Lolita Flores se sincera en 'La Noche de Aimar': "Se tuvo que morir mi madre para que la gente volviera los ojos hacia mí"

La artista repasó con Aimar Bretos su relación con la fama, su familia, Hacienda, la enfermedad, las drogas y la reivindicación de su identidad propia

La Razón, Adrián Cámara, 04-06-2026

Lolita Flores

se sentó este miércoles en

‘La Noche de Aimar’

para repasar con

Aimar Bretos

algunos de los episodios más importantes y dolorosos de su vida. La artista habló de familia, fama, enfermedad, drogas, Hacienda, política, amor y muerte en una conversación marcada por la reivindicación de su identidad propia más allá del peso de su apellido.

Uno de los momentos más destacados llegó cuando Lolita reflexionó sobre su carrera y sobre cómo durante años sintió que no era mirada como artista, sino únicamente como hija de

Lola Flores.

“He sido la mitad de mi vida la hija de Lola Flores, nadie me miraba”

, confesó durante la entrevista.

La cantante y actriz recordó que durante mucho tiempo tuvo que convivir con críticas que la reducían a su origen familiar o que cuestionaban su talento. En ese contexto, dejó una de las frases más duras de la noche:

“Se tuvo que morir mi madre para que la gente volviera los ojos hacia mí”.

La conversación también abordó su relación con la familia y con sus nietos, una parte esencial de su vida actual. Lolita contó que su nieta pequeña ya no la llama solo abuela, sino

“abuelita”

, y que le dice que es su mejor amiga. Ese vínculo familiar conecta con una de sus decisiones vitales más importantes: no separarse demasiado tiempo de los suyos después de una experiencia que la marcó como madre.

La artista recordó que, tras una gira demasiado larga, regresó a casa y su hija Elena, entonces bebé, no la reconoció.

“Cuando volví, mi hija no me conoció y dije que nunca más”

, explicó. Desde entonces, intenta no pasar más de quince días lejos de su familia.

Lolita también habló de una etapa especialmente oscura tras la muerte de su madre y de su hermano, cuando reconoció que

“tonteó con las drogas”. A partir de esa experiencia, defendió la importancia de saber frenar a tiempo:

“Hay que saber decir basta”.

En el terreno de la salud, la artista contó que superó un

carcinoma in situ

derivado del virus del papiloma humano. Aunque habló con naturalidad de la enfermedad, reconoció que su mayor miedo no era por ella misma, sino por sus hijos y, ahora, por sus nietos.

La identidad gitana también ocupó parte de la entrevista. Lolita se definió como

“una gitana privilegiada”

y explicó que no podía ponerse en la piel de quienes han sufrido persecución, exclusión o maltrato. Aun así, denunció que el racismo y el clasismo siguen presentes y lo vinculó a

“un problema de educación generacional”.

La política apareció en la conversación a través de sus prioridades vitales. La artista defendió la sanidad pública, la vivienda, la seguridad social y el derecho a vivir de forma libre y tranquila. Cuando Aimar Bretos le planteó si eso significaba ser de izquierdas, respondió:

“Pues si eso es ser de izquierdas, lo soy”.

Uno de los pasajes más contundentes llegó al hablar de

Cristóbal Montoro. Preguntada por alguien que le hubiera hecho mucho daño, Lolita señaló al exministro de Hacienda y aseguró:

“Me quitó todo lo que tenía”. La artista explicó que tuvo que empezar de cero y que aquella situación le dejó una herida económica y personal.

Pese a ello, Lolita no cuestionó el pago de impuestos. Aseguró que ahora se lleva

“divinamente”

con Hacienda, que está

“en paz”

, y defendió que

“Hacienda somos todos y hay que pagar impuestos”

, aunque consideró que en ocasiones se termina pagando más de lo debido porque pagan

“justos por pecadores”.

La entrevista también dejó espacio para el amor y la prensa. Lolita aseguró que no busca pareja en aplicaciones y resumió su desconfianza hacia internet con una frase clara:

“Por internet no me fío un pelo”. Sobre los medios, explicó que no le duele no gustar a todo el mundo, pero sí que se hable de su casa como si se supiera todo

“teniéndome a mí para preguntarme”.

En la recta final, la conversación volvió a

Antonio Flores

y al documental de

Alba Flores

sobre su padre. Lolita reconoció que el proyecto supuso

“reabrir una herida”

, aunque también defendió que era necesario para su sobrina.

“Mi hermano se ha ido, pero ella está”

, afirmó, subrayando la importancia de cuidar ahora a Alba.

La entrevista terminó con una reflexión sobre la muerte, la fe y el legado familiar. Lolita explicó que cree en Dios y en la energía, aunque no sea practicante habitual, y bromeó con las instrucciones que ha dejado preparadas para su entierro.

Con todo, la charla dejó a una Lolita Flores menos volcada en la nostalgia que en la afirmación de sí misma. Hija de Lola Flores y Antonio González, gitana y Flores, sí, pero también una artista que reivindica su nombre después de más de cinco décadas de carrera. Su frase final resumió el sentido de toda la entrevista:

“Ahora tengo un nombre, Lolita Flores, y no quiero que nadie me joda”.

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