La comunidad latinoamericana en España se prepara para recibir al Papa León XIV: "Traerá esperanza para los inmigrantes"

Los extranjeros de América Latina esperan con «ilusión» y «ansias» la visita del Pontífice. Y consideran que su presencia en los templos está trayendo «aire fresco» a la Iglesia Católica europea. Los evangélicos, pese a no reconocerlo, lo ven con «respeto»

El Mundo, Angélica Reinosa, 08-06-2026

Guadalupe vino de México. Coromoto llegó desde Venezuela. Luján, de Uruguay. Las vírgenes más queridas de Latinoamérica también han emigrado, acompañando a millones de sus fieles. La Virgen de la Caridad del Cobre guía a muchos cubanos en España; Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, a los colombianos. Por eso, en la parroquia de San José, en Colmenar Viejo (Madrid), no solo está la patrona local, la Virgen de los Remedios. Allí comparte templo con la Virgen de Caacupé, venerada por los paraguayos; la Virgen del Cisne, símbolo de los ecuatorianos; e incluso convive con una imagen del canonizado doctor José Gregorio Hernández, referencia espiritual para los creyentes venezolanos.

La iglesia de San José, como tantas otras en España, cuenta con una gran presencia de la comunidad latina y católica. «Tenemos gente de Paraguay, Ecuador, Venezuela, El Salvador y Argentina», describe Jesús Andrés Pérez Pérez, el sacerdote venezolano que está al frente de esta parroquia desde hace un año y medio. «Aquí vienen muchos latinoamericanos, más que españoles», corrobora María Belén Rivas, venezolana de 29 años que suma cinco años en España.

Desde ya, esta congregación vive con «ilusión» y «ansias» un viaje apostólico que pone el foco en la inmigración. «La visita del Papa ha sido esperada por muchos años. Francisco tenía previsto ir a Canarias para visibilizar el drama migratorio», recuerda el sacerdote venezolano de 44 años y con más de 15 fuera de su tierra. «Quiere traer un mensaje de esperanza para los latinos, para el resto de los inmigrantes y, en general, para todos los cristianos que vivimos y hacemos vida en este país».

«Tengo muchas expectativas y, sobre todo, emoción por tener cerca al Papa León», reconoce Ruth Riveros, paraguaya de 41 años con más de la mitad de su vida en Colmenar Viejo. «Es muy interesante que visite España porque aquí hay muchos inmigrantes latinoamericanos [en torno a 4 millones] y de todo el mundo. Por eso estamos tan pendientes», señalan Cynthia Martínez Llano y su hermano Martín. A su familia se le debe el haber traído una talla de la Virgen de los Milagros de Caacupé a la parroquia de San José.

El catolicismo sigue siendo la religión predominante en América Latina. No obstante, la proporción de cristianos evangélicos ha aumentado con fuerza, especialmente en países como Brasil, Guatemala, Honduras, Nicaragua y El Salvador –sin llegar a ser la comunidad mayoritaria–. En España, la religión evangélica es la confesión minoritaria con mayor crecimiento. Ese incremento está vinculado a la migración latinoamericana. El número de creyentes en el país no está contabilizado, pero, según el Observatorio del Pluralismo Religioso, los lugares de culto ascienden a 4.770.

“Le deseamos lo mejor”
Esta comunidad religiosa no comparte la misma expectativa ante el viaje papal que el catolicismo. «Los cristianos protestantes y evangélicos, herederos de la Reforma del siglo XVI, no reconocemos el papel religioso que le atribuye la Iglesia Católica Romana», explican desde la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España (FEREDE). Sin embargo, subrayan que su postura no es de confrontación. «Nuestra posición es de respeto hacia una figura de gran relevancia para una parte importante de la cristiandad y deseamos lo mejor al Papa León XIV en su visita a nuestro país». Asimismo, desde FEREDE agregan: «Hoy en España disfrutamos de libertad religiosa y una relación de respeto y colaboración institucional con las principales confesiones religiosas, incluida la Iglesia Católica española».

Tanto para los colectivos migrantes evangélicos como católicos, la Iglesia se erige como un faro de integración y pertenencia para los recién llegados a España. Bien lo sabe el religioso Jesús Andrés, que ya ha perdido la cuenta de la cantidad de personas que han acudido a él al aterrizar en el país. «Uno se convierte en referente para quien va llegando», sostiene. Como parte de su formación, cursó el Máster en Pastoral de Migraciones y pertenece a la Comisión Pastoral de Habla Hispana. «Trabajamos en cómo integrar, incluir y atraer al migrante. No es hacer una pastoral aparte o distinta, no: es integrarlo en la comunidad».

Así fue como María Belén comenzó su integración: mediante la iglesia y a través de Daniel Ramírez Guerrero, otro sacerdote venezolano allegado a su familia. «Empezamos a contactarlo antes de venir, él se nos puso a la orden y decidimos venirnos. Fue el que nos ayudó, nos explicó cómo era el tema de los papeles y nos consiguió una habitación», relata la joven. «Además de recibir personas, les ayudamos a encontrar una habitación para que se estabilicen. Les ayudamos a matricular a sus niños en el colegio, les damos comida, les buscamos una beca…», enumera el clérigo.

Entusiasmo, alegría y fe
Y así es como la comunidad latinoamericana comienza a echar raíces gracias a iglesias de otras latitudes. «Hay parroquias donde se sienten atraídos porque es donde están las advocaciones», comenta el sacerdote, quien, sin ir más lejos, ha organizado para la comunidad venezolana las fiestas para homenajear a las vírgenes de su país, como La Pastora, del Valle o de La Chinita. «Cuando sales de tu país, necesitas crear nuevos vínculos y la comunidad migrante se convierte en tu familia. Al final, vas buscando a tus paisanos para compartir la fe, las tradiciones y la cultura», explica. Jesús Andrés considera que su gente aporta un «aire fresco» a la Iglesia Católica en Europa. «España nos llevó la fe y la evangelización, pero tristemente se ha enfriado», manifiesta bajo su criterio. «La comunidad latina aporta entusiasmo, alegría y fe».

De ese entusiasmo esperan contagiarse aún más con el Papa. «Hay mucha expectativa, muchas ganas y mucha alegría, sobre todo de la comunidad latina». En su opinión, esa ilusión parte del vínculo del Pontífice con el continente. «Así como Francisco era uno de los nuestros porque fue el primer Papa latinoamericano, Robert Francis Prevost, al haber estado parte de su vida en Perú, entiende, conoce y vive la experiencia de fe del latinoamericano».

La parroquia de San José ya ha preparado un itinerario en consonancia con la agenda del Papa en Madrid. «Tenemos ya 188 personas inscritas para ir a los encuentros». A Ruth, por ejemplo, le entusiasma la idea de tenerle cerca. «Yo me acuerdo de cuando tenía tres o cuatro años y Juan Pablo II fue a Paraguay y lo tuve delante de mí. No recuerdo más nada de cuando era pequeña, pero eso lo tengo aquí», dice sonriendo y señalando su cabeza con el dedo índice.

«El Papa traerá un mensaje de aliento y de esperanza», vaticina Jesús Andrés. «Viene a invitarnos a la hospitalidad, a abrir el corazón, a abrir nuestra mente y nuestra familia para acoger, acompañar y ayudar a integrar al que ha venido de cualquier lugar. Va a sentar cátedra en que, antes que nada, va la dignidad humana». En busca de empatía, son muchos los latinoamericanos que esperan a León XIV con los brazos abiertos.

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