Albert Einstein: "¡Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio"
El genio de las matemáticas compartió una valiosa reflexión sobre la falta de flexibilidad mental del ser humano
La Razón, , 04-06-2026Cuando una persona es conocida por ser experta en un terreno concreto —ya sea este el de la astrofísica, el derecho romano o las patatas a la riojana—, tendemos a encasillarlo socialmente ahí y nos cuesta imaginarlo hablando con sensatez y autoridad sobre otros ámbitos. Sin embargo
, como han demostrado muchas grandes mentes de la historia humana, un genio casi siempre es interdisciplinar
y, si bien no está especializado en la totalidad del conocimiento, cuenta con muchas herramientas mentales y una curiosidad sin límites.
Es el caso de Albert Einstein
, físico nacido en Alemania y considerado uno de los grandes cerebros de todos los tiempos. Aunque es conocido por revolucionar la ciencia con su teoría de la relatividad y ganar el Premio Nobel de Física en 1921 (con su famosa ecuación,
E = mc²
), lo cierto es que este científico alemán
dejó grandes reflexiones filosóficas y visiones sobre la sociedad que siguen vigentes casi un siglo después.
Una de las frases que más veces aparece citada en libros y artículos es
“¡Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio”, aunque no siempre es interpretada correctamente. Aquí Einstein contrapuso dos desafíos muy distintos, los puramente científicos y los humanos. Para alguien que transformó por completo la concepción moderna de la física, sorprende ver cómo era menos optimista en cuanto al cambio de la mente o la sociedad.
¿Qué quiso decir Einstein con “¡Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio”?
Esta cita del famoso físico matemático sugiere que los prejuicios no son simples errores de razonamiento que desaparecen cuando se presentan pruebas en contra. Estos son en realidad creencias profundamente arraigadas, normalmente ligadas a emociones, tradiciones, miedos o identidades colectivas. Aunque una persona puede aceptar con relativa facilidad una demostración matemática basada en evidencias observables, suele tener
mayor resistencia cuando una idea afecta a la forma en que alguien se ve a sí mismo o ve a los demás.
GRAF1175. VIENA, 05/05/2020. – La copia más antigua que se conoce de la icónica fotografía de Albert Einstein (1879 – 1955) sacando la lengua será subastada el 8 de mayo por la galería vienesa Westlicht. La instantánea de 1951 es obra del fotógrafo reportero estadounidense Arthur Sasse (1908 – 1975). Tamaño de la copia en subasta: 15,8 por 14,5 centímetros.
Arthur Sasse
Agencia EFE
Einstein vivió en una época marcada por el antisemitismo, el nacionalismo extremo y el auge de ideologías racistas que desembocarían en la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto. Como judío, experimentó de primera mano
cómo personas cultas, educadas e incluso científicamente formadas podían seguir manteniendo prejuicios irracionales contra determinados grupos. Esto le llevó a reflexionar sobre la inquietante paradoja de cómo la humanidad era capaz de alcanzar logros tecnológicos extraordinarios mientras seguía arrastrando viejos sesgos y discriminaciones.
En el imaginario de la primera mitad del siglo XX, el átomo representaba una de las fronteras más complejas de la ciencia. Comprenderlo y llegar a dividirlo exigió décadas de investigación y el esfuerzo de algunos de los mejores científicos del mundo. Al afirmar que resulta más fácil romper un átomo que un prejuicio, Einstein está utilizando una hipérbole.
No se trata de una comparación técnica, sino de hasta qué punto considera difícil modificar determinadas actitudes humanas.
Esta famosa frase también desconfía de la idea muchas veces asumida y falsa de que el avance científico conduce automáticamente a una sociedad más racional y justa. Por mucho que las máquinas se perfeccionen o que la tecnología transforme el mundo,
nada garantiza por sí mismo que desaparezcan la intolerancia, los estereotipos o la discriminación.
Una sociedad puede ser muy avanzada en términos científicos y, al mismo tiempo, seguir presa de prejuicios profundamente arraigados.
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