León XIV en España El Papa León XIV recuerda a los políticos su obligación de buscar el "bien común" y critica la polarización: "La firmeza no exige desprecio; la discrepancia no conlleva humillación"

Pide reconocer la vida "desde la concepción hasta su ocaso natural"; defiende la elección libre de educación para los hijos; clama frente al "drama" migratorio y aboga por el diálogo frente al "rearme" para resolver conflictos

El Mundo, Marisa Cruz Madrid, 09-06-2026

ESPA�A

Un papa que atrae a las masas ha nacido en Madrid: Le�n XIV fortalece desde Cibeles la Iglesia en el mundo latino
Una dedicatoria que ya es historia, la baja de �ltima hora de Rita Maestre y “ni carteles ni banderas” en una misa ‘blindada’ que no todos pudieron ver
Le�n XIV no es un Papa c�modo. Habla y lo hace con claridad defendiendo los principios esenciales de un humanismo cristiano profundamente enraizados en la Iglesia cat�lica. En el Congreso de los Diputados, en sesi�n conjunta de las dos c�maras y ante las m�s altas autoridades del Estado, el Pont�fice ha profundizado en los debates morales y tambi�n pol�ticos m�s candentes: la protecci�n de la vida desde la concepci�n hasta la muerte; el derecho a elegir la educaci�n de los hijos, la tragedia migratoria, el rearme y la paz y la pluralidad y el enfrentamiento pol�tico. El Papa ha enhebrado un discurso potente, claro y directo y lo ha hecho a sabiendas de que sus palabras suscitar�n aplauso en algunos y levantar�n ampollas en otros.

El Pont�fice ha hecho un hincapi� muy especial en la “pluralidad pol�tica” que “no deber�a degenerar en descalificaci�n permanente del adversario. En una convivencia madura, incluso el conflicto puede convertirse en camino hacia la paz, cuando las diferencias se dejan mitigar por la escucha y se ordenan al reconocimiento de las necesidades, los anhelos y las capacidades de todos”.

“Las palabras”, ha a�adido, “pueden abrir caminos o cerrarlos; pueden iluminar la realidad o deformarla hasta hacer imposible el encuentro. Quienes ejercen una responsabilidad p�blica tienen, por eso, una especial obligaci�n de custodiar la palabra para ‘desarmar el lenguaje’. La firmeza no exige desprecio; la discrepancia no conlleva humillaci�n”. Un mensaje que, sin duda, ha impactado en una clase pol�tica enfrentada, polarizada y que no encuentra ning�n punto de intersecci�n ni terreno para el consenso.

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