Jon Boutcher. Todos ellos pedían a los ciudadanos que mantuvieran la calma. Y, sobre todo, que no se dejaran arrastrar por la llamada a la violencia de “gente que no sabe nada sobre Irlanda del Norte, y que usa las redes sociales y su naturaleza tóxica para incitar a las personas a hacer lo que no quieren hacer”, señalaba Boutcher. “Cualquier preocupación respecto a la inmigración debe discutirse a través de los canales políticos”, reclamaba.
Para entonces, esas redes sociales se habían inundado ya con el video, absolutamente gráfico y descarnado, del intento de decapitación, y del grupo de viandantes que se habían lanzado a detener al agresor antes de que llegara la policía. Políticos e instituciones de Irlanda del Norte y del resto del Reino Unido han alabado el heroísmo de estas personas, y han intentado contrastarlo con el vandalismo que temían iba a desatarse en breve.
El magnate tecnológico Elon Musk utilizaba su cuenta en la red social X, de su propiedad, con más de 240 millones de seguidores, para incitar a la protesta. Señalaba los puntos que la ultraderecha había elegido por toda Irlanda del Norte y por el Reino Unido para concentrarse. Tommy Robinson, el líder más relevante de esos grupos extremistas, llamaba a la movilización por todo el país. Nigel Farage, de Reform UK, o Rupert Lowe, de Restore Britain (las dos facciones enfrentadas del mismo movimiento populista y antinmigración) se concertaban en culpar a las leyes migratorias de anteriores gobiernos del caos que ellos mismos estaban incitando.
Irlanda del Norte está acostumbrada a estallidos esporádicos de violencia, que suelen coincidir con la llegada del verano, días con más horas de luz y grupos de hombres jóvenes dispuestos a incendiar las calles. Durante años fueron los troubles, la violencia sectaria que enfrentó a católicos, protestantes y fuerzas paramilitares. Luego la excusa fue el Brexit, y su consecuencia, el Protocolo de Irlanda, que la comunidad unionista consideró una traición de Londres que la dejaba aún más aislada.
En los últimos años ha sido la inmigración irregular y la llegada de solicitantes de asilo de otras partes del mundo, que los ciudadanos más vulnerables y empobrecidos ven como el chivo expiatorio de sus propias penurias. En los dos últimos años, incidentes como la presunta violación de una menor por dos adolescentes de origen rumano en Ballymena, que luego fueron declarados no culpables y absueltos, provocó un estallido de violencia con decenas de detenidos y de policías heridos.
“No hay lugar en nuestras calles para esta violencia, con familias y negocios atacados, coches y autobuses incendiados y partes de nuestra comunidad en llamas”, denunciaba John Finucane, el diputado del Sinn Féin representante de la circunscripción de Belfast Norte, donde había tenido lugar el intento de decapitación.
“Nadie tiene derecho a extender el miedo, aterrorizar a familias inocentes o llevar a nuestras calles un desorden salvaje e ilegal”, ha añadido.
Varios barrios de Belfast han amanecido este miércoles como un escenario de guerra, con restos de incendios y el olor del humo por todas partes, mientras políticos y autoridades intentas explicar los motivos del enésimo estallido de violencia en la ciudad.
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