León XIV pide mirar a los que sufren a los ojos y advierte contra los corazones fríos y aburridos
En su primera visita a la capital, se vuelca con los sintecho y reivindica la dignidad de los más vulnerables en el centro CEDIA de Cáritas
La Razón, , 06-06-2026“Estoy muy contento de comenzar aquí mi visita a Madrid. Como ha dicho Su Eminencia, quien está en Madrid, es de Madrid”. Así ha comenzado León XIV su primera visita a los últimos, los olvidados por muchos, que no por la Iglesia. En el sur de la capital, en el barrio de Lucero, el centro CEDIA de Cáritas diocesana de Madrid
el Papa ha alzado la voz en favor de los más vulnerable
s. El centro, un auténtico hogar para los sintecho, atendió el año pasado a 2.500 personas gracias a 70 voluntarios.
Bajo un sol de justicia y un calor sofocante, los invitados al encuentro con el Papa aguantaron con paciencia hasta que el pontífice alcanzó el exterior del as instalaciones y subió al pequeño y sencillo escenario animado por los aplausos.
Poco antes, había visitado las instalaciones del centro, destapó una placa en su honor y firmó en el libro de honor. En su mensaje,
el Pontífice animó a los trabajadores y voluntarios de la institución a mantener viva la atención a los más necesitados: “Dejaos interpelar por la mirada de quienes necesiten vuestra ayuda y acogedlos con la caridad de Cristo. Con todo afecto, pido a Dios que os bendiga”.
Pero antes, el arzobispo de Madrid, el cardenal
José Cobo
, le dio la bienvenida “por una puerta singular: pequeña en apariencia, pero inmensa en misericordia”.
“Desde aquí, la diócesis quiere ofrecerle el primero de los abrazos que recibirá en estos días: un abrazo que nace de la convicción de que el Evangelio se comprende mejor cuando la realidad se mira desde los últimos”, añadió.
León XIV alertó que
“no es posible olvidar a los pobres”
ya alertó contra los cristianos que “se dejan contagiar por actitudes marcadas por ideologías mundanas o por posicionamientos políticos y económicos que llevan a injustas generalizaciones y a conclusiones engañosas”.
Varias personas ofrecieron su testimonio. El centro de Cáritas les acogió y les dio, afirmaron, “una dignidad”. Entre ellas
Niurka, una joven abogada cubana de 33 años, que llegó a nuestro país el verano pasado por la situación de su país.
Llegó embarazada de gemelas, “con mucho miedo, pero la Iglesia me acogió”, explicó al Papa. Gracias a las religiosas, a las personas voluntarias y a las educadoras que me han acompañado cada día, aprendí que no estaba sola”, contó a los presentes.
Muy emocionado intervino
Khadry
, quien llegó a España desde Senegal en plena pandemia. En la Iglesia “
me acogieron sin preguntarme nada, que me miraron con respeto y me hicieron sentir que mi vida importaba. Poco a poco empecé a confiar, a levantarme, a creer que podía salir adelante”.
Alicia
cerró el turno de testimonios. Es voluntaria en CEDIA desde hace 40 años. Con sus palabras ha hecho hincapié en
“reconocer la dignidad sagrada de cada uno de los seres humanos”. Al Papa le regaló unas sandalias como “símbolo de respeto y también de camino compartido.
“El hecho de que el ejercicio de la caridad resulte despreciado o ridiculizado –afirmó en su discurso– como si se tratase de la fijación de algunos y no del núcleo incandescente de la misión eclesial, me hace pensar que siempre es necesario volver a leer el Evangelio, para no correr el riesgo de sustituirlo con la mentalidad mundana”.
León se hizo un madrileño más.
Y así lo expresó en su saludo ante los migrantes, sin techo, y personas con necesidades especiales. “Yo también estoy entre vosotros como un madrileño más: gracias, Madrid, por esta bienvenida, que me hace sentir parte de una gran y maravillosa familia en la que, como en todas las familias, ocurren milagros de amor”, apuntó.
León XIV, quiso resaltar que
“en esta casa nadie se queda solo”
porque “la alegría y el dolor de cada uno son la alegría y el dolor de todos y, al escucharnos mutuamente, afrontamos juntos los retos, sin ignorar la complejidad de las situaciones y, al mismo tiempo, sin dejar de lado las exigencias de la caridad y la justicia, en diálogo con todos los que se preocupan seriamente por el hombre y su mundo”.
