editorial
León XIV, en España
La defensa de la inmigración ante el odio y la exigencia de que la Iglesia aborde los casos de abusos marcan la visita de Prevost
El País, , 08-06-2026León XIV inicia hoy en Madrid un viaje de siete días a España, un país donde, según la encuesta realizada por 40dB. para EL PAÍS apenas el 15,4% de la población se declara católica practicante y donde amplias mayorías son partidarias de derechos y libertades que chocan frontalmente con la enseñanza tradicional de la Iglesia, como el matrimonio igualitario, el aborto, la eutanasia y el reconocimiento legal de la identidad trans. La inclusión a última hora de ayer por parte del Vaticano de un acto relacionado con el escándalo de los abusos sexuales perpetrados o encubiertos por miembros de la Iglesia española merece un lugar central de una visita cargada de mensajes políticos, en especial por el enfoque aperturista de Robert Prevost en el tema de la inmigración.
Más allá de las previsibles imágenes de masas, el Papa se encontrará con un país en el que ha descendido el número de personas que se declaran católicas desde 2011, fecha de la última visita de un Pontífice, en este caso Benedicto XVI. Entonces eran el 70%, incluyendo practicantes y no practicantes; ahora son un 60%. Hay algo que no ha variado en este tiempo: el inmovilismo de la jerarquía católica a la hora de abordar su responsabilidad en los abusos sexuales en la Iglesia. EL PAÍS, que ha elaborado la mayor base de datos sobre estos delitos, ha vuelto a preguntar a 211 entidades religiosas sobre los casos que les atañen. El resultado habla por sí solo: únicamente tres han respondido. No es esa la actitud de Roma, que con el anuncio de un encuentro con víctimas, no ha dejado escapar la oportunidad de exteriorizar la exigencia a la jerarquía española para que se comprometa en el esclarecimiento de los delitos y el resarcimiento de las víctimas.
Las actividades relacionadas con la desigualdad social y la inmigración ocuparán buena parte de la agenda que le llevará, además de a Madrid, a Barcelona y a las islas Canarias. Prevost visitará puntos de llegada de migrantes y centros de asistencia en Gran Canaria y Tenerife. El mensaje, no solo social sino también político, es poderoso, en un momento en que la extrema derecha europea, y la española de Vox, se desliza desde propuestas de rechazo a la migración hasta planteamientos abiertamente racistas. Ya en el encuentro que mantuvo en febrero en Roma con los obispos españoles, León XIV advirtió de que su mayor preocupación respecto a España son los ultras que tratan de instrumentalizar a la Iglesia. Los obispos españoles han secundado, en algunos casos a regañadientes, la línea marcada desde Roma en temas de migración, en consonancia con la enseñanza de los evangelios. No sería sorprendente una referencia del Pontífice a la incompatibilidad del credo católico con los planteamientos xenófobos de la ultraderecha.
El momento de mayor calado político será el discurso de León XIV del lunes a las Cortes reunidas en sesión solemne. El Papa dispondrá de una tribuna privilegiada en la sede de la soberanía nacional de un país que, según las encuestas, le respalda en su enfrentamiento con Donald Trump por la política de deportaciones masivas y la guerra desencadenada contra Irán, y comparte sus advertencias sobre la necesidad de una discusión serena sobre la inteligencia artificial.
Prevost tendrá la oportunidad en España de no defraudar a quienes —católicos y de otras religiones, creyentes y agnósticos, ateos— piensan que la Iglesia también puede contribuir al progreso.
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