Las políticas migratorias de Trump azotan el Mundial: un árbitro y un fotógrafo, enviados de vuelta a casa

Omar Artan, mejor colegiado de África del año pasado y que se iba a convertir en el primer somalí en arbitrar en una Copa del Mundo ha sido retirado del listado oficial al negársele la entrada a Estados Unidos

Diario Vasco, Iker Valverde, 09-06-2026

El conflicto en Oriente Medio, en el que Estados Unidos es protagonista directo, ha eclispado el endurecimiento de las políticas migratorias que la Administración Trump lleva a cabo desde hace más de un año y que hicieron saltar por los aires la estabilidad primero en Los Ángeles. El Mundial de fútbol aterriza en unos Estados Unidos (también en México y Canadá) muy restringidos.

Los estatutos de la FIFA obligan al máximo organismo del fútbol internacional garantizar el traslado seguro de los jugadores de todos los países para el torneo. No así, por lo visto, de árbitros, equipos de prensa y ni mucho menos de los aficionados. Omar Artan, que se iba a convertir en el primer árbitro somalí en oficiar en un Mundial, ha sido retirado del listado oficial al habérsele negado la entrada a Estados Unidos en el aeropuerto de Miami. El colegiado fue nombrado mejor árbitro del año por la Confederación de África el año pasado.

«FIFA puede confirmar que el árbitro Omar Abdulkadir Artan no podrá entrenar ni oficiar en el Mundial después de haber sido negada su entrada a Estados Unidos», reza el comunicado del máximo organismo internacional. «FIFA no está involucrada en los procesos de inmigración de los países anfitriones, incluidos adjudicaciones de visados, y hemos sido informados por las autoridades de que el estatus de Artan no va a cambiar», añaden.

Somalia es uno de los muchos países (39 desde diciembre de 2025) que tienen prohíbido por la Administración Trump viajar a Estados Unidos.

A su vez, Tal Salah, fotógrafo oficial de la selección de Iraq, también tuvo que emprender el camino de vuelta a casa tras un interrogatorio de más de diez horas en el que le registraron el teléfono y finalmente fue rechazado por las autoridades migratorias de Chicago. Aymen Hussein, delantero titular del equipo, pudo unirse a sus compañeros tras siete horas de interrogatorio en el aeropuerto.

Además de los precios desorbitados de entradas y alojamiento, sumado a la dificultad y coste de moverse entre sedes, los aficionados de distintas selecciones tendrán la barrera de no recibir visados para ver a su equipo en un Mundial. Es la situación de los iraquíes, quienes tienen muy restringido el proceso de lograr un visado pese a no estar en la lista de países que tienen prohíbida la entrada.

La selección de Irán, debido a la guerra que se está librando en Oriente Medio, estará apoyada únicamente por la amplia diáspora iraní, en su mayoría contraria a la República Islámica y favorable a la intervención de Estados Unidos para el cambio del régimen. La Federación de Fútbol de Irán alertó de que Estados Unidos les ha quitado las entradas. Los estatutos de la FIFA obligan a que cada federación recibe el 8% de las entradas disponibles de sus partidos para repartir entre sus aficionados en cada encuentro.

Haití regresa a un Mundial 52 años después de su última participación en la cita planetaria pero sus aficionados no podrán disfrutarlo. El país caribeño figura en la lista de ‘apestados’ de Trump debido a su alta tasa de criminalidad. Al igual que la República Democrática del Congo, que regresa también 52 años después a un Mundial. Michel Nkuka Mboladinga, el aficionado congoleño más famoso por su homenaje al activista asesinado Patrice Lumumba, ha tenido que entrar en la delegación oficial de la selección para entrar al país. Senegal y Costa de Marfil se enfrentan al mismo problema.

Gianni Infantino, presidente de la FIFA, corre el riesgo que antaño enfrentaron sus antedecesores. En 1934, Jules Rimet le tendió la mano a la Italia fascista de Mussolini y el dirigente italiano le cogió el brazo. El presidente francés declaró después que daba la sensación de que el Mundial lo hubiera organizado Benito Mussolini.

El actual presidente de la FIFA se ha entregado a Trump, estando presente en su investidura presidencial o creando un Premio de la Paz para brindárselo al presidente de los Estados Unidos, después de que María Corina Machado le arrebatara el Nobel de la Paz. Los hechos acontecidos en las últimas 48 horas muestran que si Estados Unidos no es un régimen autocrático y que no respeta los derechos humanos como Qatar, al menos se comporta como tal en muchas ocasiones.

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