Marruecos mata a tres miembros del Polisario en un ataque con drones en el Sáhara
Entre los fallecidos se halla Lahbib M. Abdelaziz, hijo del histórico dirigente saharaui y uno de los favoritos para liderar el movimiento
Diario Vasco, , 08-06-2026El Frente Polisario ha perdido a uno de los hombres mejor situados para convertirse en su futuro líder. Lahbib M. Abdelaziz, de 37 años e hijo del histórico dirigente saharaui Mohamed Abdelaziz, murió el pasado domingo en un ataque con drones lanzado por Marruecos sobre el Sáhara en el que perdieron la vida otros dos miembros del movimiento independentista cuyas identidades no han trascendido. El Gobierno de Rabat no se ha pronunciado todavía sobre el incidente, que complica la vuelta de ambas partes al diálogo tras su ruptura en mayo.
Las conversaciones, promovidas por Estados Unidos, quedaron congeladas a raíz de una acción con artillería perpetrada por el Frente Polisario contra una base militar marroquí en Esmara, al norte del Sáhara Occidental, que recibió la condena internacional. El presidente de la autoproclamada República Árabe Democrática Saharaui (RASD), Brahim Ghali, defendió el ataque como acto de legítima defensa frente a Marruecos en una carta remitida el mes pasado al secretario general de la ONU, António Guterres, quien decidió mandar a la zona a su enviado para el Sáhara Occidental, Staffan de Mistura, para tratar de reconducir la situación. Llegó el pasado domingo a los campamentos de refugiados de Tinduf, en el suroeste de Argelia, el mismo día que Abdelaziz y sus dos compañeros perdieron la vida.
El ataque con drones se produjo cerca del muro levantado en el Sáhara Occidental –y que reparte el territorio entre Marruecos, con un 80% en su poder, y los independentistas, con el 20% restante– donde se encontraban los tres fallecidos. La RASD decretó tres días de luto por su muerte. La pérdida de Abdelaziz, casado y con tres hijos, supone una gran pérdida para el Frente Polisario, donde el hijo del antiguo líder independentista había escalado posiciones hasta ocupar un lugar destacado en los últimos tiempos. Nacido y criado en los campamentos de desplazados en Argelia, se movía a la perfección en estas zonas donde conviven decenas de miles de refugiados saharauis y sabía cómo mantenerlas bajo su control. Ese poder fue determinante para que se ganara el apoyo de políticos y militares del movimiento, que veían también en él al mejor candidato para continuar con el legado de su padre.
De hecho, Ghali –quien sucedió en 2016 a Abdelaziz al frente del Polisario tras su muerte– le designó hace un par de años comandante de la brigada de reserva, lo que confirmó su creciente influencia en el movimiento, al que pertenecía desde los 22 años y donde formaba parte de su secretaría general y de su Comisión de Defensa, uno de sus organismos clave. Su fallecimiento en el ataque marroquí con drones acaba con las esperanzas de continuidad de la herencia de Abdelaziz padre. El histórico dirigente saharaui, que lideró el Frente durante cuatro décadas, alcanzó el poder en 1976 –año en que las tropas españolas se retiraron del Sáhara Occidental– y abrió la guerra con Marruecos y Mauritania.
El conflicto con los marroquíes se dio por zanjado en 1991 con un alto el fuego entre ambas partes que muchos plantearon como antesala de un referéndum de autodeterminación. Pero nunca llegó a celebrarse. La tregua quedó rota en 2020 y desde entonces el independentismo saharaui encadena reveses diplomáticos. El plan diseñado por Rabat para la antigua colonia española –y que contempla el Sáhara Occidental como territorio autónomo dentro de Marruecos– ha ganado apoyos en los últimos años, incluidos los de España y Francia, entre otras 120 naciones. El varapalo más reciente se lo dio el Consejo de Seguridad de la ONU, que el pasado otoño avaló el proyecto marroquí.
La gira diplomática del enviado especial de Naciones Unidas para el Sáhara Occidental, el italiano Staffan de Mistura, pretendía reactivar las conversaciones entre Rabat y el movimiento independentista para aliviar la creciente tensión entre ambas partes. Un objetivo que la muerte de los tres integrantes del Frente Polisario ha hecho saltar por los aires.
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