editorial

Xenofobia en el Reino Unido

Las sociedades democráticas como la británica afrontan la peligrosa escalada racista de la extrema derecha

El País, , 08-06-2026

Un suceso trágico en la ciudad británica de la ciudad británica Southampton ha vuelto a dejar en evidencia hasta qué punto el racismo se ha normalizado en la política del Reino Unido, y ha pasado de los márgenes más oscuros al centro del tablero. Sumada a la crisis derivada del Brexit, esta radicalización pone en riesgo la convivencia indispensable para una sociedad democrática.

El 3 de diciembre pasado, Vickrum Digwa, de 21 años, de origen asiático y religión sij, asesinó a Henry Nowak, un joven blanco de 18. Digwa utilizó para el crimen su kirpan, una daga ritual que los hombres adultos de su credo portan consigo, y que, por ese motivo, en el Reino Unido disfruta de una excepción al reglamento de armas blancas. El agresor fue condenado el lunes a prisión permanente revisable. Las imágenes de la respuesta policial al ataque mostraban a Nowak agonizante e inmovilizado en el suelo por la policía, que creyó en la versión de Digwa, que se había declaarado víctima de un ataque racista. Todos los ingredientes para que los pirómanos ultras encendiese la mecha estaban servidos. Y la encendieron.

A pesar de los llamamientos a la calma por parte de la familia de Nowak y la comunidad sij, Nigel Farage no desaprovechó la ocasión. El líder de Reform UK, que encabeza los sondeos y fue el triunfador de las pasadas elecciones municipales, acusó a la policía de discriminación hacia los blancos y exhortó a los británicos que sintieran “pura y fría rabia” ante lo ocurrido. A Farage le siguieron otras voces aún más radicales. El supremacista Tommy Robinson, que en septiembre del año pasado sacó a más de 100.000 personas por las calles de Londres, convocó una manifestación a las puertas de la comisaría de Southampton. En los disturbios que le siguieron, al menos 11 agentes de policía resultaron heridos.

Es indiferente que las estadísticas muestren que en el Reino Unido los jóvenes de color o de religiones minoritarias son mucho más cacheados y detenidos que los blancos. El mensaje de la ultraderecha circula como la pólvora y lo amplifican las redes sociales, especialmente X (antes Twitter) cuyo dueño, Elon Musk, está empeñado en fomentar el mensaje de los sectores más xenófobos de la política británica, y occidental.

Cuando partidos y dirigentes que participan del juego democrático e incluso a aspiran a gobernar países europeos encienden la mecha y la agitación en las calles el resultado puede ser catastrófico. Se ha visto estos días en el Reino Unido y puede repetirse en otros países donde la extrema derecha traspasa la línea entre el respeto de las instituciones y las normas, y el racismo más desacomplejado. La respuesta exige dejar claro lo inaceptable de esos comportamientos y de esta ideología, y también actuar contra las redes sociales que difunden el odio. La barbarie solo crece en los huecos que les dejamos.

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