Mayoría absoluta del Papa en el Congreso
León XIV cosecha siete minutos de aplausos unánimes tras su discurso, que concita el apoyo de todos los partidos, con algún matiz, pese a sus críticas a la polarización
Diario Vasco, , 08-06-2026El Congreso vivió este lunes otra jornada histórica, pero no fue una jornada histórica más: no se eligió un presidente ni se debatió una moción de censura ni se votaron unos Presupuestos. Ni siquiera el protagonista fue un político. Fue un día diferente, más emocionante, más profundo, más bonito, incluso, si esta palabra tuviera valor cuando se habla de política: fue la presencia de León XIV, la primera vez que un Papa hablaba ante los parlamentarios españoles, la que provocó una electricidad especial en la Cámara.
Por una vez, los diputados y los senadores dejaron de hablar y de discutir, y se dedicaron a escuchar atentamente, casi tomando notas, al Sumo Pontífice, que a todos les tiró de las orejas y que de todos cosechó, sin embargo, un aplauso unánime, único, quizá nunca antes escuchado en el Congreso. Durante siete minutos, que pudieron ser muchos más si León XIV hubiera querido quedarse en el estrado, los representantes de la soberanía popular reconocieron con una ovación las palabras de Robert Francis Prevost, que se echaba las manos al corazón en señal de agradecimiento y luego las movía para intentar que aquello parara, consiguiendo el efecto contrario, que arreciara el ruido. Hasta cinco veces se gritó en la Cámara un ¡viva el Papa! que fue respondido en cada una de las ocasiones con un estruendoso ¡viva! Si León XIV se hubiera presentado este lunes a la presidencia del Gobierno, habría conseguido una mayoría absolutísima de los votos de la Cámara, del PSOE y del PP, de Sumar y de Vox, de los nacionalistas catalanes y de los vascos. Solo faltaron a la cita Podemos y el diputado del BNG.
El Papa no quería ganar votos y tampoco quería contentar a todos porque no lo necesitaba. No fue un discurso bienqueda. Tuvo carga de profundidad y todos se pudieron dar por aludidos: el Gobierno y la izquierda fueron interpelados por el aborto y por la educación; los partidos de derecha, PP y Vox, por su dureza contra la inmigración. Y todos, otra vez, por la polarización que agitan cada día con sus insultos. Y sin embargo, cuando terminaron de aplaudir, otra vez todos se volcaron en elogios al Papa y a todos, arrimando el ascua a su sardina, les pareció bien lo que dijo León XIV.
El ministro de Justicia, Félix Bolaños, subrayó la coherencia del Papa. «Que defienda el derecho internacional, que apueste por la paz, por el diálogo, por el entendimiento entre pueblos y la solidaridad, que apoye a las personas más vulnerables y que les pida a los países que con una situación económica de mayor riqueza que acojamos a personas que les demos dignidad, son discursos que viene pronunciando desde el inicio de su pontificado y en España está reiterando esas ideas», señaló Bolaños, que consideró que el discurso de Prevost «puede que no le sentara bien a la extrema derecha». De hecho, Bolaños reprochó al PP y a Vox que «polaricen» la política, justo lo contrario de lo que pide el Papa.
El líder de los populares, Alberto Núñez Feijóo, se declaró «feliz» tras escuchar el discurso de León XIV, que dijo suscribir «de la A a la Z». «Con independencia de las creencias y la fe de cada uno, un cien por cien de lo que ha dicho es suscrito por la inmensa mayoría de los españoles», aseguró el presidente del PP, que valoró «la defensa de la dignidad de la persona, de la familia y de la libertad religiosa» realizada por el Papa y resaltó sus «convicciones», que son «lo que falta en la política nacional e internacional».
En la misma línea, el presidente de Vox, Santiago Abascal, mostró su agradecimiento al Santo Padre por su visita y su discurso, que calificó como «tremendamente elogioso de España, de su historia, de su tradición y de su identidad». No vio Abascal en ningún caso una contradicción entre su discurso antiinmigración y la acogida que reclamó el Papa a los extranjeros, y pidió «distinguir» entre los discursos y la política práctica. «Es perfectamente razonable escuchar un discurso de acogida como el que nosotros compartimos con señalar los conflictos que ocasiona la inmigración masiva en muchas sociedades», aseveró.
Por su parte, a Gabriel Rufián, el discurso del León XIV le pareció «humanista», aunque el portavoz de ERC en el Congreso reprochó al PP y Vox sus aplausos cuando «semana a semana abuchean y vetan con sus votos un discurso que habla del bien común y que sanciona a aquellos que dicen que alguien es menos porque viene de fuera».
El poder de convocatoria que demostró el Papa en el Congreso fue notable. Acudieron a la Cámara baja dos expresidente del Gobierno, José María Aznar y Mariano Rajoy (Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero excusaron su ausencia), el presidente de Cataluña, Salvador Illa, el de Asturias, Adrián Barbón, tres expresidentes del Senado (Juan José Lucas, Esperanza Aguirre y Ander Gil), la cúpula judicial y entre la sociedad civil, el líder de Comisiones Obreras, Unai Sordo, y el padre Ángel.
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