De viajar en patera como menor a trabajar en el muelle de Arguineguín
Mamadou Koulibali llegó a Arguineguín en 2024 y hoy participa en las obras de reforma del mismo puerto donde fue rescatado
Canarias 7, , 08-06-2026La historia de Mamadou Koulibali es una de esas que parecen una burla del destino. Hace dos años llegó a Canarias en cayuco y hoy trabaja precisamente en el lugar donde desembarcó. El joven maliense, de 19 años, forma parte del equipo encargado de las obras de rehabilitación y embellecimiento del muelle de Arguineguín, el mismo donde Salvamento Marítimo lo remolcójunto a otras 56 personas en julio de 2024 tras cuatro días de travesía desde Mauritania.
«Nos rescataron sobre las once de la noche y, como era menor, me trasladaron a un recurso de acogida en Arinaga. Después me llevaron a la Casa del Mar, en Santa Catalina, donde empecé a estudiar», recuerda. Allí comenzó su proceso de integración aprendiendo español y formándose en soldadura a través de un curso impartido en El Sebadal.
Las prácticas las realizó en el puerto de Las Palmas de Gran Canaria, lo que posteriormente le abriría la puerta a su primer contrato laboral con la empresa Shuttle Track, una de las adjudicatarias de las obras de Arguineguín.
Ahora vive en Vegueta, en un piso compartido con estudiantes italianos. Su jornada comienza a las 4.30 de la mañana para llegar a tiempo a la guagua que lo lleva hasta Mogán. La escasa frecuencia del transporte público le obliga a salir con margen para poder fichar antes de las siete. «Estoy muy contento. Si alguien me hubiera dicho que acabaría aquí, no lo habría creído», sonríe. «Antes de embarcarme ya trabajaba desde los 12 años en Mauritania, pescando. Vine para buscar mejores oportunidades y, por suerte, todo salió bien».
Mientras coloca armaduras de acero y prepara las estructuras que sostendrán el nuevo pavimento del muelle, Mamadou observa estos días otro tipo de preparativos. Operarios, técnicos y personal de organización ultiman los detalles para la llegada de León XIV. Aunque él no figura entre las personas que se reunirán con el pontífice, es consciente de la relevancia del momento por lo que han comentado otros.
Sin embargo, prefiere mantener los pies en el suelo y pensar en los siguientes pasos hacia su futuro. «Incluso para mí, que he tenido mucha suerte, es difícil saber qué pasará cuando termine el contrato o la formación», reconoce. Sin embargo, si llegara a tener oportunidad de hablar con el papa, sabría qué decirle: «Que ayudara a toda la gente que pudiera».
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