Vecinos y vecinas de Salburua dan techo a refugiados ante la «inacción» institucional

Salburuko Harrera Sarea ha habilitado espacios de pernocta para las personas solicitantes de asilo procedentes de Mali que esperan una cita frente a la comisaria de la Policía española en Gasteiz. La red ciudadana ha actuado ante la «falta de respuesta institucional».

Gara, Naiz, 03-06-2026

Salburuko Harrera Sarea ha logrado habilitar nuevos espacios de pernocta para las personas solicitantes de asilo procedentes de Mali. A día de hoy son 40 personas que hasta el pasado fin de semana dormían en las iglesias de este barrio de Gasteiz.

«Una vez más, ha sido el movimiento popular quien ha dado un paso al frente cuando la situación lo requería. Tocamos la puerta de colectivos de Gasteiz y la respuesta ha sido inmediata», han señalado Kattalin Olarte y Cristina Riega, integrantes de la red, que han destacado la «altura política y humana de muchas personas y colectivos de Gasteiz, muy alejada de la inacción que hemos encontrado en las instituciones».

En este sentido, han insistido en que la habilitación de nuevos espacios de pernocta «no puede interpretarse como una solución al problema. Volvemos a parchear una situación que sigue siendo estructural. Hemos conseguido evitar una emergencia inmediata, pero las personas solicitantes de asilo continúan en una situación de exclusión y vulnerabilidad que ninguna institución está resolviendo».

De hecho, Salburuko Harrera Sarea mantuvo reuniones con dirigentes públicos a la vista de que los refugiados iban a quedar en situación de calle. «Todas las instituciones conocían la situación. A todas les avisamos con tiempo de lo que iba a ocurrir. Y ninguna ha sido capaz de ofrecer una respuesta. Hemos tenido la sensación permanente de asistir a un partido de ping-pong donde una administración lanzaba la pelota a otra sin asumir responsabilidades», han censurado.

Y han incidido en que resulta «especialmente preocupante» que, «pese a la gravedad de la situación, las administraciones continúen sin ofrecer un diagnóstico compartido ni una estrategia coordinada para abordar el problema. No solo decimos nosotras. La propia sindica de Gasteiz ha alertado de la precariedad en la que viven muchas de estas personas. ¿También van a hacer oídos sordos a la sindica?», han preguntado antes de recordar que hace meses ya propusieron la creación de una mesa interinstitucional que permita «compartir diagnósticos, coordinar recursos y construir respuestas conjuntas».

La propuesta incluía la participación de la propia red, que se ofreció a poner a disposición de las administraciones el conocimiento acumulado durante más de un año de trabajo diario con las personas afectadas. «Somos quienes convivimos con esta realidad cada día, quienes conocemos las trayectorias de estas personas, sus necesidades y las dificultades que encuentran. Por eso propusimos una mesa de coordinación. Pero nadie nos ha llamado», han censurado.

Y han criticado el trabajo realizado en «espacios de coordinación paralelos» en los que no interviene la red. «Es evidente que lo que se está haciendo no está funcionando. Si hubiera una coordinación efectiva no estaríamos hablando hoy de personas solicitantes de asilo dependiendo de la solidaridad vecinal para dormir bajo un techo», han añadido antes de volver a emplazar a las instituciones a poner en marcha una mesa de «coordinación real, que permita afrontar la situación desde la corresponsabilidad y no desde la improvisación permanente».

«Mientras tanto, la red seguirá acompañando a las personas afectadas y organizando respuestas comunitarias. Haciendo lo que hemos hecho hasta ahora porque hablamos de personas que forman parte de nuestro barrio y de nuestra ciudad. Seguiremos organizando la solidaridad y acompañando a quienes lo necesitan, y denunciando una situación que tiene responsables políticos. La solidaridad popular puede aliviar las consecuencias del problema, pero no puede sustituir indefinidamente a las instituciones».

Cabe señalar que, en colaboración con la asociación de vecinos y vecinas Burdinbide, se ha acordado la cesión de sus instalaciones todos los miércoles por la mañana para que las entidades sociales competentes en la gestión del asilo puedan ofrecer una atención directa a las personas malienses.

«Estamos convencidos de que la atención debe prestarse en condiciones dignas, en espacios de calidad y cerca de los lugares donde viven las personas afectadas. Por eso ponemos nuestras instalaciones a disposición de forma altruista para facilitar ese trabajo», han sentenciado.

Mensaje de la Iglesia a las instituciones

El obispo de Gasteiz, Juan Carlos Elizalde, ha instado también a las administraciones a «no prolongar» esta «injusticia institucional» y a dar respuesta a la situación de los refugiados malienses, que permanecen frente a la comisaria de la Policía española, en la calle Oñati, a la espera de una cita para iniciar el proceso de asilo.

En invierno pernoctaron en iglesias de Salburua, «cuando el tiempo era inclemente». «Nuestra tarea es colaborar, pero no tenemos ni la receta ni los recursos para resolverlo todo", ha dejado claro Elizalde, que ha insistido en que «la solución no está en nuestro tejado. Vamos a colaborar pero no vamos a participar en una injusticia colectiva. Lo que no queremos es que se prolongue una situación de injusticia institucional», ha advertido tras participar en la rueda de prensa para presentar la memoria de Cáritas Euskadi correspondiente al pasado año.

En este sentido, el secretario general de Cáritas en Araba, Jesús Gutiérrez, ha pedido al Gobierno de Lakua y a la Delegación del Gobierno español en la CAV que asuman sus responsabilidades y que hagan su trabajo.

Los responsables de Cáritas también se han referido a la situación de los migrantes que pernoctan en fábricas abandonas como Urssa y Ega, que pueden ser desalojados tras la operación policial en la que fueron identificados. hHan explicado que muchos de ellos están inmersos en procesos de inclusión con Cáritas, pero que tienen muy difícil avanzar porque «viven una situación muy complicada y totalmente indigna».

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