¿Se enteran? Es incompatible

Canarias 7, Gaumet Florido, 10-06-2026

Nadie puede arrodillarse ante Dios y despreciar al hermano». Palabra de León XIV. Aún no ha terminado su viaje a España, pero esta es la frase que, a mi juicio, resume su visita. Me atrevería a decírsela a muchos. Como bien dice el santo padre, son dos realidades incompatibles, salvo, eso sí, que se incurra en cinismo e hipocresía, dos cualidades muy extendidas entre cierta España.

Su mensaje es cristiano, profundamente cristiano, encaja en el mensaje que quiso transmitir Jesús, pero, en realidad, su sentido trasciende las fronteras de la doctrina religiosa de la que bebe, y encardina con los que deberían ser los más básicos sentimientos del ser humano.
Además, tiene otra virtud: la versatilidad. El sentido de lo que implica se le puede aplicar a la manera que tienen algunos de afrontar el fenómeno migratorio, pero también a la forma que otros tienen de abordar la pluralidad política. Lo que comunica el papa es un mensaje de concordia, de conciliación, de entendimiento y, en definitiva, de humanidad. De ahí esa otra frase para la historia, pronunciada ante el templo de la soberanía popular: «La firmeza no exige desprecio».

Razón tenían algunos en decir de León XIV que usa guantes de seda con puño de hierro. No es tan vehemente como su antecesor, el papa Francisco, pero ambos comparten un sustrato de defensa y apuesta por los que peor lo pasan, por los más vulnerables.

No comparto todas sus ideas, y tampoco pretendo que la iglesia, de buenas a primeras, cambie dogmas que forman parte casi de su esencia, pero no me parece poca cosa que el sucesor de Pedro tienda la mano al migrante, tan expuesto últimamente al oprobio, al odio y la estigmatización por parte de quienes van a las iglesias a darse golpes de pecho.

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