El Papa reconoció que CEDIA “recorre el camino del Evangelio, siguiendo las huellas de Jesús, el Hijo de Dios que se hizo hombre no sólo para sanar nuestras
enfermedades y miserias, sino para hacerlas suyas —excepto el pecado—, viviendo como uno de nosotros en la debilidad e identificándose con toda persona que sufre”.
Después de los testimonios de Niurka, madre de un niño y de Khadry, migrante, elogió la labor de los voluntarios, como Alicia, quien pocos minutos antes ofreció su testimonio. León apuntó que “gracias al Proyecto Esperanza estos voluntarios “ayudan a tantas mujeres a recuperar la dignidad, la autonomía, la esperanza y el respeto por el valor sagrado de su persona, y a iniciar una nueva vida”.
“Os doy las gracias de corazón a todos vosotros por haber compartido experiencias dolorosas, pero sobre todo llenas de luz, que reflejan, como espejos, la caridad de Dios”
, añadió.
Conocedor de la cultura popular madrileña, “famosa por los belenes que la adornan en la época de Navidad”, apuntó que la “belleza” de la capital española “es sólo una pálida expresión de una maravilla aún más grande y profunda, que hoy encontramos aquí”, dijo en relación con un belén que durante el año preparan en el centro, para dar paso a dos llamamientos.
El primero, “cultivar un corazón sensible ante las necesidades de los demás manteniendo vivo en nosotros el deseo del bien que Dios ha puesto en nuestra propia humanidad y que la fe libera y fortalece”. Parafraseando al Papa Francisco, reconoció que “el que cree exulta, tiene una pasión, un sueño que cultivar, un interés que impulsa a comprometerse en primera persona” y advirtió contra los corazones aburridos, así como fríos y acomodados. “Un corazón vivo es cálido y palpitante, y da vida. Un corazón frío está inmóvil, ya no bombea sangre, y provoca la muerte de la persona”.
El segundo llamamiento fue a dirigir la mirada hacia los más pobres, “a mirar a los que sufren a los ojos y a hacer de la ayuda ante todo un encuentro de hermanos unidos en el único abrazo del Padre”. De nuevo, recordando a Francisco, pidió tocar la mano del mendigo y mirarle a los ojos porque “el que recibe más gracia de la limosna es el que la da” haciéndose “mirar por los ojos del Señor”.
“Incomparable”, la canción con la que Niña Pastori ha acompañado a León XIV
La cantante Niña Pastori fue una de las protagonistas del encuentro que el papa León XIV mantuvo en el centro de Cáritas de atención a personas sin hogar, donde ofreció una actuación musical que se trataba de una composición propia. La canción forma parte de su último trabajo que lleva por nombre “Incomparable” y que ha sido adaptada para la ocasión. Acompañada por un guitarrista y un percusionista, la cantante gaditana adaptó su interpretación a un formato acústico y reducido para una ocasión más íntima como la del centro de Cáritas.
No es la primera vez que la cantante de flamenco, capaz de fusionar lo tradicional y lo contemporáneo envuelto en una gran carga emocional, canta ante un Papa. En 2003 interpretó el “Ave María” para Juan Pablo II durante el multitudinario encuentro de jóvenes celebrado en el aeródromo de Cuatro Vientos, en Madrid. Veintitrés años después ha vuelto a actuar ante un Pontífice, aunque en un escenario muy diferente, mucho más íntimo.
La cantante gaditana, que ya ha contado que es creyente, ya ha mostrado en varias ocasiones su satisfacción por que la hayan llamado para este encuentro con León XIV y que ha causado una gran expectación.
Al término del encuentro, el Papa se dirigió a la iglesia de la Crucifixión del Señor para impartir una bendición a los representantes de las asociaciones sociales de la Archidiócesis de Madrid.
Un centro de atención integral los 365 días
El centro de acogida CEDIA de Lucero, de Cáritas Madrid, viene ofreciendo atención integral a personas sin hogar durante las 24 horas del día y los 365 días del año. Proporciona servicios básicos como comida, duchas y descanso, además de acompañamiento social y psicológico para ayudar a las personas a recuperar estabilidad y autonomía. Es uno de los recursos más importantes del barrio Lucero en la atención a quienes viven situaciones de exclusión severa.
Este centro del distrito de Latina, se encuentra situado en la calle Cullera, 11, una calle considerada uno de los “puntos negros” de la capital en materia de seguridad por la existencia de “narcopisos”. Solo este año se han llevado a cabo varias redadas con detenciones.
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